Ir al contenido

Capítulo 39. Toxina botulínica y neuromodulación

CAPÍTULO 39 Sección VIII Tratamiento intervencionista y quirúrgico

La toxina botulínica y la neuromodulación ocupan un lugar singular en el dolor ocular porque pueden actuar lejos del punto donde el paciente siente el dolor. Una inyección en músculos pericraneales puede disminuir días de migraña, fotofobia y dolor periocular; una corriente aplicada en la frente, el cuello o el brazo puede modificar una crisis; un electrodo occipital o trigeminal puede reducir dolor aun cuando no esté situado en la córnea ni en la órbita. Esta eficacia a distancia es clínicamente valiosa y, a la vez, una fuente de inferencias erróneas. Mejorar un dolor retroocular no demuestra que el globo fuera el generador. Reducir fotofobia no demuestra reparación de superficie. Obtener respuesta tras estimulación no identifica por sí solo el nervio causal ni un receptor ocular.

El capítulo utiliza «neuromodulación» como una categoría funcional, no como una intervención única. La toxina botulínica inhibe exocitosis en terminales susceptibles y produce una denervación química temporal; TENS y estimulación trigeminal externa aplican corriente sobre nervios periféricos; la estimulación vagal no invasiva actúa desde el cuello; la estimulación magnética transcraneal genera corriente cortical mediante un campo magnético; la estimulación transcraneal por corriente continua modifica excitabilidad mediante otro principio físico; la neuromodulación eléctrica remota estimula el brazo; y los implantes añaden electrodos, generador, programación, mantenimiento y cirugía. Compartir el objetivo de modificar una red no autoriza a trasladar eficacia, parámetros o seguridad de una tecnología a otra 1, 2.

La base más robusta pertenece a onabotulinumtoxinA en prevención de migraña crónica. Los dos ensayos PREEMPT estudiaron 155–195 unidades cada 12 semanas; el análisis agrupado de 1.384 adultos mostró a la semana 24 una disminución media de 8,4 días de cefalea frente a 6,6 con placebo 3. La diferencia es relevante, pero más modesta que el gran cambio dentro de ambos grupos. PREEMPT 1 no alcanzó su desenlace primario original de episodios de cefalea, aunque favoreció al tratamiento en días de cefalea y migraña; PREEMPT 2 sí alcanzó el desenlace primario de días de cefalea 4, 5. Presentar solo el análisis positivo perdería información crítica sobre elección de desenlace, placebo procedimental y heterogeneidad individual.

La pauta regulatoria estadounidense vigente consultada no es idéntica a la horquilla del ensayo: recomienda 155 unidades de onabotulinumtoxinA, 5 unidades en 0,1 mL por sitio, 31 sitios distribuidos entre siete áreas musculares y retratamiento cada 12 semanas 6. La investigación PREEMPT permitió hasta 40 unidades adicionales en sitios follow-the-pain de músculos definidos. Esa diferencia ilustra una regla general: ensayo, ficha técnica, práctica local y adaptación individual deben declararse por separado. Las unidades de los distintos productos botulínicos no son intercambiables y no existe un factor universal de conversión seguro 7, 8.

En dolor ocular neuropático o nociplástico, la evidencia es prometedora y aún limitada. Una cohorte de 76 pacientes tratados por migraña encontró que fotofobia y sensaciones de sequedad mejoraban en paralelo a la migraña, sin relación con el volumen lagrimal basal 9. Una serie de cuatro personas sin migraña observó una señal similar 10. En 27 pacientes con dolor ocular de características neuropáticas, 20 comunicaron alguna mejoría cuatro a seis semanas después de toxina, con respuesta heterogénea y predictores exploratorios que no están validados 11. Un estudio de neuroimagen mostró cambios en regiones relacionadas con dolor 12. Ninguno fue un ensayo ocular controlado capaz de establecer dosis, sitio óptimo o eficacia comparativa.

El ojo añade daños que una consulta de cefalea puede infradetectar. Debilitar frontal, corrugador u orbicular puede producir ptosis, reducción de parpadeo, lagoftalmos o exposición; la difusión puede causar diplopía; la inyección lagrimal, usada con otras finalidades, reduce secreción. En los ensayos de migraña de la etiqueta estadounidense, la ptosis palpebral apareció en el 4 % frente a menos del 1 % con placebo; ojo seco, edema palpebral, disfagia e infección ocular se comunicaron con frecuencia inferior al 1 % pero mayor que placebo 6. Una tasa baja no protege a una córnea neurotrófica, un cierre incompleto o una superficie ya frágil. El examen previo de párpado, parpadeo, cierre, motilidad y epitelio convierte la seguridad ocular en una parte del procedimiento, no en una consulta posterior opcional.

La estimulación no invasiva ofrece otra relación entre evidencia y transferencia. TENS periocular cuenta con estudios directamente oculares. Una serie retrospectiva halló disminución inmediata de dolor y fotofobia 13; diez usuarios seleccionados incorporaron el dispositivo durante una mediana de 6,5 meses 14. Un piloto aleatorizado de 37 participantes comparó 60 Hz con 3 Hz: ambas pautas redujeron dolor agudo, la alta frecuencia mejoró algunos subdominios neuropáticos a tres meses, no cambió la escala global de dolor y no mostró cambios a seis meses 15. La señal justifica una prueba bien dosificada y reversible; no establece que «electroterapia» sea eficaz como clase.

Para migraña existen ensayos y guías de dispositivos externos del trigémino, estimulación vagal cervical, pulso magnético único y neuromodulación eléctrica remota 1, 16. Las indicaciones regulatorias y los parámetros cambian con modelo y fecha. En los documentos FDA verificados, un sistema eTNS tiene programas agudo y preventivo 17; un sistema nVNS utiliza ciclos cervicales de 120 segundos con pautas diferentes según tratamiento agudo o preventivo 18; REN aplica 45 minutos en el brazo y permite uso agudo o en días alternos para prevención 19; y un sistema sTMS produce un pulso occipital de 0,9 T y se autoriza para uso agudo y profiláctico 20. Estas cifras describen esos documentos estadounidenses, no una receta mundial ni una equivalencia entre dispositivos.

Los implantes exigen todavía mayor precisión. La estimulación occipital ha producido respuestas abiertas duraderas en pacientes con migraña o cefalea en racimos muy refractarias, pero añade migración, infección, erosión, fractura y revisión. Un ensayo controlado publicado en 2026 utilizó estimulación burst sin parestesia para mejorar el enmascaramiento: no fue superior al placebo, el grupo placebo tuvo más respondedores durante la fase aleatoria y se registraron ocho eventos graves relacionados con tratamiento 21. Este resultado no niega toda respuesta individual; impide presentar el implante como una consecuencia automática de series abiertas.

La estimulación implantada del ganglio esfenopalatino mostró alivio agudo en cefalea en racimos crónica, junto con alteración sensitiva maxilar y riesgos quirúrgicos 22, 23. Los implantes trigeminales periféricos o ganglionares se apoyan sobre todo en cohortes. Un metaanálisis de estimulación de campo periférico para dolor trigeminal comunicó una reducción importante del dolor y una tasa de revisión quirúrgica cercana a un tercio 24. La selección extrema, ausencia frecuente de control y heterogeneidad de dianas impiden trasladar ese tamaño de efecto a dolor corneal neuropático.

El sistema opioide obliga a separar plausibilidad de demostración. En animales, la antinocicepción por toxina botulínica A se ha relacionado con señalización mu-opioide y puede modificar respuesta a morfina 25, 26. La estimulación eléctrica puede reclutar analgesia endógena en literatura no ocular. La córnea, retina y vías trigeminales poseen señalización opioide propia, y OGF–OGFr regula proliferación corneal 27, 28, 29. Sin embargo, no se identificó evidencia clínica directa de que la toxina o un dispositivo de este capítulo alivien dolor ocular mediante MOP, DOP, KOP o NOP del globo; tampoco de que OGF–OGFr medie su respuesta. Reducción de dolor, fotofobia o consumo de opioides no constituye una prueba receptorial.

El propósito práctico es ofrecer detalle suficiente para seleccionar y ejecutar con seguridad sin convertir una monografía en autorización indiscriminada. Cada intervención se describe por producto o dispositivo, población, diana, dosis o parámetros, técnica, ventana, mantenimiento, contraindicaciones, daño y plan de salida. La secuencia común es sencilla: verificar el diagnóstico y la amenaza, definir un objetivo funcional, elegir la modalidad menos invasiva con evidencia pertinente, ejecutar el protocolo que realmente fue estudiado, medir beneficio neto y abandonar cuando la incertidumbre o el daño superen el valor obtenido.

Al finalizar el capítulo, el lector podrá:

  1. Distinguir toxina botulínica, estimulación periférica, neuromodulación no invasiva e implantes.
  2. Explicar los efectos neuromusculares, sensoriales y autonómicos de la toxina sin sobreatribuir un mecanismo central u ocular.
  3. Diferenciar serotipo, producto, potencia biológica y unidades no intercambiables.
  4. Seleccionar pacientes para onabotulinumtoxinA y estructurar consentimiento, preparación y seguimiento.
  5. Reconstituir y contabilizar una pauta de migraña crónica conforme al producto y documento regulatorio aplicables.
  6. Aplicar el mapa PREEMPT de 31 sitios y distinguirlo de una adaptación follow-the-pain.
  7. Interpretar la magnitud y los límites de los ensayos PREEMPT.
  8. Juzgar la evidencia de toxina en dolor ocular neuropático, periocular y fotofobia.
  9. Prevenir, reconocer y manejar ptosis, diplopía, lagoftalmos, ojo seco y exposición.
  10. Diferenciar TENS ocular, eTNS, nVNS, sTMS/rTMS, tDCS y REN por diana y parámetros.
  11. Evaluar sham, cegamiento, adherencia y efecto de clase en estudios de dispositivos.
  12. Seleccionar una prueba o implante periférico y comunicar durabilidad, revisión y explante.
  13. Interpretar críticamente ONS, estimulación esfenopalatina y estimulación trigeminal implantable.
  14. Coordinar responsabilidades entre oftalmología, neurología/cefaleas, anestesiología/dolor, neurocirugía e ingeniería clínica.
  15. Separar analgesia opioide endógena, receptores MOP/DOP/KOP/NOP del globo y OGF–OGFr.

Toxina botulínica. Neurotoxina que inhibe exocitosis al escindir proteínas SNARE. El serotipo y el producto deben nombrarse; «Botox» no es sinónimo de todas las toxinas.

Unidad biológica. Medida de potencia definida por el ensayo propio del producto. No es una unidad de masa y no se convierte de manera universal entre preparados.

Denervación química. Disminución temporal de transmisión en una terminal susceptible. No implica sección anatómica ni destrucción permanente del nervio.

PREEMPT. Programa fase III y paradigma de inyección de onabotulinumtoxinA para migraña crónica, con sitios fijos y dosis adicionales follow-the-pain en músculos definidos.

Neuromodulación no invasiva. Aplicación de energía sin implante ni acceso percutáneo permanente. Incluye tecnologías eléctricas y magnéticas diferentes.

TENS. Estimulación eléctrica transcutánea aplicada a un territorio con parámetros definidos. TENS periocular no equivale a un eTNS comercial.

eTNS. Estimulación externa del trigémino, habitualmente mediante un electrodo frontal sobre ramas supraorbitaria y supratroclear.

nVNS. Estimulación vagal no invasiva. La aplicación cervical y la auricular no deben agruparse.

sTMS/rTMS. Estimulación magnética transcraneal de pulso único o repetitiva, respectivamente. Difieren en dosis, contexto, equipamiento y seguridad.

tDCS. Estimulación transcraneal por corriente continua mediante un montaje de electrodos, intensidad y duración definidos.

REN. Neuromodulación eléctrica remota: estimulación periférica a distancia de la cabeza, con un mecanismo de modulación descendente propuesto.

PNS. Estimulación de nervio periférico. Puede ser transcutánea, percutánea temporal o implantable; estas modalidades no son equivalentes.

Prueba de estimulación. Periodo temporal destinado a evaluar cobertura, tolerabilidad y respuesta antes de un sistema permanente. No garantiza durabilidad.

Sham. Comparador que intenta reproducir ritual, sensación y expectativa sin la dosis terapéutica. Puede ser fisiológicamente activo o poco creíble.

MR Conditional. Compatibilidad con resonancia solo bajo condiciones específicas del sistema completo. No significa «seguro para cualquier MRI».

FIG-CH39-01 — Toxina botulínica: niveles de acción y de inferencia

Sección titulada «FIG-CH39-01 — Toxina botulínica: niveles de acción y de inferencia»
PRODUCTO Y UNIDAD
↓
entrada en terminal susceptible
↓
escisión de SNARE (tipo A → SNAP-25)
↓
┌───────────────────────┬──────────────────────────┬───────────────────────┐
│ terminal colinérgica │ terminal sensorial │ circuito/red │
│ ↓ acetilcolina │ ↓ mediadores plausibles │ cambios asociados │
│ paresia temporal │ CGRP/SP/glutamato │ electrofisiología/fMRI │
└───────────────────────┴──────────────────────────┴───────────────────────┘
↓ ↓ ↓
efecto motor medible hipótesis analgésica correlato, no origen
NINGÚN NIVEL POR SÍ SOLO DEMUESTRA:
acción en receptores opioides del globo · reparación corneal · generador ocular

Lectura: mecanismo molecular, efecto fisiológico y beneficio clínico son niveles distintos. Procedencia: elaboración original basada en farmacología y estudios sensoriales 30, 31, 32. Derechos: original. Estado: borrador de agente; revisión clínica pendiente.

ALG-CH39-01 — Decisión inicial entre toxina y neuromodulación

Sección titulada «ALG-CH39-01 — Decisión inicial entre toxina y neuromodulación»
1. AMENAZA OCULAR/NEUROLÓGICA/ORBITARIA
sí → tratamiento causal y vigilancia; no enmascarar
no
↓
2. FENOTIPO Y DIAGNÓSTICO
migraña crónica | cefalea/TAC | dolor ocular neuropático | neuralgia focal
↓
3. EVIDENCIA DIRECTA PARA ESE FENOTIPO
robusta → protocolo estudiado
indirecta/débil → ensayo individual explícitamente incierto
↓
4. MENOR CARGA CAPAZ DE ALCANZAR EL OBJETIVO
externa/reversible → percutánea temporal → implante solo si añade valor
↓
5. MEDIDA Y SALIDA
dolor + función + luz + rescate + daño → repetir, cambiar o parar

Población: pacientes en quienes se considera toxina o estimulación por dolor ocular/periocular o cefalea con expresión ocular. Excepciones: una intervención sintomática no retrasa tratamiento causal. Procedencia: elaboración original. Derechos: original. Estado: borrador de agente.

CH-39.01 Farmacología, selección, técnica y dosificación

Sección titulada «CH-39.01 Farmacología, selección, técnica y dosificación»

De la exocitosis a la analgesia: lo demostrado y lo inferido

Sección titulada «De la exocitosis a la analgesia: lo demostrado y lo inferido»

Las toxinas botulínicas son proteasas de zinc con afinidad por componentes de la maquinaria de liberación vesicular. Tras unión y endocitosis en una terminal susceptible, la cadena ligera alcanza el citosol y escinde una proteína SNARE. El serotipo A actúa sobre SNAP-25; otros serotipos pueden actuar en componentes diferentes. La consecuencia clásica en la unión neuromuscular es menor liberación de acetilcolina, debilidad focal y recuperación progresiva por remodelado terminal. Este marco explica por qué el inicio clínico tarda días y el efecto dura semanas o meses, aunque la toxina no permanezca circulando durante ese intervalo 30, 33.

La analgesia no se reduce necesariamente a relajar un músculo. En modelos sensoriales, la toxina A puede disminuir liberación de CGRP, sustancia P o glutamato, modificar tráfico de canales o receptores y reducir sensibilización periférica. Se han descrito efectos en neuronas sensoriales humanas y cambios electrofisiológicos después de tratamiento de migraña 32, 34. La plausibilidad es fuerte; la traducción debe ser prudente. Un cultivo neuronal no determina qué terminal se alcanza tras una inyección frontal. Un descenso de CGRP no prueba que la mejoría clínica sea independiente de paresia. Un cambio cerebral después de aliviar dolor puede ser consecuencia de la mejoría, no la demostración de un transporte central terapéutico.

En el ojo, la separación es especialmente importante. Inyectar músculos pericraneales modifica aferencias y eferencias en una red compartida con el trigémino, pero no existe evidencia de que onabotulinumtoxinA alcance córnea o retina en concentración analgésica después de PREEMPT. Tampoco una mejoría de fotofobia demuestra una acción sobre células ganglionares intrínsecamente fotosensibles. La formulación más rigurosa es: la toxina puede reducir carga nociceptiva y procesamiento trigeminal por mecanismos periféricos y de red; la contribución exacta depende de indicación y no se ha localizado en el globo humano.

TAB-CH39-01 — Productos, unidades y límites de conversión

Sección titulada «TAB-CH39-01 — Productos, unidades y límites de conversión»
producto/serotipocaracterística útillo que debe figurar en la ordenlímite principal
onabotulinumtoxinA, tipo Aproducto con programa PREEMPT y etiqueta estadounidense para migraña crónicanombre completo, unidades propias, vial, dilución, sitios y totalno convertir sus unidades a otro producto; la pauta ocular fuera de migraña no está validada
abobotulinumtoxinA, tipo Apotencia y ensayo propios; experiencia en otras indicacionesproducto y unidades específicasno aplicar un cociente fijo tomado de estética o distonía a migraña
incobotulinumtoxinA, tipo Aformulación diferente y unidades propiasproducto, lote, vial y finalidadausencia de proteínas accesorias no equivale a indicación o eficacia PREEMPT
rimabotulinumtoxinB, tipo Bserotipo y perfil autonómico diferentesproducto, unidades y contextomayor carga autonómica en algunas indicaciones; no es sustituto automático de tipo A
cualquier otro preparadoidentidad, autorización y ensayo de potencia propiosnombre genérico y comercial, jurisdicción, ficha vigente«toxina botulínica» sin producto impide reconstruir dosis y seguridad

Interpretación: las proporciones de conversión descritas en estudios no son una equivalencia universal 7, 35. Procedencia: elaboración original. Derechos: original. Estado: borrador de agente.

La primera pregunta es diagnóstica. En migraña crónica se documentan frecuencia de cefalea y migraña, duración, discapacidad, consumo agudo, sobreuso, preventivos previos y estabilidad de la basal. La etiqueta estadounidense define su indicación en adultos con al menos 15 días de cefalea al mes de cuatro horas o más; también declara que no se establecieron seguridad y eficacia para profilaxis de migraña episódica en los ensayos controlados descritos 6. Las clasificaciones diagnósticas y las guías clínicas aportan criterios complementarios, pero no deben reescribirse para hacer elegible a un paciente.

En dolor ocular, la elegibilidad empieza por descartar una razón para no neuromodular todavía: infiltrado o defecto progresivo, uveítis activa no controlada, presión amenazante, escleritis, inflamación orbitaria, disección, masa, infección o neuropatía óptica. La toxina no trata ninguna de ellas. Después se fenotipa superficie, exposición, neuralgia, migraña, fotofobia y sensibilización. Una persona con córnea neurotrófica, Bell pobre o lagoftalmos basal puede tolerar mal una pequeña disminución de cierre, aunque el protocolo sea habitual en una consulta de cefalea.

Se revisan infección en el sitio, hipersensibilidad, enfermedad de unión neuromuscular, debilidad preexistente, disfagia, reserva respiratoria, embarazo, lactancia y medicación. Aminoglucósidos y otros agentes que interfieren transmisión neuromuscular pueden potenciar efecto. Anticoagulantes o antiagregantes modifican hematoma, pero no justifican una suspensión automática: el riesgo trombótico, el sitio y la compresibilidad se coordinan con quien indica el fármaco. La experiencia acumulada durante embarazo es observacional; una actualización de 29 años no reemplaza un ensayo ni convierte la exposición en riesgo cero 36.

El consentimiento incluye la naturaleza diferida y finita del beneficio. No se promete «desactivar el nervio». Se explica que pueden necesitarse varios ciclos para juzgar respuesta, pero que un ciclo dañino no obliga a completar una serie. Se acuerdan resultados: días de cefalea, dolor ocular, fotofobia, lectura, conducción, sueño, rescate y calidad de vida. Se documenta qué cambio justificaría repetir y qué daño obligaría a modificar o parar.

TAB-CH39-02 — Elegibilidad, precauciones y consentimiento

Sección titulada «TAB-CH39-02 — Elegibilidad, precauciones y consentimiento»
dominiocomprobarconsecuencia práctica
diagnósticomigraña crónica/episódica, neuralgia, dolor ocular, cefalea secundariausar evidencia de la población real; no renombrar para acceder
amenazavisión, pupila, presión, superficie, órbita y neurologíatratar primero o en paralelo con vigilancia explícita
función palpebralptosis, cierre, Bell, parpadeo, exposición y motilidadadaptar o evitar sitios; control ocular precoz
neuromuscular/respiratoriomiastenia, ELA, neuropatía motora, disfagia, tos y reservavaloración especializada; considerar no tratar
medicaciónaminoglucósidos, relajantes, antitrombóticos, toxina reciente en otra indicaciónreconciliar interacción y dosis acumulada
embarazo/lactanciaestado, intención, alternativa y preferenciadecisión individual documentada; no afirmar seguridad demostrada
expectativalatencia, magnitud parcial, ciclos, duración, costedefinir respuesta y salida antes de inyectar
rescateacceso a oftalmología, neurología y urgenciasno proceder si el daño plausible no puede evaluarse

Procedencia: síntesis original basada en etiqueta, guía y farmacovigilancia 6, 37, 8. Derechos: original. Estado: borrador de agente.

La unidad de seguridad es el producto, no la jeringa. Para la etiqueta estadounidense de onabotulinumtoxinA se reconstituye el vial con cloruro sódico estéril al 0,9 % sin conservantes. En migraña crónica, 100 unidades con 2 mL o 200 unidades con 4 mL producen 5 unidades por 0,1 mL. El diluyente se introduce lentamente; si el vacío no lo aspira, la etiqueta indica desechar el vial. La mezcla se realiza mediante rotación suave, se anota fecha y hora, y el producto reconstituido se administra dentro de 24 horas, refrigerado entre 2 y 8 °C hasta su uso. El vial es monodosis y se descarta el remanente 6.

Estas instrucciones no se extrapolan a otro preparado. Concentración y volumen cambian la geometría de depósito; el número de unidades permanece ligado al producto. La orden escrita incluye: producto, concentración final, unidades por 0,1 mL, unidades por sitio, número de sitios, suma por músculo, total administrado, dosis desperdiciada y exposición a toxina en los tres meses previos. La etiqueta estadounidense establece un máximo acumulado adulto de 400 unidades en tres meses al tratar una o varias indicaciones; es un límite de esa ficha, no un objetivo para dolor craneofacial 6.

BOX-CH39-01 — Contabilidad segura de onabotulinumtoxinA

Sección titulada «BOX-CH39-01 — Contabilidad segura de onabotulinumtoxinA»
PRODUCTO: onabotulinumtoxinA VIAL: 100 U o 200 U
DILUCIÓN CHRONIC MIGRAINE (etiqueta EE. UU.)
100 U + 2 mL = 5 U/0,1 mL
200 U + 4 mL = 5 U/0,1 mL
POR SITIO: 0,1 mL = 5 U
SITIOS FIJOS: 31
TOTAL FIJO: 155 U
ANTES DE INYECTAR
Σ unidades por sitio = Σ por músculo = total de la orden
Σ total de todas las indicaciones en 3 meses ≤ límite de la ficha aplicable
REGISTRAR
producto · lote · vial · diluyente · concentración · sitios · total · desperdicio

Advertencia: aplicar solo a onabotulinumtoxinA y a la etiqueta/jurisdicción indicadas. Procedencia: elaboración original basada en 6. Derechos: original. Estado: borrador de agente.

La etiqueta estadounidense distribuye 155 unidades en 31 inyecciones intramusculares de 5 unidades: frontal 20 unidades en cuatro sitios; corrugador 10 en dos; prócer 5 en uno; temporal 40 en ocho; occipital 30 en seis; paravertebrales cervicales 20 en cuatro; y trapecio 30 en seis. Salvo prócer, las inyecciones se distribuyen bilateralmente. Recomienda aguja estéril 30 G de 0,5 pulgadas; en cuello grueso puede ser necesaria una de una pulgada. El intervalo recomendado es 12 semanas 6.

El mapa no sustituye anatomía. En corrugador se identifica la masa muscular, se evita una trayectoria profunda hacia órbita y se utiliza una inyección que no favorezca difusión hacia elevador. El prócer se aborda en línea media. El frontal se inyecta en su porción superior para reducir el riesgo de descenso de ceja, teniendo en cuenta ptosis compensada y asimetría basal. Temporal, occipital, paravertebrales y trapecio requieren distinguir músculo, fascia y profundidad; una inyección demasiado baja o profunda en cuello puede aumentar debilidad y dolor.

El programa PREEMPT permitió añadir hasta 40 unidades follow-the-pain en temporal, occipital y trapecio, alcanzando 195 unidades 38. La adaptación tiene límites: no añade sitios arbitrarios en orbicular, órbita o globo; conserva producto, región, dosis y total; y se documenta como modificación. Cambiar mapa, producto y concentración a la vez impide saber qué intervención se realizó.

TAB-CH39-03 — Mapa fijo de onabotulinumtoxinA en migraña crónica

Sección titulada «TAB-CH39-03 — Mapa fijo de onabotulinumtoxinA en migraña crónica»
área muscularunidadessitioslateralidadriesgo técnico a vigilar
frontal204bilateraldescenso de ceja, asimetría, compensación de ptosis
corrugador102bilateraldifusión palpebral, hematoma, inyección demasiado profunda
prócer51línea mediareferencia incorrecta y difusión regional
temporal408bilateralatrofia o debilidad, vasos superficiales, dolor local
occipital306bilateraldolor, hematoma, distribución fuera del músculo
paravertebrales cervicales204bilateraldebilidad cervical, disfagia por difusión, inyección baja/profunda
trapecio306bilateraldebilidad escapular/cervical, dolor y asimetría
total15531—reconstruir la suma antes de alta

Interpretación: pauta oficial estadounidense de onabotulinumtoxinA; verificar ficha local actual. Procedencia: elaboración original basada en 6. Derechos: original. Estado: borrador de agente.

FIG-CH39-02 — Sitios, anatomía ocular y rutas de daño

Sección titulada «FIG-CH39-02 — Sitios, anatomía ocular y rutas de daño»
FRENTE/CEJA PÁRPADO/ÓRBITA
frontal ── descenso de ceja ──────→ menor apertura funcional
corrugador/prócer ─ difusión ─────→ ptosis palpebral
inyección demasiado medial/baja ──→ asimetría · diplopía potencial
PARPADEO Y CIERRE
debilidad orbicular o extensión regional
↓
menos parpadeo / lagoftalmos
↓
evaporación · exposición · tinción · dolor · infección
CUELLO
inyección baja/profunda → debilidad cervical · disfagia · riesgo sistémico

Lectura: el protocolo pericraneal no busca el globo, pero sus efectos pueden alcanzar función ocular. Procedencia: elaboración original basada en etiqueta y literatura de superficie 6, 39. Derechos: original. Estado: borrador de agente; revisión oftalmológica pendiente.

Los eventos locales más frecuentes en migraña son dolor cervical, cefalea, rigidez, debilidad, mialgia y dolor de inyección. En la etiqueta consultada, dolor cervical apareció en 9 % frente a 3 % con placebo, debilidad muscular en 4 % frente a menos del 1 %, ptosis palpebral en 4 % frente a menos del 1 % y dolor de inyección en 3 % frente a 2 % 6. La cifra informa consentimiento, pero no predice riesgo individual. Una persona que utiliza el frontal para compensar ptosis puede perder función con una debilidad pequeña.

La diseminación distante es infrecuente y potencialmente grave. Debilidad generalizada, diplopía, ptosis, disfonía, disfagia, disartria, incontinencia o dificultad respiratoria requieren evaluación urgente. La advertencia no debe confundirse con el cansancio habitual después de un procedimiento, ni descartarse porque la dosis fue craneal. Pacientes con enfermedad neuromuscular o compromiso respiratorio merecen un umbral bajo para no tratar o monitorizar de forma reforzada 8, 40.

En la superficie ocular, el seguimiento se adapta a riesgo. Un paciente sin alteración basal puede recibir instrucciones sobre visión borrosa, cierre, enrojecimiento y dolor. Quien tiene neurotrofia, exposición, cirugía palpebral, lente escleral o enfermedad autoinmune necesita examen anticipado. Si aparece lagoftalmos, se protege epitelio con lubricación sin conservantes, ungüento nocturno, cámara húmeda o cierre temporal según gravedad; se revisa infección, se mide defecto y se suspende la repetición automática. Ptosis aislada suele resolverse con el efecto, pero diplopía, pupila anormal, déficit neurológico o dolor orbitario obligan a reabrir el diagnóstico.

TAB-CH39-06 — Efectos adversos de toxina y respuesta inicial

Sección titulada «TAB-CH39-06 — Efectos adversos de toxina y respuesta inicial»
hallazgomecanismo plausibleevaluaciónrespuesta
ptosis de cejadebilidad frontalcomparar basal, campo, compensaciónobservar/adaptar; evitar repetir mapa causal
ptosis palpebraldifusión hacia elevador o diagnóstico alternativopupila, motilidad, fatigabilidad, neurologíaurgente si pupila/déficit; si aislada, seguimiento y soporte
diplopíadifusión extraocular, neuropatía o causa centralmotilidad, alineación, pupila y neurologíaderivación según inicio y signos; no asumir efecto benigno
lagoftalmos/exposicióndebilidad de cierre/parpadeoBell, defecto, tinción, sensibilidadlubricación intensiva, protección/cierre, control precoz
ojo seco o dolor nuevoevaporación, exposición, toxicidad o enfermedad activapelícula, borde, epitelio e inflamacióntratar mecanismo y reconsiderar dosis/sitio
disfagia/disnea/debilidad extensadifusión sistémica o enfermedad neuromuscularvía aérea, respiración y evaluación neurológicaurgencia; soporte y notificación
hematoma/infecciónpunción, antitrombótico, asepsiaextensión, visión, fiebre, órbitacompresión si superficial; urgencia si órbita/infección

Procedencia: elaboración original basada en etiqueta, farmacovigilancia y superficie ocular 6, 8, 41. Derechos: original. Estado: borrador de agente.

La respuesta comienza con una basal de al menos cuatro semanas en migraña y una medición estable del dolor ocular cuando este sea el objetivo. Se evalúa después de que el efecto haya tenido tiempo de aparecer, habitualmente alrededor de cuatro a seis semanas para dolor ocular en las cohortes disponibles. Se registran días, intensidad, función, fotofobia, rescate y eventos. Un cambio aislado en una escala no compensa una pérdida funcional por ptosis o debilidad.

Algunos pacientes que no responden al primer ciclo de PREEMPT pueden hacerlo después; esta observación apoya no declarar fracaso demasiado pronto, no una obligación de completar ciclos 42. La continuidad se justifica por beneficio neto. Si la respuesta desaparece antes de 12 semanas se revisan diario, diagnóstico, cointervenciones, técnica y dosis. Acortar intervalos o añadir refuerzos aumenta exposición y puede incrementar preocupación inmunogénica.

Los anticuerpos neutralizantes son una explicación posible de pérdida secundaria, pero mucho menos frecuente que técnica, selección o evolución clínica. La incidencia depende de producto, indicación y ensayo; positividad y resistencia no son sinónimos 43, 44. La etiqueta señala que ninguno de 406 pacientes de migraña con muestras analizables desarrolló anticuerpos neutralizantes en su programa, y recomienda la menor dosis eficaz con el intervalo factible más largo para reducir el potencial de formación 6. Ese resultado no permite excluir inmunogenicidad rara después de exposiciones más largas o combinadas.

ALG-CH39-02 — Repetir, adaptar, cambiar o retirar

Sección titulada «ALG-CH39-02 — Repetir, adaptar, cambiar o retirar»
4–12 SEMANAS DESPUÉS DEL CICLO
↓
¿mejoró el objetivo predefinido?
NO → verificar diagnóstico · diario · técnica · dosis · cointervenciones
├─ prueba inválida → corregir una variable
└─ prueba válida sin beneficio → cambiar estrategia / retirar
SÍ
↓
¿beneficio funcional suficiente y daño aceptable?
NO → adaptar sitio/dosis o retirar
SÍ
↓
¿duración compatible con intervalo y ficha?
SÍ → repetir con trazabilidad
NO → no acortar automáticamente; revisar fracaso secundario e inmunogenicidad

Procedencia: elaboración original basada en análisis de ciclos e inmunogenicidad 42, 43. Derechos: original. Estado: borrador de agente.

Controversia: ¿analgesia independiente de la paresia?

Sección titulada «Controversia: ¿analgesia independiente de la paresia?»

La respuesta no es binaria. Los estudios celulares y animales apoyan efectos sensoriales; la clínica muestra que el alivio puede exceder la distribución de debilidad. Sin embargo, PREEMPT no fue diseñado para aislar analgesia de paresia, y la paresia puede modificar carga muscular, aferencia y cegamiento. La formulación defendible es que la toxina posee acciones sensoriales plausibles y probablemente relevantes, pero su contribución independiente a la eficacia humana no se cuantifica con precisión. En dolor ocular, esa incertidumbre es mayor porque los estudios son pequeños y no comparan una inyección sensorial con otra de igual efecto motor.

  1. Escribir «toxina botulínica» sin producto ni unidades.
  2. Convertir unidades con una proporción tomada de otra indicación.
  3. Confundir la horquilla PREEMPT 155–195 con una etiqueta universal.
  4. Reconstituir por costumbre sin verificar vial, diluyente, concentración y caducidad.
  5. Añadir sitios follow-the-pain fuera de músculos estudiados.
  6. Ignorar ptosis compensada, cierre o neurotrofia antes de inyectar.
  7. Interpretar debilidad como prueba de que el generador era muscular.
  8. Repetir a calendario pese a ausencia de beneficio neto.
  9. Atribuir todo fracaso secundario a anticuerpos.
  10. Presentar una dosis máxima acumulada como dosis objetivo.

CH-39.02 Migraña, dolor periocular, neuropático y fotofobia

Sección titulada «CH-39.02 Migraña, dolor periocular, neuropático y fotofobia»

La indicación no se define por dónde duele

Sección titulada «La indicación no se define por dónde duele»

El paciente puede señalar el ojo con un dedo y, sin embargo, cumplir criterios de migraña crónica; puede llamar «migraña» a un dolor corneal continuo; o puede presentar simultáneamente una superficie ocular lesionada y una red trigeminal sensibilizada. Por ello, la decisión de usar toxina no debe comenzar preguntando si el dolor es ocular, sino qué síndrome se trata, con qué evidencia y mediante qué desenlace se juzgará. La localización retroocular, frontal o periocular no sustituye frecuencia, duración, síntomas acompañantes, examen ocular ni fenotipado somatosensorial.

La prueba clínica debe separar al menos cuatro dominios. El primero es la actividad del síndrome diana: días de cefalea o migraña, crisis, dolor ocular continuo o paroxismos. El segundo es la carga sensorial: fotofobia, alodinia, intolerancia al viento o a pantallas. El tercero es la función: lectura, conducción, trabajo, sueño y exposición ambiental. El cuarto es la seguridad, en especial parpadeo, cierre, motilidad y epitelio. Una intervención puede mejorar dos dominios y empeorar otro. Un resultado compuesto informal como «está mejor» oculta ese intercambio.

Migraña crónica: la evidencia de referencia

Sección titulada «Migraña crónica: la evidencia de referencia»

PREEMPT 1 y 2 constituyen el programa fundamental para onabotulinumtoxinA. Fueron ensayos multicéntricos, aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo, seguidos de una fase abierta. Incluyeron adultos con migraña crónica y permitieron medicación aguda; una proporción relevante tenía sobreuso. El protocolo administró 155 unidades en sitios fijos y permitió hasta 40 unidades adicionales según dolor. PREEMPT 1 no alcanzó su desenlace primario preespecificado de episodios de cefalea a 24 semanas, aunque favoreció a la toxina en múltiples variables secundarias. PREEMPT 2, cuyo desenlace primario fue días de cefalea, sí mostró una diferencia significativa 4, 5.

En el análisis agrupado de 1.384 participantes, los días de cefalea descendieron desde aproximadamente veinte por 28 días en ambos grupos a una media de 8,4 días menos con toxina y 6,6 menos con placebo a la semana 24 3. Esta forma de expresarlo conserva dos verdades: existió un efecto específico medio y también una gran respuesta en el brazo placebo. Inyecciones repetidas, expectativa, seguimiento estructurado, regresión a la media y cambios concomitantes pueden contribuir. La magnitud individual fue heterogénea; la media no permite prometer que un paciente ganará 1,8 días respecto a no tratar.

La fase abierta y los análisis posteriores sugieren beneficio acumulado y respuestas que aparecen después del segundo o tercer ciclo 45, 42. Son útiles para organizar una prueba terapéutica, pero el contraste causal se debilita después de abandonar el placebo. La continuación no debe convertirse en una regla de tres ciclos independiente de tolerabilidad. Cuando el primer ciclo fue técnicamente válido y no produjo ninguna señal en días, intensidad, función o rescate, el valor esperado de repetir no es el mismo que cuando hubo una mejoría parcial tardía.

La evidencia de PREEMPT no autoriza tres saltos frecuentes. No convierte a la toxina en prevención general de toda migraña episódica; la etiqueta estadounidense consultada declara que su eficacia y seguridad no se establecieron para esa indicación en los ensayos controlados descritos 6. No demuestra eficacia para cualquier cefalea con dolor ocular. Y no demuestra que la mejoría de una cefalea retroocular proceda de una acción dentro del globo. El tratamiento se dirige a migraña crónica, aunque el lugar percibido sea ocular.

Dolor periocular y craneofacial: del síndrome al blanco

Sección titulada «Dolor periocular y craneofacial: del síndrome al blanco»

«Dolor periocular» es una descripción anatómica, no un diagnóstico. Antes de considerar toxina se excluyen urgencias oculares y orbitarias, infección, inflamación, hipertensión ocular aguda, neuropatía óptica dolorosa, paresia reciente y cefalea secundaria. Después se determina si el fenotipo dominante es migrañoso, autonómico trigeminal, neuralgiforme, miofascial, neuropático continuo o mixto. La toxina dispone de bases diferentes en cada uno; transferir la pauta PREEMPT a una neuralgia o a dolor posquirúrgico sin justificación produce una intervención nueva, no una variación menor.

En dolor craneofacial neuropático existen ensayos y revisiones que sugieren actividad de toxina A, pero mezclan neuralgia del trigémino, dolor posherpético, neuropatía traumática y otras entidades, con inyección intradérmica, subcutánea, submucosa o muscular y dosis dispares. La señal de una clase de síndromes no define el mapa periocular ni la seguridad corneal. Cuanto más se aproxima una técnica al borde orbitario, orbicular o territorio palpebral, mayor es la necesidad de justificar el blanco y menor la validez de invocar PREEMPT como cobertura técnica.

La respuesta a toxina tampoco localiza el generador. Puede disminuir una entrada nociceptiva periférica, la aferencia muscular, la sensibilización de la red o la migraña coexistente. Si mejora el dolor pero persiste una erosión, la lesión continúa necesitando tratamiento. Si mejora fotofobia sin cambiar tinción o secreción, el resultado favorece modulación sensorial, no curación de la superficie. Si no mejora, no excluye dolor neuropático: puede haber selección inadecuada, dosis o distribución incorrectas, un mecanismo no susceptible o una expectativa temporal errónea.

Dolor ocular de características neuropáticas

Sección titulada «Dolor ocular de características neuropáticas»

La evidencia ocular directa es pequeña y observacional. En una cohorte retrospectiva de 27 pacientes con dolor ocular neuropático tratados con toxina, 20 refirieron algún grado de mejoría cuatro a seis semanas después y siete no mejoraron; la intensidad de respuesta varió 11. El diseño no incluyó placebo, enmascaramiento ni comparación de mapas. Los pacientes estaban altamente seleccionados, y la indicación clínica de inyectar pudo correlacionarse con el fenotipo y con otros tratamientos. El resultado constituye señal de factibilidad y de posible eficacia, no una tasa generalizable del 74 %.

Una serie previa de cuatro pacientes sin migraña describió reducción de fotofobia y de síntomas de sequedad tras inyecciones pericraneales modificadas 10. El valor de una serie de cuatro está en mostrar que la hipótesis no depende necesariamente de cumplir migraña; su limitación es casi todo lo demás: placebo, fluctuación, cointervenciones, selección y ausencia de estimación precisa. Un estudio funcional de neuroimagen comunicó cambios en redes relacionadas con procesamiento doloroso después del tratamiento 12. Ese hallazgo es coherente con modulación central, pero no establece dirección causal ni un mecanismo ocular específico.

Para que una prueba individual aporte conocimiento, debe escribirse como un experimento clínico: diagnóstico de trabajo; objetivo primario; mapa, producto y dosis; tratamientos de superficie mantenidos estables cuando sea posible; evaluación a tiempo definido; criterio de beneficio; y criterio de retirada. La repetición solo porque «algo hizo» favorece exposición indefinida. Una mejoría reproducible al reaparecer síntomas y responder de nuevo aumenta plausibilidad individual, aunque no reemplace evidencia controlada.

TAB-CH39-04 — Evidencia y transferibilidad según fenotipo

Sección titulada «TAB-CH39-04 — Evidencia y transferibilidad según fenotipo»
Fenotipo tratadoBase clínicaQué puede concluirseQué no puede concluirsePosición práctica
migraña crónica en adultodos ensayos PREEMPT, análisis agrupado y extensióneficacia preventiva media de onabotulinumtoxinA con protocolo definidoeficacia de cualquier toxina, mapa o cefaleaindicación de mayor soporte; verificar ficha local
migraña episódicaestudios fuera del programa pivotal y tecnologías distintaspueden existir señales en subgruposequivalencia con migraña crónica o indicación automáticano extrapolar PREEMPT; seguir autorización local
dolor periocular migrañosoincluido como localización posible dentro del fenotipopuede mejorar al prevenir migrañaorigen intraocular del dolortratar el síndrome, vigilar ojo
dolor ocular neuropáticocohortes y series pequeñasseñal de mejoría posible en seleccionadoseficacia comparativa, dosis o mapa óptimosprueba individual explícita, preferentemente en equipo
fotofobia/síntomas de sequedad asociados a migrañacohorte de 76 y series exploratoriassíntomas sensoriales pueden disminuir sin aumentar lágrimareparación de epitelio o glándula lagrimalmedir por separado síntomas y signos
neuralgia/neuropatía craneofacialliteratura heterogénea no específicamente ocularplausibilidad de efecto periférico en algunos síndromesseguridad de inyección periocular ni transferencia de dosisconsiderar solo con diagnóstico y técnica propios
dolor ocular nociceptivo por lesión activano es el blanco de los ensayosla modulación podría reducir sufrimiento concomitantesustitución del tratamiento causalreparar/proteger primero; modular como complemento

Procedencia: síntesis original de evidencia pivotal y ocular 3, 4, 5, 9, 10, 11. Derechos: original. Estado: borrador de agente.

La fotofobia es un síntoma de red. Puede acompañar inflamación intraocular, lesión corneal, migraña, lesión cerebral, alteraciones retinianas y estados de sensibilización, entre otros. Su mejoría después de toxina puede ser clínicamente muy importante, pero no identifica una única ruta. En una cohorte de 76 pacientes con migraña tratados con toxina, la fotofobia y las sensaciones de sequedad disminuyeron junto con la carga migrañosa; la severidad sintomática no guardó una relación simple con el volumen lagrimal basal 9. Este desacoplamiento encaja con una contribución neurosensorial, pero no prueba que la superficie fuera normal ni que la toxina actuara sobre una estructura ocular concreta.

La distinción entre «sensación de ojo seco» y enfermedad de ojo seco evita dos errores opuestos. El primero es tratar como epitelial todo escozor, quemazón o sequedad percibida y escalar indefinidamente lubricantes pese a discordancia. El segundo es atribuir a sensibilización todo síntoma intenso y omitir tinción, estabilidad lagrimal, glándulas de Meibomio, cierre, sensibilidad corneal y fármacos. La coexistencia es frecuente y causalmente interactiva: una entrada periférica mantenida puede alimentar sensibilización, y la alteración de parpadeo causada por el propio tratamiento puede empeorar una superficie vulnerable.

La literatura sobre toxina aplicada a glándula lagrimal, blefaroespasmo y regiones perioculares confirma que modificar la función palpebral o secretora cambia la superficie. Se han comunicado reducción de secreción, ojo seco, queratopatía de exposición y, según contexto, mejoría de epífora. Esas observaciones no permiten resumir el efecto como «seca el ojo» o «mejora el ojo seco»: sitio, dosis, indicación, cierre y reserva basal determinan la dirección clínica 41, 39, 46, 47, 48.

Antes de inyectar, se documentan posición palpebral, excursión de parpadeo, cierre suave y forzado, fenómeno de Bell cuando proceda, motilidad, tinción y sensibilidad si existe sospecha neurotrófica. Después, se pregunta de forma activa por visión borrosa, diplopía, sensación de exposición y dolor distinto del basal. En una córnea de alto riesgo puede ser razonable intensificar temporalmente protección y adelantar revisión, sin convertir esa precaución en una recomendación universal no estudiada.

TAB-CH39-05 — Interpretación conjunta de dolor, fotofobia y superficie

Sección titulada «TAB-CH39-05 — Interpretación conjunta de dolor, fotofobia y superficie»
Evolución tras toxinaLectura más prudenteComprobación necesariaConducta
mejoran migraña, dolor ocular y fotofobia; signos establesrespuesta sensorial paralela al control migrañosodiario y examencontinuar si beneficio neto
mejora fotofobia; no cambian tinción ni lágrimamodulación de red más probable que reparaciónrepetir medidas comparablesmantener tratamiento causal de superficie
mejora dolor; empeoran tinción o exposiciónanalgesia con daño ocular iatrogénico posiblecierre, parpadeo, sensibilidadproteger córnea y adaptar/retirar técnica
persiste dolor intenso con signos mínimosconsiderar componente neuropático/nociplásticofenotipo, anestesia tópica diagnóstica dentro de su contexto, comorbilidadabordaje multimodal; no escalar toxina automáticamente
signos activos y dolor proporcionalentrada nociceptiva periférica relevanteetiología ocular completatratar lesión; modulación solo complementaria
ptosis o diplopía nuevasefecto anatómico o difusión hasta demostrar lo contrariopupilas, motilidad, neurología y tiempo de aparicióntriaje según gravedad; documentar evento

Procedencia: elaboración original basada en estudios de síntomas oculares y seguridad de superficie 9, 10, 41, 39. Derechos: original. Estado: borrador de agente.

El lugar del sistema opioide en la interpretación

Sección titulada «El lugar del sistema opioide en la interpretación»

La relación entre toxina botulínica y sistema opioide es una cuestión mecanística estratégica, pero su evidencia no se encuentra en el mismo nivel que PREEMPT. En modelos animales de dolor, el antagonismo mu-opioide ha modificado la antinocicepción atribuida a toxina A, y la exposición a toxina ha modificado respuestas a morfina 25, 26, 49, 50. Estos resultados permiten formular hipótesis sobre interacción con MOP y analgesia endógena. No demuestran que la dosis pericraneal utilizada en humanos alcance receptores opioides corneales, retinianos o de otras estructuras del globo.

El ojo no es farmacológicamente ajeno a los opioides. Se ha estudiado señalización opioide en aferencias trigeminales corneales y expresión o función de receptores en retina; además, el eje péptido de crecimiento derivado de opioides–receptor OGFr regula proliferación y reparación epitelial corneal en modelos experimentales 27, 28, 51, 29, 52, 53. OGFr no debe confundirse con MOP, DOP, KOP o NOP: comparte una historia nominal, no la farmacología analgésica clásica.

En la práctica, ni una respuesta a toxina ni una reducción del uso de analgésicos constituye un biomarcador opioide. Tampoco hay base para añadir un antagonista o agonista opioide con el propósito de potenciar esta indicación ocular. La conclusión útil es negativa y fértil: existe una interacción preclínica que merece investigación, pero todavía no selecciona pacientes, dosis ni sitios y no modifica la técnica descrita en este capítulo.

El oftalmólogo aporta la identificación de lesión activa, reserva epitelial, neurotrofia, cierre y daños oculomotores. Neurología define el síndrome de cefalea, cuantifica días, sobreuso y preventivos. La unidad de dolor o el especialista intervencionista aporta fenotipo neuropático, experiencia técnica y alternativas de neuromodulación. Esta interfaz no exige tres consultas para todos; exige que las funciones estén cubiertas y que una persona coordine objetivo, calendario y eventos.

Un informe útil evita «Botox por dolor ocular». Debe decir, por ejemplo: «prueba de onabotulinumtoxinA con protocolo de migraña crónica; objetivo primario, reducir días de cefalea; objetivos secundarios, fotofobia y dolor retroocular; riesgo ocular aumentado por cierre incompleto; control oftalmológico precoz». Si la indicación es exploratoria para dolor ocular neuropático, se declara como tal, se registra la incertidumbre y no se factura conceptualmente como PREEMPT aunque algunos sitios coincidan.

Controversia: ¿puede llamarse tratamiento del dolor neuropático corneal?

Sección titulada «Controversia: ¿puede llamarse tratamiento del dolor neuropático corneal?»

En sentido clínico amplio, una intervención que reduce de forma reproducible el dolor de un paciente con fenotipo corneal neuropático puede formar parte de su tratamiento. En sentido probatorio, todavía no existe evidencia suficiente para presentar la toxina pericraneal como terapia establecida del dolor neuropático corneal. Las series no confirman que la córnea sea el generador, no comparan mapas y no aíslan migraña subclínica, fotofobia o sensibilización central. La denominación más honesta es «prueba de toxina en dolor ocular con características neuropáticas», seguida del síndrome, la evidencia y el objetivo.

  1. Elegir toxina porque el paciente señala el ojo, sin diagnosticar el síndrome.
  2. Presentar la reducción media de PREEMPT sin el cambio del placebo ni el desenlace negativo de PREEMPT 1.
  3. Usar PREEMPT como evidencia de migraña episódica, cefalea secundaria o cualquier neuralgia.
  4. Convertir una cohorte ocular en una tasa de eficacia generalizable.
  5. Interpretar mejoría de fotofobia como reparación de superficie.
  6. Interpretar discordancia signo–síntoma como ausencia de enfermedad ocular.
  7. Medir solo dolor y omitir función, fotofobia, rescate y daño.
  8. Llamar «mecanismo opioide ocular» a una interacción preclínica sistémica o neural.
  9. Modificar simultáneamente superficie, preventivos, mapa y dosis sin poder atribuir respuesta.
  10. Continuar por calendario cuando el beneficio neto no está documentado.

CH-39.03 Estimulación periférica y neuromodulación no invasiva

Sección titulada «CH-39.03 Estimulación periférica y neuromodulación no invasiva»

La neuromodulación no invasiva reúne tecnologías distintas por diana, forma de energía, lugar de aplicación y profundidad. El nombre del nervio estimulado tampoco describe por completo el circuito: un electrodo frontal puede activar aferencias de V1; un dispositivo cervical intenta modular el vago; una banda en el brazo busca una respuesta condicionada remota; y un campo magnético occipital induce corriente intracraneal sin electrodo cutáneo. Su comparación exige identificar dispositivo, versión, pauta, población, desenlace y control. «Estimulación» por sí sola es tan poco informativa como «medicación».

La separación más útil para este capítulo tiene tres ejes. El primero es anatómico: periocular/trigeminal, cervical/vagal, remoto periférico o transcraneal. El segundo es físico: corriente cutánea, campo magnético o corriente transcraneal débil. El tercero es asistencial: autoadministración doméstica, sesiones supervisadas o implante. Estos ejes determinan entrenamiento, cegamiento, contraindicaciones, adherencia y coste. Dos dispositivos dirigidos a migraña pueden no compartir ninguna de esas condiciones.

FIG-CH39-03 — Taxonomía de la neuromodulación relevante para dolor ocular

Sección titulada «FIG-CH39-03 — Taxonomía de la neuromodulación relevante para dolor ocular»
NEUROMODULACIÓN
│
├── periférica no implantable
│ ├── periocular: TENS / eTNS frontal
│ ├── cervical: nVNS
│ └── remota en brazo: REN
│
├── transcraneal no invasiva
│ ├── magnética: sTMS portátil / rTMS clínica
│ └── eléctrica: tDCS y técnicas relacionadas
│
└── implantable (CH-39.04)
├── occipital y campo periférico
├── trigeminal / ganglio de Gasser
├── ganglio esfenopalatino
└── blancos centrales seleccionados
En cada rama: DISPOSITIVO + DIANA + PAUTA + INDICACIÓN + JURISDICCIÓN

Lectura: las ramas no son intercambiables y la autorización de una no valida otra. Procedencia: elaboración original basada en guías y ensayos de dispositivos 1, 16, 2. Derechos: original. Estado: borrador de agente.

TENS periocular y estimulación trigeminal externa

Sección titulada «TENS periocular y estimulación trigeminal externa»

TENS describe la aplicación transcutánea de corriente con electrodos de superficie; su efecto depende de frecuencia, anchura de pulso, intensidad, geometría, tiempo y tejido interpuesto. En dolor ocular, pequeños estudios han colocado electrodos perioculares o frontales, con interés especial porque la intervención se aproxima al territorio sintomático sin penetrarlo. Una serie retrospectiva comunicó reducción inmediata de dolor y fotofobia después de TENS periocular 13. Un seguimiento de diez usuarios seleccionados mostró que el uso domiciliario era posible durante una mediana de 6,5 meses 14. Son datos de señal y aceptabilidad, afectados por selección y ausencia de control.

Un ensayo piloto aleatorizado de 37 participantes con dolor ocular comparó 60 Hz y 3 Hz. Ambas frecuencias redujeron dolor agudo; a tres meses, la pauta de alta frecuencia favoreció algunos subdominios de síntomas neuropáticos, pero no la puntuación global de dolor, y no se observó una diferencia mantenida a seis meses 15. El tamaño, los múltiples desenlaces y la falta de un control inactivo limitan la inferencia. Aun así, el estudio enseña algo esencial: frecuencia es una dosis, y una respuesta inmediata no equivale a eficacia sostenida.

La eTNS comercial para migraña utiliza un electrodo frontal sobre ramas supraorbitaria y supratroclear. Ensayos aleatorizados han evaluado prevención y tratamiento agudo, y metaanálisis encuentran una señal de beneficio con eventos habitualmente locales y transitorios 54, 55, 56. En el documento FDA K234029, CEFALY Connected dispone de programas ACUTE y PREVENT y está indicado para tratamiento agudo de migraña con o sin aura y prevención en mayores de 18 años 17. Ese documento no convierte cualquier TENS frontal en el dispositivo estudiado ni incluye dolor ocular primario.

La colocación periocular exige piel íntegra, electrodo previsto por fabricante y distancia respecto del globo. No se improvisan electrodos sobre párpados, córnea hipoestésica o piel anestesiada. Se detiene ante dolor eléctrico focal, quemadura, fosfenos intolerables, mareo o nuevo síntoma neurológico. Un implante electrónico o metálico, marcapasos o desfibrilador puede constituir contraindicación según el modelo; se consulta la instrucción vigente y no una lista genérica 17.

La nVNS cervical aplica energía sobre el trayecto vagal desde la piel del cuello. Su evidencia principal pertenece a migraña y cefaleas trigémino-autonómicas, no a dolor corneal. Ensayos controlados en migraña aguda han mostrado resultados que varían con el tiempo de evaluación, protocolo y población 57, 58. En cefalea en racimos, la respuesta difiere entre formas episódica y crónica y entre uso agudo y preventivo 59, 60. «nVNS eficaz» sin especificar síndrome y desenlace borra esa heterogeneidad.

El sistema gammaCore Sapphire descrito en FDA K203546 utiliza ciclos de 120 segundos y una forma de onda propia. Para migraña aguda, el documento describe dos estimulaciones bilaterales de 120 segundos, repetibles dentro de límites; para prevención, dos estimulaciones consecutivas en un lado del cuello en tres momentos del día. La indicación del documento incluye tratamiento agudo y preventivo de migraña desde 12 años, tratamiento agudo de cefalea en racimos episódica en adultos y uso preventivo adyuvante en racimos 18. Es la pauta de ese dispositivo y documento estadounidense, no la de estimulación auricular transcutánea ni un protocolo universal.

Antes de usar nVNS se revisan anatomía cervical, cirugía previa, dispositivos implantados, enfermedad cardiovascular y contraindicaciones específicas. La intensidad se titula según la respuesta fisiológica y tolerancia descritas por fabricante; aplicar más no es necesariamente tratar mejor. Para el oftalmólogo, su valor reside en una opción no ocular para un síndrome de cefalea con expresión ocular: una respuesta apoya susceptibilidad de la red, no descarta una lesión ocular coexistente.

REN estimula nervios periféricos del brazo para activar circuitos de modulación condicionada del dolor. Ensayos controlados han evaluado alivio agudo de migraña y uso preventivo, incluidas poblaciones adolescentes, con señal favorable frente a estimulación simulada en desenlaces definidos 61, 62, 63. La diana remota facilita evitar contacto periocular, pero no elimina contraindicaciones eléctricas ni dependencia de aplicación, consumibles y adherencia.

El documento FDA K250405 para Nerivio/Nerivio Infinity describe una sesión de 45 minutos en brazo superior, corriente máxima del sistema de 40 mA y ajuste por el usuario al nivel más intenso inmediatamente por debajo del umbral doloroso. La indicación incluye tratamiento agudo y preventivo de migraña con o sin aura desde 8 años; para agudo se inicia al comienzo de la crisis y para prevención se utiliza en días alternos 19. Cuarenta miliamperios es capacidad máxima, no intensidad objetivo. La denominación «remota» tampoco significa efecto general para cualquier dolor remoto: la autorización no incluye dolor ocular primario.

Estimulación magnética y eléctrica transcraneal

Sección titulada «Estimulación magnética y eléctrica transcraneal»

sTMS y rTMS comparten inducción electromagnética, pero no son el mismo tratamiento. sTMS portátil aplica uno o pocos pulsos según un programa domiciliario; rTMS administra trenes repetidos en sesiones clínicas con parámetros y blancos corticales definidos. Un ensayo controlado de sTMS evaluó tratamiento agudo de migraña con aura, y estudios posteriores exploraron prevención 64, 65. El documento FDA K230358 para SAVI Dual describe un pulso occipital con pico de 0,9 T a 180 microsegundos y uso agudo y profiláctico de migraña desde 12 años 20. El valor de pico no permite reconstruir la dosis biológica ni trasladarla a otro estimulador.

rTMS se ha estudiado en migraña y dolor neuropático con blancos como corteza motora o prefrontal. Metaanálisis sugieren beneficio, pero la heterogeneidad de frecuencia, intensidad respecto del umbral motor, sesiones y control simulado es considerable 66, 67, 68. La estimulación transcraneal por corriente continua, tDCS, aplica corriente débil mediante electrodos cefálicos; estudios de migraña y dolor muestran señales variables y problemas semejantes de dosis y cegamiento 69, 70, 71, 72. No existe una pauta transcraneal establecida para dolor neuropático corneal ni fotofobia aislada.

Estas técnicas requieren cribado de metal o dispositivos, epilepsia y otros riesgos conforme a tecnología y protocolo. El fenómeno de fosfenos merece una conversación específica en pacientes fotofóbicos: puede ser esperable con algunos montajes, pero un síntoma visual nuevo no se atribuye automáticamente al dispositivo. La evaluación de seguridad distingue percepción transitoria ligada al pulso de pérdida visual, defecto campimétrico, fotopsias persistentes o inflamación ocular.

TAB-CH39-07 — Tecnologías no invasivas: dosis, evidencia y frontera ocular

Sección titulada «TAB-CH39-07 — Tecnologías no invasivas: dosis, evidencia y frontera ocular»
TecnologíaSitio/principioBase principalEjemplo regulatorio verificadoFrontera en dolor ocular
TENS periocularcorriente cutánea frontal/periocularpequeños estudios oculares, incluido piloto de 37no se asigna autorización de claseseñal directa, pauta aún no estandarizada
eTNSramas supraorbitaria/supratroclearensayos de migraña aguda y preventivaCEFALY Connected: ACUTE/PREVENT, ≥18 años en K234029tratar migraña; no inferir lesión ocular
nVNS cervicalcorriente sobre cuellomigraña y racimosgammaCore: ciclos de 120 s, indicaciones específicas en K203546opción distante para expresión ocular de cefalea
RENcorriente en brazomigraña aguda/preventivaNerivio: 45 min, subdoloroso, ≥8 años en K250405sin indicación de dolor ocular primario
sTMS portátilpulso magnético occipitalmigraña, especialmente programas con aura/agudo y prevenciónSAVI Dual: pico 0,9 T, ≥12 años en K230358no extrapolar a fotofobia aislada
rTMS clínicatrenes magnéticos corticalesmigraña/dolor neuropático heterogéneosprotocolo y equipo específicosexperimental para dolor ocular
tDCScorriente transcraneal débilestudios pequeños y heterogéneossin pauta ocular de claseexperimental; vigilar fosfenos/piel

Procedencia: síntesis original de ensayos, guías y documentos regulatorios 15, 1, 17, 18, 19, 20. Derechos: original. Estado: borrador de agente; verificar modelos locales antes de publicación.

De la estimulación periférica a la prueba terapéutica

Sección titulada «De la estimulación periférica a la prueba terapéutica»

Una tecnología reversible puede ensayarse con mayor facilidad que un implante, pero no sin método. Se fija una basal comparable, una pauta mínima suficiente y un momento de evaluación. En uso agudo se registran intensidad y libertad de dolor o del síntoma más molesto en tiempos predefinidos, medicación de rescate y recurrencia. En prevención se registran días, discapacidad, adherencia y rescate durante semanas. Para dolor ocular continuo se añaden fotofobia, función visual y superficie. El paciente no debe variar intensidad, frecuencia, duración y posición en cada sesión hasta encontrar una combinación que «funcione» si luego se pretende interpretar causalmente.

La simulación de dispositivos es difícil. Parestesia, contracción, fosfenos o calor revelan asignación; un control con sensación insuficiente puede inflar la diferencia, y uno fisiológicamente activo puede reducirla. Estudios abiertos incorporan además expectativa tecnológica y contacto. Una respuesta individual sigue siendo valiosa si el coste, la carga y el daño son bajos, pero su explicación debe conservar esa incertidumbre.

TAB-CH39-08 — Selección práctica de estimulación periférica no implantable

Sección titulada «TAB-CH39-08 — Selección práctica de estimulación periférica no implantable»
Situación dominanteOpción que puede considerarseMotivoCondición de seguridad/interpretación
migraña con dolor retroocular y preferencia no farmacológicadispositivo de migraña autorizado localmenteevidencia por síndromeno sustituye examen ante patrón nuevo
dolor ocular neuropático persistente, piel y ojo protegidosprueba estructurada de TENS periocularevidencia ocular directa aunque pequeñaelectrodo/técnica definidos; no aplicar sobre párpado o globo
migraña/racimos con intolerancia a contacto frontalnVNS según indicacióndiana cervicalverificar riesgo cervical/cardiaco y dispositivo concreto
migraña, deseo de evitar cabeza/cuelloRENaplicación remota y domiciliariasolo para migraña indicada; intensidad subdolorosa
migraña con programa específico y accesosTMSevidencia y autorización de dispositivodistinguir de rTMS; cribado magnético
dolor ocular experimental en centro expertorTMS/tDCShipótesis de redconsentimiento de incertidumbre; no prometer mecanismo ocular
lesión ocular activa o pérdida visual sin explicarninguna como paso inicialriesgo de retrasar diagnóstico causalevaluación y tratamiento ocular urgente/prioritario

Procedencia: elaboración original basada en evidencia directa y guías de dispositivos 13, 14, 15, 16, 2. Derechos: original. Estado: borrador de agente.

ALG-CH39-03 — Elegir tecnología y cerrar la prueba

Sección titulada «ALG-CH39-03 — Elegir tecnología y cerrar la prueba»
1. DEFINIR SÍNDROME Y URGENCIA
lesión ocular/orbitaria activa → tratar/derivar; no usar dispositivo como filtro
migraña/cefalea o dolor neuropático estable → continuar
↓
2. DEFINIR OBJETIVO
agudo · preventivo · dolor continuo · fotofobia · función
↓
3. COMPROBAR EVIDENCIA Y ACCESO
dispositivo exacto · edad · jurisdicción · pauta · coste/consumibles
↓
4. CRIBAR SEGURIDAD
implantes/metal · piel · cuello/cardiovascular · epilepsia · embarazo
+ superficie, visión y motilidad si la aplicación es cefálica
↓
5. PRUEBA TRAZABLE
basal → entrenamiento → dosis estable → adherencia → rescate/eventos
↓
6. DECIDIR
beneficio funcional neto → continuar y reevaluar
prueba inválida → corregir una variable
prueba válida negativa/dañina → retirar o cambiar clase

Procedencia: elaboración original basada en guías contemporáneas de neuromodulación 1, 2. Derechos: original. Estado: borrador de agente.

Los eventos más comunes de dispositivos externos suelen ser locales: molestia, parestesia intolerable, irritación cutánea, contracción o cefalea transitoria. «No grave» no equivale a irrelevante. Una parestesia que impide alcanzar intensidad terapéutica reduce dosis; una dermatitis impide adherencia; una aplicación cervical mal colocada invalida la prueba. La revisión técnica forma parte del diagnóstico de falta de respuesta.

Se comprueban sesiones realizadas, duración, intensidad alcanzada, momento respecto de la crisis, estado del electrodo, aplicación y versión de firmware cuando sea pertinente. Los estudios de efectividad muestran que disponer del dispositivo no equivale a usarlo. El coste por sesión, reposición de electrodos o pulsos, teléfono compatible y ansiedad ante la estimulación influyen en persistencia y deben figurar en la decisión compartida.

Una nueva diplopía, pérdida visual, déficit neurológico, síncope, dolor torácico o lesión cutánea significativa obliga a detener y evaluar. Los síntomas oculares no se explican por «adaptación cerebral» sin examen. A la inversa, una parestesia frontal breve y reproducible puede formar parte de la experiencia prevista de eTNS. La información previa permite distinguir lo esperado de la alarma.

Opioides endógenos y neuromodulación: qué puede afirmarse

Sección titulada «Opioides endógenos y neuromodulación: qué puede afirmarse»

La analgesia inducida por estimulación puede reclutar sistemas inhibitorios descendentes y péptidos opioides en ciertos modelos y parámetros. Esa literatura aporta plausibilidad general, pero la dependencia opioide varía con frecuencia, intensidad, diana, tejido y especie. No se identificó un ensayo clínico de TENS periocular, eTNS, nVNS, REN, sTMS, rTMS o tDCS que demostrara que la mejoría del dolor ocular depende de receptores MOP, DOP, KOP o NOP del globo.

Este límite importa porque naloxona, tolerancia a opioides o cambios en consumo analgésico no pueden usarse aquí como pruebas rutinarias de mecanismo. La córnea y retina tienen biología opioide, pero una corriente frontal no equivale a una intervención receptorial ocular. La formulación adecuada es que algunas neuromodulaciones podrían reclutar analgesia endógena sistémica o central; la participación de receptores opioides oculares en su efecto humano permanece no demostrada.

Controversia: ¿dispositivo primero o después del fármaco?

Sección titulada «Controversia: ¿dispositivo primero o después del fármaco?»

No existe una secuencia universal. Un dispositivo no invasivo puede preferirse temprano por embarazo, interacciones, rechazo farmacológico o necesidad de opción aguda adicional; también puede reservarse por coste o evidencia menor. La decisión cambia según síndrome, autorización y acceso. Presentarlo siempre como «rescate tras fracaso» minusvalora su perfil; presentarlo siempre como opción inocua de primera línea ignora contraindicaciones, carga y evidencia específica. La comparación correcta es con alternativas reales del paciente, no con una abstracción de tratamiento farmacológico.

  1. Usar TENS, eTNS, REN y nVNS como sinónimos.
  2. Citar una autorización de dispositivo como demostración de efecto de clase.
  3. Copiar pauta, edad o contraindicaciones de un modelo a otro.
  4. Llamar 40 mA a la dosis objetivo de REN cuando es capacidad máxima del sistema citado.
  5. Confundir sTMS portátil con rTMS clínica.
  6. Concluir eficacia ocular a partir de un ensayo de migraña sin declarar la transferencia.
  7. Interpretar respuesta como identificación del nervio generador.
  8. Omitir adherencia y calidad de aplicación al declarar fracaso.
  9. Tratar fosfenos, diplopía o pérdida visual como un único evento benigno.
  10. Atribuir a receptores opioides oculares una analgesia de estimulación no demostrada en el globo.

CH-39.04 Neuromodulación implantable, seguridad y controversias

Sección titulada «CH-39.04 Neuromodulación implantable, seguridad y controversias»

Un implante no es una versión más potente de TENS. Introduce electrodos y anclajes, extensiones, un generador interno o externo, programación, recarga, compatibilidad con resonancia, recambios y una herida quirúrgica. El resultado depende de la diana, pero también de la posición física del sistema, de la cobertura de parestesia cuando se busca, de la programación y del ecosistema de seguimiento. La eficacia clínica y la integridad del hardware son inseparables.

En dolor ocular o cefalea con expresión ocular, la distancia entre el síntoma y el implante favorece una confusión adicional: estimular occipital puede reducir dolor frontal, retroocular o fotofobia mediante redes trigeminocervicales, pero no demuestra enfermedad occipital. Estimular una rama trigeminal puede cubrir el territorio doloroso sin confirmar que el nervio periférico sea el generador único. El implante se elige como tratamiento de un síndrome refractario, no como prueba anatómica definitiva.

La refractariedad debe ser demostrada, no declarada. Incluye diagnóstico estable, exclusión de causas tratables, tratamientos previos adecuados en dosis y duración, adherencia, motivo de suspensión, carga funcional y evaluación psicológica proporcional. En dolor ocular se añade documentación de superficie, sensibilidad, cirugía, exposición, inflamación, presión, órbita y cefalea. Implantar durante un proceso diagnóstico inacabado puede convertir una fluctuación en una atribución permanente al hardware.

La estimulación del nervio occipital, ONS, coloca electrodos subcutáneos en región occipital, habitualmente conectados a un generador implantado. Los sistemas convencionales se programan para producir parestesia en una distribución útil; sistemas o programas sin parestesia intentan mejorar tolerancia y cegamiento. La técnica varía en nivel, trayectoria, número de contactos, fijación, túnel y bolsillo. Esta heterogeneidad impide hablar de una «dosis ONS» universal.

En migraña crónica refractaria, ensayos controlados previos no ofrecieron una historia uniformemente positiva. Algunos no alcanzaron su desenlace primario pese a señales en variables secundarias; otros mostraron diferencias modestas y una carga relevante de eventos relacionados con dispositivo 73, 74, 75. Las series abiertas suelen comunicar mayor respuesta, pero seleccionan pacientes que atravesaron cirugía, programación y seguimiento, y están expuestas a regresión, cointervenciones y pérdida diferencial.

El ensayo controlado publicado en 2026 es especialmente informativo. Evaluó estimulación occipital burst sin parestesia en migraña crónica resistente para reducir el desenmascaramiento. No mostró superioridad frente al placebo durante la fase aleatoria; el grupo placebo tuvo más respondedores y se registraron ocho eventos graves relacionados con el tratamiento 21. Una fase o serie posterior no debe borrar ese contraste. El resultado tampoco prueba que ningún paciente pueda beneficiarse; cambia la estimación previa y eleva el umbral para indicar fuera de investigación.

En cefalea en racimos crónica, cohortes y estudios controlados han evaluado ONS. El programa ICON comparó intensidades y comunicó reducción de ataques en una población muy refractaria, pero la interpretación del control activo y de la dosis requiere cuidado 76, 77. La selección y el seguimiento pertenecen a unidades de cefalea y neuromodulación con capacidad quirúrgica. Un dolor orbitario con síntomas autonómicos no basta: deben verificarse el diagnóstico, la cronicidad y la ausencia de imitadores oculares y vasculares.

La estimulación implantada del ganglio esfenopalatino, SPG, se desarrolló para cefalea en racimos, con un neuroestimulador situado en fosa pterigopalatina y activación por el paciente. En un ensayo controlado de cefalea en racimos crónica, la estimulación completa produjo alivio agudo de una proporción de ataques y se observó en algunos pacientes una reducción preventiva de frecuencia 22. Seguimientos describieron mantenimiento en respondedores y patrones de respuesta aguda o preventiva 78, 79, 80.

La proximidad a V2 y la vía quirúrgica explican eventos como alteración sensitiva maxilar, dolor e inflamación; posición y migración condicionan la respuesta. El dispositivo no es un implante ocular pese a que trate dolor orbitario. Tampoco equivale a un bloqueo del ganglio ni a una radiofrecuencia: cambia duración, reversibilidad y daño tisular. La disponibilidad de sistemas históricos o actuales varía por región; antes de recomendar se verifica que exista un sistema soportado, equipo implantador, programación y estrategia ante retirada.

Estimulación trigeminal periférica y de campo

Sección titulada «Estimulación trigeminal periférica y de campo»

La estimulación de ramas supraorbitaria, supratroclear, infraorbitaria u otras, y la estimulación de campo nervioso periférico, PNS/PNFS, se han usado en neuropatías craneofaciales, dolor posherpético, postraumático y cefaleas. Los electrodos se sitúan subcutáneos cerca del territorio o crean un campo que modula aferencias. Las cohortes pueden mostrar grandes reducciones en pacientes seleccionados; el problema es estimar cuánto corresponde a la intervención y cuánto a selección, ensayo previo, programación y publicación.

Un metaanálisis de estimulación de campo periférico para dolor trigeminal encontró una reducción sustancial del dolor, junto con una tasa de revisión quirúrgica cercana a un tercio 24. Revisiones posteriores confirman heterogeneidad de diagnósticos, blancos y sistemas 81, 82. La magnitud media no debe trasladarse a dolor corneal neuropático: puede no haber lesión demostrable de una rama accesible, el territorio corneal pertenece a V1 pero su aferencia no se reproduce simplemente colocando un cable frontal, y la fotofobia puede depender de redes más amplias.

Existen series de estimulación periférica de V1 en neuralgia posherpética oftálmica y dolor frontal refractario, con señales de alivio 83. Antes de plantearla se distingue dolor cutáneo V1 de dolor intraocular o corneal, se mapea alodinia y déficit, y se valora la piel donde quedará el electrodo. Una hipoestesia corneal concurrente aumenta la obligación de proteger superficie, pero no predice respuesta del implante.

La fase de prueba, cuando se emplea, estima tolerancia, cobertura y señal de beneficio. No es un ensayo aleatorizado y enriquece de forma intensa la población implantada. Un bloqueo nervioso positivo no predice de manera fiable el éxito de ONS o PNS y uno negativo no lo excluye; anestesia y estimulación modifican la red de forma diferente 84. Por ello, el bloqueo puede contribuir al diagnóstico o a la planificación, pero no debe convertirse en puerta automática.

La estimulación del ganglio de Gasser o de raíces trigeminales se reserva para dolor facial neuropático extremo en centros expertos. El acceso se aproxima a estructuras vasculares, durales y craneales; la distribución sensorial puede cambiar con la posición; y la programación debe equilibrar cobertura y disestesia. Series contemporáneas comunican respuestas en neuropatía trigeminal refractaria, pero sin la certeza de un ensayo comparativo amplio 85, 86, 87, 88. Para dolor ocular, la posibilidad de modificar V1 se acompaña de un riesgo conceptual: aliviar dolor no restaura sensibilidad protectora ni elimina neurotrofia.

La estimulación de corteza motora y la estimulación cerebral profunda se han utilizado en dolor neuropático facial o cefaleas muy seleccionadas. Son procedimientos neuroquirúrgicos centrales con evidencia fundamentalmente observacional y riesgos propios; no representan el siguiente escalón habitual después de fracasar un dispositivo externo. Las revisiones de DBS para cefalea en racimos describen posibles respuestas y eventos graves, incluida hemorragia, y subrayan la selección excepcional 89. Este capítulo las delimita; la neuroablación y la cirugía del dolor se desarrollan en CH-40.

TAB-CH39-09 — Implantes: diana, candidato y coste de reversibilidad

Sección titulada «TAB-CH39-09 — Implantes: diana, candidato y coste de reversibilidad»
Sistema/dianaContexto con evidenciaCandidato mínimoDaños y carga dominantesLímite para dolor ocular
ONS occipitalmigraña crónica o racimos extremadamente refractariosdiagnóstico especializado, fracaso documentado, capacidad de seguimientomigración, infección, erosión, fractura, revisión, dolor de bolsillobeneficio referido al síndrome; ensayo de 2026 negativo en migraña
SPG implantadoracimos crónica seleccionadaataques bien caracterizados y sistema/equipo disponiblesdéficit V2, dolor, infección, posición y reintervencióndolor orbitario no equivale a origen ocular
PNS supraorbitaria, infraorbitaria o de camponeuropatía craneofacial focal, posherpética o traumáticaterritorio reproducible y prueba multidisciplinarmigración, erosión, infección, cobertura, revisión frecuenteevidencia corneal directa ausente
ganglio de Gasser/trigeminal profundoneuropatía trigeminal grave seleccionadacentro experto y fracaso de alternativashemorragia, lesión neural, disestesia, infección, hardwarealiviar no restaura protección corneal
corteza motora/DBSdolor facial o cefalea excepcionalesevaluación neuroquirúrgica altamente especializadaconvulsión, hemorragia, neuropsiquiatría, hardwareno es escalón rutinario del dolor ocular

Procedencia: síntesis original de ensayos, cohortes y guías 21, 22, 24, 90, 91. Derechos: original. Estado: borrador de agente; revisión multidisciplinar pendiente.

La técnica empieza antes del quirófano. El equipo acuerda diagnóstico, diana, lateralidad, desenlace, prueba cuando corresponda y umbral de explantación. Se registra estado neurológico y cutáneo; en territorios V1, sensibilidad facial, córnea, párpado y visión. Se identifica material exacto y condiciones de resonancia. El consentimiento incluye que un sistema puede funcionar y aun requerir revisión por migración o agotamiento, o no funcionar pese a una prueba positiva.

Durante la implantación, el objetivo es situar contactos sin lesión, obtener cobertura o campo previsto y reducir tensión. La asepsia, profilaxis conforme a protocolo local, hemostasia, anclaje, túneles y bolsillo determinan complicaciones. No existe una receta anatómica única que este texto pueda trasladar con seguridad entre sistemas. La descripción operativa definitiva pertenece a la instrucción del fabricante, entrenamiento del implante y anatomía individual; la monografía aporta los puntos de decisión y de verificación.

Después se separan curación y programación. Incrementar intensidad ante dolor posoperatorio puede enmascarar infección o desplazamiento. Las primeras sesiones buscan una ventana tolerable y reproducible; se documentan configuración, amplitud, anchura, frecuencia, modo y tiempo de uso. Cuando hay parestesia, su cobertura se compara con el territorio, sin exigir coincidencia perfecta como prueba causal. Cuando no la hay, el diario es aún más importante para evitar atribuir toda fluctuación al programa.

Complicaciones: del síntoma al sistema completo

Sección titulada «Complicaciones: del síntoma al sistema completo»

Migración o rotación pueden cambiar cobertura, elevar consumo o producir estimulación dolorosa. Fractura y fallo de conexión generan intermitencia o pérdida brusca. Erosión y dehiscencia amenazan infección; una pequeña exposición de hardware no se trata como una dermatitis superficial. Infección profunda puede requerir explantación. Seroma, hematoma y dolor de bolsillo necesitan evaluación anatómica. La revisión no es un evento administrativo: repite riesgos quirúrgicos y modifica la estimación de beneficio neto.

La compatibilidad con resonancia pertenece al sistema completo: generador, electrodos, extensiones, posición, integridad y modo. «MR Conditional» no significa seguro en cualquier resonancia. Un paciente con dolor ocular puede necesitar neuroimagen en el futuro; elegir un sistema incompatible impone un coste diagnóstico. Se entrega tarjeta del implante, modelo y contactos del centro, y esa información debe poder recuperarse aunque cambie de hospital.

Los eventos neurológicos u oculares se trían por gravedad, no por proximidad temporal. Déficit focal, alteración visual persistente, síndrome meníngeo, fiebre, secreción, dolor desproporcionado o deterioro rápido requieren evaluación urgente. Una nueva anestesia corneal o disminución de parpadeo aferente puede ser silenciosa para el paciente precisamente porque el implante reduce dolor. El control objetivo protege frente a esa paradoja.

ALG-CH39-04 — Complicación de un implante: rescatar al paciente antes que al dispositivo

Sección titulada «ALG-CH39-04 — Complicación de un implante: rescatar al paciente antes que al dispositivo»
SÍNTOMA NUEVO EN PORTADOR DE IMPLANTE
↓
¿alarma sistémica, neurológica, visual o infecciosa?
SÍ → desactivar si es seguro + evaluación urgente + imagen/cultivo según cuadro
└─ no manipular ni reprogramar una posible infección para “probar”
NO
↓
¿herida, erosión, colección o dolor de bolsillo?
SÍ → valoración quirúrgica precoz; determinar profundidad e integridad
NO
↓
¿cambio de cobertura, choque, intermitencia o pérdida de eficacia brusca?
SÍ → interrogación · impedancias · radiología dirigida · revisar migración/fractura
NO
↓
¿pérdida gradual sin fallo técnico?
revisar diagnóstico · diario · programación · cointervenciones · tolerancia
↓
CONTINUAR · REPROGRAMAR · REVISAR · EXPLANTAR
según beneficio neto, daño, preferencia y posibilidad real de seguimiento

Procedencia: elaboración original basada en revisiones de complicaciones y guías de consenso 92, 93, 94, 90, 91. Derechos: original. Estado: borrador de agente.

El candidato ideal no es quien puntúa más dolor, sino quien tiene un síndrome razonablemente estable, objetivo medible, alternativas agotadas de forma verificable, riesgo quirúrgico aceptable y capacidad de mantener el sistema. La evaluación psicológica no pretende decidir si el dolor es «real»; identifica expectativas, afrontamiento, consumo, comorbilidad, apoyo y barreras que afectan resultado. La presencia de depresión o ansiedad no es por sí sola una exclusión, pero su tratamiento puede mejorar seguridad y medición.

Una prueba temporal positiva puede aumentar confianza, aunque el umbral de éxito debe fijarse antes. Un 50 % de reducción de una escala es una convención frecuente, no la única definición de beneficio: sueño, función y reducción de crisis pueden importar. También se contabilizan efectos adversos, carga de uso y medicación. Cambiar el criterio después de ver el resultado favorece implantación por inercia.

La retirada se conversa antes de implantar. Ausencia persistente de beneficio, infección, erosión, fallo repetido, necesidad de imagen incompatible o preferencia del paciente pueden justificar explantación. El hardware abandonado conserva implicaciones de infección, migración y resonancia; dejarlo no es equivalente a volver al estado inicial. Las responsabilidades de recambio y seguimiento no deben quedar sin propietario cuando el paciente se desplaza o el fabricante cambia.

La comparación no es entre implante y nada, sino entre implante, continuar el estado actual y alternativas disponibles. En un síndrome devastador, años de discapacidad y toxicidad farmacológica pueden justificar un riesgo que sería inaceptable en dolor moderado. Sin embargo, la desesperación no aumenta la calidad de la evidencia. Cuanto mayor sea la irreversibilidad, más estricta debe ser la validación diagnóstica y más explícita la incertidumbre.

Las guías de estimulación periférica y consenso de selección recomiendan evaluación multidisciplinar, prueba o estrategia justificable, profilaxis y seguimiento, pero las recomendaciones se apoyan a menudo en evidencia de certeza limitada y experiencia 90, 91. La etiqueta «consenso» no transforma una cohorte en ensayo. Debe informar cómo proceder cuando se decide intervenir, no fingir que la decisión está resuelta para cada fenotipo.

Una neuromodulación exitosa puede reducir el consumo de opioides sistémicos y con ello sedación, hiperalgesia o riesgo de dependencia; ese resultado es clínicamente relevante. No demuestra que el implante actúe mediante receptores opioides. Estudios experimentales de estimulación y analgesia descendente permiten una interacción con opioides endógenos, pero diana, parámetros y exposición previa pueden modificarla. No se identificó evidencia humana directa de participación de receptores opioides del globo en ONS, SPG, PNS trigeminal o estimulación ganglionar para dolor ocular.

La señalización corneal, retiniana y OGF–OGFr mantiene interés estratégico porque podría influir en nocicepción, inflamación o reparación, pero un implante periférico no debe utilizarse como experimento receptorial implícito. En especial, OGFr regula crecimiento y cicatrización y no es un receptor analgésico opioide clásico. La investigación futura debería medir por separado analgesia, sensibilidad protectora y reparación epitelial; una reducción de dolor con peor neurotrofia sería un resultado biológicamente distinto y clínicamente peligroso.

Controversias de la neuromodulación implantable

Sección titulada «Controversias de la neuromodulación implantable»

La parestesia revela con frecuencia el tratamiento; la cirugía, el seguimiento y la programación amplifican expectativa. Los programas sin parestesia mejoran el diseño, pero no eliminan pistas por recarga, sensación o cambios de programación. El ensayo negativo de ONS de 2026 demuestra por qué un control creíble puede modificar la conclusión 21. No es lícito descartar el resultado como «placebo demasiado fuerte» y conservar solo series favorables.

Cobertura del territorio frente a modulación de red

Sección titulada «Cobertura del territorio frente a modulación de red»

Algunos modelos buscan que la parestesia cubra el dolor; otros actúan sin sensación. Una buena cobertura puede facilitar programación, pero no valida el diagnóstico, y una cobertura incompleta no siempre impide respuesta. Exigir coincidencia perfecta puede promover múltiples electrodos y más riesgo sin evidencia proporcional. La diana se justifica por síndrome y datos, no solo por el mapa sensorial obtenido en quirófano.

Innovación, obsolescencia y dependencia tecnológica

Sección titulada «Innovación, obsolescencia y dependencia tecnológica»

Los sistemas cambian más rápido que la evidencia a largo plazo. Un dispositivo puede quedar sin soporte, consumibles o actualización; un fabricante puede desaparecer; una autorización puede no trasladarse de país. Estos son daños previsibles, no cuestiones logísticas menores. El centro debe tener un plan para programación, recambio, resonancia, urgencias y explantación independiente de una sola persona.

  1. Llamar «refractario» a un dolor cuyo diagnóstico o tratamientos previos no están documentados.
  2. Presentar una serie abierta como si estimara el efecto frente a placebo quirúrgico.
  3. Omitir el ensayo controlado negativo de ONS de 2026.
  4. Usar respuesta a bloqueo como predictor determinista de implante.
  5. Confundir alivio de dolor V1 con recuperación de sensibilidad corneal.
  6. Tratar migración, revisión o resonancia como cuestiones técnicas externas al beneficio.
  7. Reprogramar ante dolor e infección posible antes de evaluar la herida.
  8. Implantar sin propietario claro del seguimiento y del explante.
  9. Transferir resultados de racimos, migraña o dolor posherpético al dolor corneal.
  10. Inferir mecanismo opioide ocular a partir de reducción de consumo sistémico.

La pregunta presupone una exclusividad que muchos pacientes no tienen. Una lesión de superficie puede mantener aferencia, una neuropatía puede amplificarla y la migraña puede transformar fotofobia y dolor. El tratamiento causal ocular, la rehabilitación sensorial y la prevención de cefalea pueden ser simultáneos. La respuesta a uno no invalida los otros. La prioridad se decide por daño reversible, riesgo y contribución probable, no por una teoría única de localización.

Una respuesta individual puede justificar continuidad cuando el diagnóstico es razonable, la prueba estaba predefinida, el beneficio es reproducible y el daño/coste son aceptables. No justifica convertir la intervención en estándar para el fenotipo. Cuanto más invasiva y costosa sea la opción, menos suficiente resulta una experiencia no controlada. Esta asimetría explica por qué una prueba doméstica de bajo riesgo y un implante no requieren el mismo umbral.

¿Es la neuromodulación una alternativa a los opioides?

Sección titulada «¿Es la neuromodulación una alternativa a los opioides?»

Puede reducir necesidad de opioides en algunos pacientes, pero no se debe prometer sustitución ni retirada brusca. La reducción, cuando es apropiada, se planifica según dosis, duración, comorbilidad y riesgo de abstinencia. Tampoco puede utilizarse la retórica «no farmacológica» para ocultar riesgos quirúrgicos o tecnológicos. El valor está en un balance diferente, no en ausencia de biología.

  1. La localización ocular o retroocular no define la indicación; primero se diagnostica el síndrome y se excluye daño ocular u orbitario tratable.
  2. La evidencia más sólida del capítulo corresponde a onabotulinumtoxinA en migraña crónica con protocolo PREEMPT.
  3. PREEMPT estudió 155–195 unidades; la etiqueta estadounidense consultada recomienda 155 unidades, 31 sitios, siete áreas y 12 semanas. Ensayo y ficha no deben fusionarse.
  4. Las unidades de los productos botulínicos no son intercambiables y no existe una conversión universal segura.
  5. La preparación se documenta desde vial y diluyente hasta concentración, sitios, total administrado, desperdicio y exposición acumulada.
  6. Ptosis, alteración de parpadeo, lagoftalmos, exposición y diplopía convierten el examen ocular en parte de la seguridad de la toxina.
  7. La evidencia directa en dolor ocular neuropático y fotofobia es prometedora, pero procede de cohortes, series y un piloto pequeño; no define un estándar.
  8. Mejorar fotofobia o sensación de sequedad no demuestra reparación de superficie ocular.
  9. TENS periocular tiene evidencia ocular directa limitada; eTNS, nVNS, REN y sTMS poseen evidencia e indicaciones principalmente para migraña o cefaleas específicas.
  10. Cada dispositivo se prescribe por modelo, diana, pauta, edad, jurisdicción y contraindicación; no existe efecto regulatorio de clase.
  11. sTMS portátil, rTMS clínica y tDCS son tecnologías distintas y sus parámetros no son convertibles.
  12. La adherencia y la calidad de aplicación forman parte de la dosis y deben revisarse antes de declarar fracaso.
  13. Un implante añade cirugía, hardware, programación, revisiones, resonancia y dependencia de soporte; no es una simple intensificación de TENS.
  14. El ensayo controlado de ONS publicado en 2026 no mostró superioridad frente a placebo y obliga a elevar el umbral de indicación en migraña.
  15. ONS, SPG y PNS trigeminal pueden beneficiar a seleccionados, pero la evidencia no se transfiere automáticamente al dolor corneal neuropático.
  16. Un bloqueo positivo no predice con certeza la respuesta a estimulación; una respuesta a estimulación tampoco localiza de forma definitiva el generador.
  17. La seguridad de un implante exige un plan previo para infección, migración, fallo, revisión, resonancia y explantación.
  18. Existen interacciones preclínicas entre toxina, estimulación y sistemas opioides endógenos, pero no se ha demostrado un mecanismo clínico mediado por receptores opioides del globo.
  19. OGFr debe distinguirse de MOP, DOP, KOP y NOP: regula crecimiento y reparación, no es un receptor analgésico opioide clásico.
  20. La continuidad de cualquier intervención requiere beneficio funcional neto, objetivo medible y reevaluación; el calendario o la presencia del dispositivo no son razones suficientes.

Toxina botulínica y neuromodulación permiten tratar componentes del dolor ocular desde músculos, nervios periféricos, cuello, brazo, corteza o sistemas implantados. Su potencia conceptual reside en reconocer que la experiencia ocular puede generarse o amplificarse en una red; su peligro conceptual consiste en convertir la respuesta a distancia en una explicación anatómica falsa.

OnabotulinumtoxinA en migraña crónica dispone de la evidencia y la técnica más maduras. Su uso seguro requiere nombrar producto, no convertir unidades, separar la pauta regulatoria del protocolo de ensayo y proteger la función ocular. En dolor ocular neuropático y fotofobia, las señales clínicas merecen investigación y pruebas individuales seleccionadas, pero todavía no permiten fijar dosis ni mapas como estándar.

La neuromodulación no invasiva ofrece opciones reversibles con perfiles diferentes. TENS periocular es la más directamente estudiada en dolor ocular; los dispositivos trigeminales, vagales, remotos y magnéticos se sostienen principalmente en migraña y cefaleas. El tratamiento se elige por dispositivo exacto y síndrome, y se cierra mediante una prueba trazable.

Los implantes quedan para refractariedad extrema y validada. Las respuestas abiertas deben equilibrarse con controles, complicaciones y el ensayo negativo contemporáneo de ONS. La reversibilidad quirúrgica es incompleta: retirar no borra cicatriz, riesgo ni decisiones de imagen. Por ello, el plan de rescate y seguimiento forma parte de la indicación inicial.

El sistema opioide ocular es una frontera estratégica, no una explicación ya resuelta. La biología corneal y retiniana, las interacciones preclínicas de toxina y la analgesia endógena justifican investigación mecanística. Hoy no permiten seleccionar toxina o dispositivo ni atribuir su respuesta a MOP, DOP, KOP, NOP u OGFr del globo. Mantener esta separación entre plausibilidad y prueba protege tanto la innovación como al paciente.

Lagunas de conocimiento y agenda de investigación

Sección titulada «Lagunas de conocimiento y agenda de investigación»
  1. Ensayos controlados de toxina pericraneal en dolor ocular neuropático con fenotipo, mapa, dosis y comparador definidos.
  2. Separación prospectiva de dolor, fotofobia, sensación de sequedad, signos de superficie y función visual.
  3. Biomarcadores que distingan respuesta migrañosa, periférica corneal y nociplástica sin convertir una prueba terapéutica en diagnóstico.
  4. Comparación de 155 unidades fijas frente a adaptaciones justificadas cuando el objetivo incluye síntomas oculares.
  5. Registro sistemático de parpadeo, cierre, sensibilidad y eventos corneales en ensayos de toxina para cefalea.
  6. Ensayos mayores de TENS periocular con control sensorial creíble, dosis estable y seguimiento suficiente.
  7. Estudios de efectividad comparativa entre eTNS, nVNS, REN, sTMS y farmacoterapia en migraña con fotofobia o dolor retroocular.
  8. Parámetros, adherencia y desenlaces comunes que permitan comparar dispositivos sin suponer efecto de clase.
  9. Predictores validados de respuesta y de complicación para ONS, SPG y PNS trigeminal.
  10. Registros de hardware, revisión, explantación, resonancia y obsolescencia con seguimiento largo.
  11. Ensayos implantables con controles creíbles, desenlaces funcionales y publicación completa de eventos graves.
  12. Investigación humana que pruebe o refute participación de MOP, DOP, KOP o NOP en la respuesta ocular a toxina o estimulación.
  13. Estudios que separen los receptores opioides clásicos del eje OGF–OGFr y midan simultáneamente analgesia y reparación corneal.
  14. Evaluación de cómo exposición crónica a opioides modifica respuesta a neuromodulación en dolor ocular sin inferir causalidad desde consumo.
  15. Modelos asistenciales compartidos entre oftalmología, neurología, anestesia/dolor y neurocirugía que midan tiempo diagnóstico, seguridad y resultados.

La búsqueda estructurada de este capítulo se cerró el 19 de agosto de 2026. Incluyó PubMed/MEDLINE, recuperación de texto completo legalmente accesible en PubMed Central y verificación de fuentes regulatorias oficiales de DailyMed/NLM, AEMPS y FDA. Se seleccionaron 192 referencias de 2.011 candidatos PubMed únicos; 118 fuentes sustentan afirmaciones registradas en el claim ledger. Se recuperaron 78 textos completos válidos en formato estructurado; para las fuentes sin texto completo accesible se limitó la atribución a lo verificable en resumen, metadatos o documento oficial. Las indicaciones de producto y dispositivo se citan con jurisdicción, modelo y documento y deben reauditarse antes de publicación.

La búsqueda no pretendió demostrar equivalencia entre sistemas ni reconstruir instrucciones de fabricante. La evidencia implantable incluye sistemas históricos, configuraciones fuera de indicación y disponibilidad regional variable. Ninguna mención constituye autorización automática para un país, una edad o un síndrome diferentes de los declarados.

1. Yuan H, Orr SL, Al-Karagholi MAM, Ashina M, Cohen F, Diener HC, et al. International Headache society evidence-based guidelines on the use of non-invasive neuromodulation devices for the acute and preventive treatment of migraine. Cephalalgia : an international journal of headache. 2025;45(10):3331024251388377. PubMed · DOI

2. Canales-Rodríguez J, Angerhöfer C, Caronna E, Raffaelli B, Overeem LH, Pozo-Rosich P, et al. Efficacy, IHS Guideline Adherence, and Methodological Quality of Noninvasive Neuromodulation Clinical Trials in Migraine and Cluster Headache: A Systematic Review. European journal of neurology. 2026;33(6):e70559. PubMed · PMC · DOI

3. Dodick DW, Turkel CC, DeGryse RE, Aurora SK, Silberstein SD, Lipton RB, et al. OnabotulinumtoxinA for treatment of chronic migraine: pooled results from the double-blind, randomized, placebo-controlled phases of the PREEMPT clinical program. Headache. 2010;50(6):921-36. PubMed · DOI

4. Aurora SK, Dodick DW, Turkel CC, DeGryse RE, Silberstein SD, Lipton RB, et al. OnabotulinumtoxinA for treatment of chronic migraine: results from the double-blind, randomized, placebo-controlled phase of the PREEMPT 1 trial. Cephalalgia : an international journal of headache. 2010;30(7):793-803. PubMed · DOI

5. Diener HC, Dodick DW, Aurora SK, Turkel CC, DeGryse RE, Lipton RB, et al. OnabotulinumtoxinA for treatment of chronic migraine: results from the double-blind, randomized, placebo-controlled phase of the PREEMPT 2 trial. Cephalalgia : an international journal of headache. 2010;30(7):804-14. PubMed · DOI

6. National Library of Medicine. BOTOX (onabotulinumtoxinA): full prescribing information. DailyMed [Internet]. Bethesda (MD): NLM; [consultado 19 ago 2026]. Fuente oficial

7. Field M, Splevins A, Picaut P, van der Schans M, Langenberg J, Noort D, et al. AbobotulinumtoxinA (Dysport®), OnabotulinumtoxinA (Botox®), and IncobotulinumtoxinA (Xeomin®) Neurotoxin Content and Potential Implications for Duration of Response in Patients. Toxins. 2018;10(12):535. PubMed · PMC · DOI

8. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Toxina botulínica: riesgo de efectos adversos graves por diseminación de la toxina. Nota informativa 2007/11 [Internet]. Madrid: AEMPS; 2007 [consultado 19 ago 2026]. Fuente oficial

9. Diel RJ, Hwang J, Kroeger ZA, Levitt RC, Sarantopoulos CD, Sered H, et al. Photophobia and sensations of dryness in patients with migraine occur independent of baseline tear volume and improve following botulinum toxin A injections. The British journal of ophthalmology. 2019;103(8):1024-1029. PubMed · PMC · DOI

10. Venkateswaran N, Hwang J, Rong AJ, Levitt AE, Diel RJ, Levitt RC, et al. Periorbital botulinum toxin A improves photophobia and sensations of dryness in patients without migraine: Case series of four patients. American journal of ophthalmology case reports. 2020;19:100809. PubMed · PMC · DOI

11. Locatelli EVT, Huang JJ, Betz JD, Huang JJ, Kantor NB, Reyes N, et al. Impact of botulinum toxin type A on ocular pain with neuropathic features. The ocular surface. 2025;37:24-32. PubMed · PMC · DOI

12. Reyes N, Huang JJ, Choudhury A, Pondelis N, Locatelli EV, Felix ER, et al. Botulinum toxin A decreases neural activity in pain-related brain regions in individuals with chronic ocular pain and photophobia. Frontiers in neuroscience. 2023;17:1202341. PubMed · PMC · DOI

13. Sivanesan E, Levitt RC, Sarantopoulos CD, Patin D, Galor A. Noninvasive Electrical Stimulation for the Treatment of Chronic Ocular Pain and Photophobia. Neuromodulation : journal of the International Neuromodulation Society. 2018;21(8):727-734. PubMed · PMC · DOI

14. Zayan K, Aggarwal S, Felix E, Levitt R, Sarantopoulos K, Galor A. Transcutaneous Electrical Nerve Stimulation for the Long-Term Treatment of Ocular Pain. Neuromodulation : journal of the International Neuromodulation Society. 2020;23(6):871-877. PubMed · PMC · DOI

15. Shields C, Qazi S, Zaldivar A, Cabrera K, Mangwani-Mordani S, Peterson H, et al. Randomized Pilot Study of Transcutaneous Electrical Nerve Stimulation for Neuropathic/Nociplastic Ocular Pain. American journal of ophthalmology. 2026;286:318-331. PubMed · PMC · DOI

16. Moisset X, Pereira B, de Andrade DC, Fontaine D, Lantéri-Minet M, Mawet J. Neuromodulation techniques for acute and preventive migraine treatment: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. The journal of headache and pain. 2020;21(1):142. PubMed · PMC · DOI

17. US Food and Drug Administration. CEFALY Connected: 510(k) summary, K234029 [Internet]. Silver Spring (MD): FDA; 2024 [consultado 19 ago 2026]. Fuente oficial

18. US Food and Drug Administration. gammaCore Sapphire: 510(k) summary, K203546 [Internet]. Silver Spring (MD): FDA; 2021 [consultado 19 ago 2026]. Fuente oficial

19. US Food and Drug Administration. Nerivio and Nerivio Infinity: 510(k) summary, K250405 [Internet]. Silver Spring (MD): FDA; 2025 [consultado 19 ago 2026]. Fuente oficial

20. US Food and Drug Administration. SAVI Dual: 510(k) summary, K230358 [Internet]. Silver Spring (MD): FDA; 2023 [consultado 19 ago 2026]. Fuente oficial

21. Fogh-Andersen IS, Sørensen JCH, Petersen AS, Jensen RH, Meier K. Safety and efficacy of occipital nerve stimulation as treatment of chronic cluster headache: an investigator-initiated, double-blind, randomized, placebo-controlled study. The journal of headache and pain. 2026;27(1):77. PubMed · PMC · DOI

22. Schoenen J, Jensen RH, Lantéri-Minet M, Láinez MJA, Gaul C, Goodman AM, et al. Stimulation of the sphenopalatine ganglion (SPG) for cluster headache treatment. Pathway CH-1: a randomized, sham-controlled study. Cephalalgia : an international journal of headache. 2013;33(10):816-30. PubMed · PMC · DOI

23. Goadsby PJ, Sahai-Srivastava S, Kezirian EJ, Calhoun AH, Matthews DC, McAllister PJ, et al. Safety and efficacy of sphenopalatine ganglion stimulation for chronic cluster headache: a double-blind, randomised controlled trial. The Lancet. Neurology. 2019;18(12):1081-1090. PubMed · DOI

24. Sarica C, Iorio-Morin C, Aguirre-Padilla DH, Paff M, Villeneuve SA, Vetkas A, et al. Clinical outcomes and complications of peripheral nerve field stimulation in the management of refractory trigeminal pain: a systematic review and meta-analysis. Journal of neurosurgery. 2022;137(5):1387-1395. PubMed · DOI

25. Drinovac V, Bach-Rojecky L, Matak I, Lacković Z. Involvement of μ-opioid receptors in antinociceptive action of botulinum toxin type A. Neuropharmacology. 2013;70:331-7. PubMed · DOI

26. Vacca V, Marinelli S, Luvisetto S, Pavone F. Botulinum toxin A increases analgesic effects of morphine, counters development of morphine tolerance and modulates glia activation and μ opioid receptor expression in neuropathic mice. Brain, behavior, and immunity. 2013;32:40-50. PubMed · DOI

27. Hirata H, Takeshita S, Hu JW, Bereiter DA. Cornea-responsive medullary dorsal horn neurons: modulation by local opioids and projections to thalamus and brain stem. Journal of neurophysiology. 2000;84(2):1050-61. PubMed · DOI

28. Cleymaet AM, Gallagher SK, Tooker RE, Lipin MY, Renna JM, Sodhi P, et al. μ-Opioid Receptor Activation Directly Modulates Intrinsically Photosensitive Retinal Ganglion Cells. Neuroscience. 2019;408:400-417. PubMed · PMC · DOI

29. Zagon IS, Ruth TB, Leure-duPree AE, Sassani JW, McLaughlin PJ. Immunoelectron microscopic localization of the opioid growth factor receptor (OGFr) and OGF in the cornea. Brain research. 2003;967(1-2):37-47. PubMed · DOI

30. Brin MF, Burstein R. Botox (onabotulinumtoxinA) mechanism of action. Medicine. 2023;102(S1):e32372. PubMed · PMC · DOI

31. Bagues A, Hu J, Alshanqiti I, Chung MK. Neurobiological mechanisms of botulinum neurotoxin-induced analgesia for neuropathic pain. Pharmacology & therapeutics. 2024;259:108668. PubMed · PMC · DOI

32. Gabriel KA, Hankerd K, Barragan-Iglesias P, Brideau-Andersen AD, Steward LE, McGaraughty S, et al. Botulinum Neurotoxin A Signaling in Pain Modulation Within Human Sensory Neurons. Journal of neurochemistry. 2025;169(9):e70236. PubMed · DOI

33. Aoki KR. Pharmacology and immunology of botulinum toxin serotypes. Journal of neurology. 2001;248 Suppl 1:3-10. PubMed · DOI

34. Sebastianelli G, Casillo F, Di Renzo A, Abagnale C, Cioffi E, Parisi V, et al. Effects of Botulinum Toxin Type A on the Nociceptive and Lemniscal Somatosensory Systems in Chronic Migraine: An Electrophysiological Study. Toxins. 2023;15(1):76. PubMed · PMC · DOI

35. Scaglione F. Conversion Ratio between Botox®, Dysport®, and Xeomin® in Clinical Practice. Toxins. 2016;8(3):65. PubMed · PMC · DOI

36. Brin MF, Kirby RS, Slavotinek A, Adams AM, Parker L, Ukah A, et al. Pregnancy Outcomes in Patients Exposed to OnabotulinumtoxinA Treatment: A Cumulative 29-Year Safety Update. Neurology. 2023;101(2):e103-e113. PubMed · PMC · DOI

37. Bendtsen L, Sacco S, Ashina M, Mitsikostas D, Ahmed F, Pozo-Rosich P, et al. Guideline on the use of onabotulinumtoxinA in chronic migraine: a consensus statement from the European Headache Federation. The journal of headache and pain. 2018;19(1):91. PubMed · PMC · DOI

38. Blumenfeld A, Silberstein SD, Dodick DW, Aurora SK, Turkel CC, Binder WJ. Method of injection of onabotulinumtoxinA for chronic migraine: a safe, well-tolerated, and effective treatment paradigm based on the PREEMPT clinical program. Headache. 2010;50(9):1406-18. PubMed · DOI

39. Ho RW, Fang PC, Chang CH, Liu YP, Kuo MT. A Review of Periocular Botulinum Neurotoxin on the Tear Film Homeostasis and the Ocular Surface Change. Toxins. 2019;11(2):66. PubMed · PMC · DOI

40. Wu L, Li X, Fu Y, Zheng F, Chen J. Dysphagia and Muscle Weakness Caused by Botulinum Toxin Poisoning after Cosmetic Injection: Three Case Reports and Clinical Warnings. Dysphagia. 2025;40(6):1282-1288. PubMed · PMC · DOI

41. Ozgur OK, Murariu D, Parsa AA, Parsa FD. Dry eye syndrome due to botulinum toxin type-A injection: guideline for prevention. Hawai’i journal of medicine & public health : a journal of Asia Pacific Medicine & Public Health. 2012;71(5):120-3. PubMed · PMC

42. Silberstein SD, Dodick DW, Aurora SK, Diener HC, DeGryse RE, Lipton RB, et al. Per cent of patients with chronic migraine who responded per onabotulinumtoxinA treatment cycle: PREEMPT. Journal of neurology, neurosurgery, and psychiatry. 2015;86(9):996-1001. PubMed · PMC · DOI

43. Bellows S, Jankovic J. Immunogenicity Associated with Botulinum Toxin Treatment. Toxins. 2019;11(9):491. PubMed · PMC · DOI

44. Jankovic J, Carruthers J, Naumann M, Ogilvie P, Boodhoo T, Attar M, et al. Neutralizing Antibody Formation with OnabotulinumtoxinA (BOTOX®) Treatment from Global Registration Studies across Multiple Indications: A Meta-Analysis. Toxins. 2023;15(5):342. PubMed · PMC · DOI

45. Aurora SK, Winner P, Freeman MC, Spierings EL, Heiring JO, DeGryse RE, et al. OnabotulinumtoxinA for treatment of chronic migraine: pooled analyses of the 56-week PREEMPT clinical program. Headache. 2011;51(9):1358-73. PubMed · DOI

46. Yabumoto C, Osaki MH, Osaki T, Gameiro GR, Campos M, Osaki TH. Ocular Surface Metrics in Blepharospasm Patients After Treatment With Botulinum Toxin Injections. Ophthalmic plastic and reconstructive surgery. 2023 Sep-Oct 01;39(5):475-478. PubMed · DOI

47. Sawaed A, Friedrich SN, Farhan A, Nassar A, Hamed M, Hartstein M, et al. The effect of botulinum neurotoxin A injections on meibomian glands and dry eye. The ocular surface. 2025;35:25-30. PubMed · DOI

48. Chen KY, Chan HC, Chan CM. Is Botulinum toxin A effective in treating dry eye disease? A systematic review and meta-analysis. Eye (London, England). 2025;39(8):1457-1464. PubMed · PMC · DOI

49. Vlah VD, Filipović B, Bach-Rojecky L, Lacković Z. Role of central versus peripheral opioid system in antinociceptive and anti-inflammatory effect of botulinum toxin type A in trigeminal region. European journal of pain (London, England). 2018;22(3):583-591. PubMed · DOI

50. Vlah VD, Bach-Rojecky L, Lacković Z. Antinociceptive action of botulinum toxin type A in carrageenan-induced mirror pain. Journal of neural transmission (Vienna, Austria : 1996). 2016;123(12):1403-1413. PubMed · DOI

51. Cleymaet AM, Berezin CT, Vigh J. Endogenous Opioid Signaling in the Mouse Retina Modulates Pupillary Light Reflex. International journal of molecular sciences. 2021;22(2):554. PubMed · PMC · DOI

52. Zagon IS, Sassani JW, McLaughlin PJ. Reepithelialization of the human cornea is regulated by endogenous opioids. Investigative ophthalmology & visual science. 2000;41(1):73-81. PubMed

53. Zagon IS, Sassani JW, Purushothaman I, McLaughlin PJ. Blockade of OGFr delays the onset and reduces the severity of diabetic ocular surface complications. Experimental biology and medicine (Maywood, N.J.). 2021;246(5):629-636. PubMed · PMC · DOI

54. Lauritsen CG, Silberstein SD. Rationale for electrical parameter determination in external trigeminal nerve stimulation (eTNS) for migraine: A narrative review. Cephalalgia : an international journal of headache. 2019;39(6):750-760. PubMed · DOI

55. Stanak M, Wolf S, Jagoš H, Zebenholzer K. The impact of external trigeminal nerve stimulator (e-TNS) on prevention and acute treatment of episodic and chronic migraine: A systematic review. Journal of the neurological sciences. 2020;412:116725. PubMed · DOI

56. Westwood SJ, Conti AA, Tang W, Xue S, Cortese S, Rubia K. Clinical and cognitive effects of external trigeminal nerve stimulation (eTNS) in neurological and psychiatric disorders: a systematic review and meta-analysis. Molecular psychiatry. 2023;28(10):4025-4043. PubMed · PMC · DOI

57. Tassorelli C, Grazzi L, de Tommaso M, Pierangeli G, Martelletti P, Rainero I, et al. Noninvasive vagus nerve stimulation as acute therapy for migraine: The randomized PRESTO study. Neurology. 2018;91(4):e364-e373. PubMed · PMC · DOI

58. Silberstein SD, Calhoun AH, Lipton RB, Grosberg BM, Cady RK, Dorlas S, et al. Chronic migraine headache prevention with noninvasive vagus nerve stimulation: The EVENT study. Neurology. 2016;87(5):529-38. PubMed · PMC · DOI

59. Silberstein SD, Mechtler LL, Kudrow DB, Calhoun AH, McClure C, Saper JR, et al. Non-Invasive Vagus Nerve Stimulation for the ACute Treatment of Cluster Headache: Findings From the Randomized, Double-Blind, Sham-Controlled ACT1 Study. Headache. 2016;56(8):1317-32. PubMed · PMC · DOI

60. Goadsby PJ, de Coo IF, Silver N, Tyagi A, Ahmed F, Gaul C, et al. Non-invasive vagus nerve stimulation for the acute treatment of episodic and chronic cluster headache: A randomized, double-blind, sham-controlled ACT2 study. Cephalalgia : an international journal of headache. 2018;38(5):959-969. PubMed · PMC · DOI

61. Yarnitsky D, Dodick DW, Grosberg BM, Burstein R, Ironi A, Harris D, et al. Remote Electrical Neuromodulation (REN) Relieves Acute Migraine: A Randomized, Double-Blind, Placebo-Controlled, Multicenter Trial. Headache. 2019;59(8):1240-1252. PubMed · PMC · DOI

62. Tepper SJ, Rabany L, Cowan RP, Smith TR, Grosberg BM, Torphy BD, et al. Remote electrical neuromodulation for migraine prevention: A double-blind, randomized, placebo-controlled clinical trial. Headache. 2023;63(3):377-389. PubMed · DOI

63. Alnajjar AZ, Mustafa MMM, Abdelsalam OK, Sharabati I, Hassan AK, Allam M, et al. Efficacy and safety of remote electrical neuromodulation in migraine: a comprehensive systematic review and meta-analysis. BMC neurology. 2025;25(1):327. PubMed · PMC · DOI

64. Lipton RB, Dodick DW, Silberstein SD, Saper JR, Aurora SK, Pearlman SH, et al. Single-pulse transcranial magnetic stimulation for acute treatment of migraine with aura: a randomised, double-blind, parallel-group, sham-controlled trial. The Lancet. Neurology. 2010;9(4):373-80. PubMed · DOI

65. Bhola R, Kinsella E, Giffin N, Lipscombe S, Ahmed F, Weatherall M, et al. Single-pulse transcranial magnetic stimulation (sTMS) for the acute treatment of migraine: evaluation of outcome data for the UK post market pilot program. The journal of headache and pain. 2015;16:535. PubMed · PMC · DOI

66. Misra UK, Kalita J, Bhoi SK. High-rate repetitive transcranial magnetic stimulation in migraine prophylaxis: a randomized, placebo-controlled study. Journal of neurology. 2013;260(11):2793-801. PubMed · DOI

67. Saltychev M, Juhola J. Effectiveness of High-Frequency Repetitive Transcranial Magnetic Stimulation in Migraine: A Systematic Review and Meta-analysis. American journal of physical medicine & rehabilitation. 2022;101(11):1001-1006. PubMed · DOI

68. Zhong J, Lan W, Feng Y, Yu L, Xiao R, Shen Y, et al. Efficacy of repetitive transcranial magnetic stimulation on chronic migraine: A meta-analysis. Frontiers in neurology. 2022;13:1050090. PubMed · PMC · DOI

69. Auvichayapat P, Janyacharoen T, Rotenberg A, Tiamkao S, Krisanaprakornkit T, Sinawat S, et al. Migraine prophylaxis by anodal transcranial direct current stimulation, a randomized, placebo-controlled trial. Journal of the Medical Association of Thailand = Chotmaihet thangphaet. 2012;95(8):1003-12. PubMed

70. De Icco R, Putortì A, De Paoli I, Ferrara E, Cremascoli R, Terzaghi M, et al. Anodal transcranial direct current stimulation in chronic migraine and medication overuse headache: A pilot double-blind randomized sham-controlled trial. Clinical neurophysiology : official journal of the International Federation of Clinical Neurophysiology. 2021;132(1):126-136. PubMed · DOI

71. Hong P, Liu Y, Wan Y, Xiong H, Xu Y. Transcranial direct current stimulation for migraine: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. CNS neuroscience & therapeutics. 2022;28(7):992-998. PubMed · PMC · DOI

72. Hodaj H, Payen JF, Mick G, Vercueil L, Hodaj E, Dumolard A, et al. Long-term prophylactic efficacy of transcranial direct current stimulation in chronic migraine. A randomised, patient-assessor blinded, sham-controlled trial. Brain stimulation. 2022;15(2):441-453. PubMed · DOI

73. Chen YF, Bramley G, Unwin G, Hanu-Cernat D, Dretzke J, Moore D, et al. Occipital nerve stimulation for chronic migraine—a systematic review and meta-analysis. PloS one. 2015;10(3):e0116786. PubMed · PMC · DOI

74. Serra G, Marchioretto F. Occipital nerve stimulation for chronic migraine: a randomized trial. Pain physician. 2012;15(3):245-53. PubMed

75. Slotty PJ, Bara G, Kowatz L, Gendolla A, Wille C, Schu S, et al. Occipital nerve stimulation for chronic migraine: a randomized trial on subthreshold stimulation. Cephalalgia : an international journal of headache. 2015;35(1):73-8. PubMed · DOI

76. Wilbrink LA, de Coo IF, Doesborg PGG, Mulleners WM, Teernstra OPM, Bartels EC, et al. Safety and efficacy of occipital nerve stimulation for attack prevention in medically intractable chronic cluster headache (ICON): a randomised, double-blind, multicentre, phase 3, electrical dose-controlled trial. The Lancet. Neurology. 2021;20(7):515-525. PubMed · DOI

77. Brandt RB, Wilbrink LA, de Coo IF, Haan J, Mulleners WM, Huygen FJPM, et al. A prospective open label 2-8 year extension of the randomised controlled ICON trial on the long-term efficacy and safety of occipital nerve stimulation in medically intractable chronic cluster headache. EBioMedicine. 2023;98:104895. PubMed · PMC · DOI

78. Jürgens TP, Barloese M, May A, Láinez JM, Schoenen J, Gaul C, et al. Long-term effectiveness of sphenopalatine ganglion stimulation for cluster headache. Cephalalgia : an international journal of headache. 2017;37(5):423-434. PubMed · PMC · DOI

79. Barloese MCJ, Jürgens TP, May A, Lainez JM, Schoenen J, Gaul C, et al. Cluster headache attack remission with sphenopalatine ganglion stimulation: experiences in chronic cluster headache patients through 24 months. The journal of headache and pain. 2016;17(1):67. PubMed · PMC · DOI

80. Assaf AT, Hillerup S, Rostgaard J, Puche M, Blessmann M, Kohlmeier C, et al. Technical and surgical aspects of the sphenopalatine ganglion (SPG) microstimulator insertion procedure. International journal of oral and maxillofacial surgery. 2016;45(2):245-54. PubMed · DOI

81. Ni Y, Yang L, Han R, Guo G, Huang S, Weng L, et al. Implantable Peripheral Nerve Stimulation for Trigeminal Neuropathic Pain: A Systematic Review and Meta-Analysis. Neuromodulation : journal of the International Neuromodulation Society. 2021;24(6):983-991. PubMed · DOI

82. Yue K, Lei X, He R, Jiang Z. Peripheral Nerve Stimulation Is Effective in the Management of Trigeminal Pain: A Systematic Review and meta-analysis. Current pain and headache reports. 2026;30(1):21. PubMed · DOI

83. Zhao H, Liu SL, Liu YL, Kang JY, Lin L, Zhou HC, et al. Gasserian Ganglion and Supraorbital Nerve Stimulation for the Treatment of Herpetic-Related Neuralgia in the Ophthalmic Branch of the Trigeminal Nerve: A Single-Center Retrospective Study. Neuromodulation : journal of the International Neuromodulation Society. 2026;29(4):637-646. PubMed · DOI

84. Kinfe TM, Schuss P, Vatter H. Occipital nerve block prior to occipital nerve stimulation for refractory chronic migraine and chronic cluster headache: myth or prediction?. Cephalalgia : an international journal of headache. 2015;35(4):359-62. PubMed · DOI

85. Gomes NdP, Fabbro EAD, Sorpreso GM, Bornsztein NT, Licciardi RB, Castro GSB, et al. Implantable Gasserian ganglion stimulation for refractory trigeminal neuropathic pain: systematic review of observational clinical evidence. Pain management. 2026;16(6):671-680. PubMed · PMC · DOI

86. Escobar-Vidarte ÓA, Alzate-Carvajal V, Mier-García JF. Gasserian ganglion stimulation for refractory trigeminal neuropathic pain. Revista espanola de anestesiologia y reanimacion. 2024;71(7):530-537. PubMed · DOI

87. Yin D, Slavin KV. Gasserian Ganglion Stimulation for Facial Pain. Progress in neurological surgery. 2020;35:96-104. PubMed · DOI

88. Gupta K, Texakalidis P, Boulis NM. Programming Parameters and Techniques in Trigeminal Ganglion Stimulation for Intractable Facial Pain. Neuromodulation : journal of the International Neuromodulation Society. 2021;24(6):1100-1106. PubMed · DOI

89. Vyas DB, Ho AL, Dadey DY, Pendharkar AV, Sussman ES, Cowan R, et al. Deep Brain Stimulation for Chronic Cluster Headache: A Review. Neuromodulation : journal of the International Neuromodulation Society. 2019;22(4):388-397. PubMed · DOI

90. Strand N, D’Souza RS, Hagedorn JM, Pritzlaff S, Sayed D, Azeem N, et al. Evidence-Based Clinical Guidelines from the American Society of Pain and Neuroscience for the Use of Implantable Peripheral Nerve Stimulation in the Treatment of Chronic Pain. Journal of pain research. 2022;15:2483-2504. PubMed · PMC · DOI

91. Manchikanti L, Sanapati MR, Soin A, Kaye AD, Kaye AM, Solanki DR, et al. Comprehensive Evidence-Based Guidelines for Implantable Peripheral Nerve Stimulation (PNS) in the Management of Chronic Pain: From the American Society Of Interventional Pain Physicians (ASIPP). Pain physician. 2024;27(S9):S115-S191. PubMed

92. Jasper JF, Hayek SM. Implanted occipital nerve stimulators. Pain physician. 2008;11(2):187-200. PubMed

93. Kollenburg L, Kurt E, Mulleners W, Abd-Elsayed A, Yazdi C, Schatman ME, et al. Four Decades of Occipital Nerve Stimulation for Headache Disorders: A Systematic Review. Current pain and headache reports. 2024;28(10):1015-1034. PubMed · DOI

94. Montenegro MM, Kissoon NR. Long term outcomes of occipital nerve stimulation. Frontiers in pain research (Lausanne, Switzerland). 2023;4:1054764. PubMed · PMC · DOI