Capítulo 23. El ojo ciego doloroso
Sinopsis
Sección titulada «Sinopsis»El ojo ciego doloroso es un síndrome final común de enfermedades muy distintas, no un diagnóstico que pueda escribirse antes de terminar la evaluación. La pérdida visual puede seguir a glaucoma terminal o neovascular, trauma, desprendimiento de retina, infección, uveítis, cirugía múltiple, queratopatía bullosa, isquemia, tumor o ptisis; el dolor puede proceder simultáneamente de córnea, conjuntiva, esclera, úvea, cuerpo ciliar, presión, isquemia, músculos, nervios y circuitos centrales. La literatura propone a veces una visión de cuenta dedos o peor, sin expectativa razonable de recuperación, acompañada de dolor crónico durante al menos cuatro semanas. Es una definición operativa útil, pero no consensuada ni suficiente para decidir que un ojo carece de valor clínico 1. «Ciego» describe función; no demuestra causa, irreversibilidad, seguridad oncológica ni objetivo del paciente.
La primera consulta contiene dos obligaciones paralelas. La primera es comprobar si existe una amenaza todavía tratable o peligrosa: infección, globo abierto, cuerpo extraño, masa oculta, hemorragia, desprendimiento, cierre angular del otro ojo, exposición o dolor referido. La segunda es construir un plan de confort proporcional a la expectativa visual, la anatomía, la salud general y los valores de la persona. En regiones con acceso irregular, la demora diagnóstica, la disponibilidad de implantes o láser y el coste de múltiples colirios cambian el recorrido sin modificar esos principios 2. Un paciente frágil con cáncer avanzado puede preferir una intervención de baja carga aun si su alivio es menos duradero; una persona joven, con dolor diario y un ojo contralateral único, puede valorar una solución definitiva y una rehabilitación protésica temprana.
La evaluación no termina en agudeza y presión. Se documentan percepción luminosa y proyección, causa y curso de la ceguera, intervenciones previas, estado del ojo contralateral, dolor basal y paroxístico, alodinia, fotofobia, sueño, función, analgesia y expectativas. La exploración busca epitelio, bullas, exposición, inflamación, presión alta o baja, neovascularización, isquemia, adelgazamiento, fuga, masa, infección y sensibilidad. Si los medios son opacos, una ecografía B proporcional y otras pruebas según el contexto ayudan a excluir tumor, desprendimiento, hemorragia o cuerpo extraño antes de una evisceración. Casos de neoplasia inadvertida en ojos dolorosos con medios opacos recuerdan que el error es poco frecuente, pero de gran consecuencia 3. La sospecha de globo abierto, por supuesto, modifica o contraindica la presión de la sonda.
No existe una guía formal ni un consenso metodológico específico. La práctica se organiza como una escalada: tratamiento causal y tópico de baja carga; procedimientos de superficie, presión o denervación química; y, cuando el globo sigue siendo el generador o la carga supera el beneficio, enucleación o evisceración 1, 4. La mejor cohorte pragmática disponible revisó 99 ojos. El alivio se alcanzó en 39 % con terapia médica, 75 % después de intervenciones mínimamente invasivas y 100 % tras enucleación o evisceración; el dolor inicial alto se asoció con fracaso no quirúrgico 5. Estos porcentajes describen una secuencia clínica, no la eficacia causal comparativa: los grupos se formaron por fracaso, gravedad, preferencia y selección, y la cirugía se practicó en pacientes diferentes. Su enseñanza más sólida no es que toda persona deba subir cada peldaño, sino que el tratamiento conservador necesita un plazo de prueba y que la conversación sobre cirugía no debe reservarse para después de meses de sufrimiento.
El tratamiento farmacológico se dirige al generador. Lubricantes y ungüentos sin conservantes reducen fricción y exposición; un corticoide tópico puede aliviar inflamación uveal o superficial, y un ciclopléjico, el espasmo ciliar; los hipotensores se reducen al número necesario para confort, no para perseguir una presión de manual en un ojo sin objetivo visual. Esa lógica evita una polifarmacia tóxica y costosa. Antimicrobiano, antiviral o tratamiento antitumoral pertenecen a una causa demostrada o muy probable, no a la etiqueta «ojo ciego». El AINE tópico crónico sobre un epitelio enfermo puede retrasar cicatrización o favorecer fusión; una lente de vendaje alivia bullas, pero añade infección e hipoxia. Cada ensayo debe declarar qué se espera, en cuánto tiempo, qué daño se vigilará y qué salida seguirá si falla.
Las alternativas farmacológicas poco habituales exigen especial cautela. Un ensayo de 2003 en 31 ojos con ptisis comunicó mejor control con 12,5 mg de triamcinolona intravítrea que con solución balanceada, aunque todos recibieron anestesia retrobulbar y los controles pasaron a triamcinolona; su aplicabilidad contemporánea y el balance de infección, presión y atrofia siguen inciertos 6. Un solo caso glaucomatoso tratado con gabapentina refirió descenso de dolor de 8 a 0–2 durante seis meses: apoya considerar un fenotipo neuropático, no demuestra eficacia poblacional ni que todo glaucoma terminal sea una neuropatía dolorosa tratable con gabapentinoide 7. En 2026, 11 pacientes recibieron sevoflurano tópico fuera de indicación; 10 tuvieron analgesia rápida, pero cuatro lo abandonaron por falta de efecto sostenido o rebote y tres presentaron prurito 8. Es una señal de investigación y compasión individualizada, no un estándar ni una preparación para uso domiciliario ordinario.
Cuando el dolor procede de edema y bullas corneales, tratar la superficie puede conservar el globo con una carga razonable. Punción estromal anterior, queratectomía fototerapéutica (PTK), membrana amniótica y colgajo conjuntival crean una superficie más estable por mecanismos distintos. La punción redujo dolor en una serie de 27 pacientes 9. En una serie no aleatoria, una PTK más profunda alivió a 20 de 24 ojos, más que profundidades menores, pero hubo defectos epiteliales persistentes, uveítis y queratitis 10. Un ensayo de 25 ojos encontró alivio semejante con PTK y membrana amniótica a seis meses, con una queratitis en el grupo de membrana 11. En seguimiento prolongado, el alivio tras PTK disminuyó aproximadamente de 88 % durante los primeros meses a 70 % más allá de un año, a medida que reaparecieron bullas 12. Estos datos permiten ofrecer una estrategia corneal con expectativas realistas; no justifican tratar presión, isquemia ni dolor fantasma mediante una intervención de superficie.
La cicloablación busca reducir la producción de humor acuoso y, con ella, presión y distensión ciliar. En 30 ojos ciegos glaucomatosos, un tratamiento de ciclodiodo alivió a 73,3 % y el retratamiento elevó el alivio acumulado a 96,7 %; una reducción de presión superior al 30 % se asoció con respuesta 13. Otra cohorte de 100 glaucomas avanzados comunicó alivio en 84,8 % del subgrupo ciego o con visión muy baja y dolor 14. Son datos directamente pertinentes, pero históricos y sin control. Onda continua, micropulso, endoscopia, ultrasonido y crioterapia no son variantes nominales de la misma técnica. Micropulso distribuye energía en ciclos y puede reducir inflamación y dolor posoperatorio; una cohorte de 2026 encontró dolor moderado-intenso el primer día en 20,8 % frente a 56,5 % con onda continua, aunque los grupos recibieron anestesias diferentes y el posible retratamiento fue mayor 15. Menor dolor temprano no equivale a control más duradero del ojo ciego doloroso.
Alcohol, fenol y clorpromazina retrobulbares producen denervación o neuromodulación química y pueden preservar el volumen aparente del globo cuando la cirugía no se desea o no es posible. En el único ensayo enmascarado, 32 ojos recibieron 1,5 mL de alcohol absoluto o 1,5 mL de clorpromazina a 25 mg/mL. El éxito completo fue 43,7 % y 37,5 %; aproximadamente dos tercios mejoraron y cerca de un tercio precisó otra intervención 16. Series pequeñas comunicaron alivio con alcohol, clorpromazina o fenol durante meses o años 17, 18, 19. Volumen y concentración son protocolos publicados, no una receta universal. El alcohol puede causar inflamación granulomatosa y necrosis grasa; ambos agentes pueden producir edema, ptosis, oftalmoplejía, neurotrofia, hemorragia, perforación o lesión neural, y la clorpromazina puede absorberse sistémicamente con sedación e hipotensión 20, 21. La inyección pertenece a un entorno con anatomía experta, asepsia, monitorización y capacidad de rescate.
Enucleación y evisceración siguen siendo los tratamientos más definitivos cuando el dolor nace del globo y la visión no puede recuperarse. En una serie de 24 pacientes, ambas lograron alivio completo con una media de tres meses, aunque siete necesitaron tratamiento médico o quirúrgico adicional 22. En 58 enucleaciones, 93 % refirió alivio completo y la mayoría de quienes respondieron recomendaría la intervención 23. La elección no debe reducirse a una supuesta superioridad estética. Enucleación retira el globo íntegro y permite anatomía patológica completa; evisceración retira el contenido intraocular, conserva esclera y músculos y puede facilitar una cavidad móvil en algunos contextos. Sospecha de tumor intraocular o necesidad de preservar el globo para histología favorecen enucleación. Trauma, infección, esclera, implante, cirugía previa y experiencia modifican el resto.
La oftalmía simpática merece consentimiento, no mitología. Un metaanálisis de 7.620 traumatismos abiertos identificó 21 casos y una frecuencia agrupada de 0,12 %; no encontró evidencia de que la extracción primaria redujera el riesgo frente a reparación, con certeza baja 24. Series patológicas y el registro IRIS confirman que es rara, que puede seguir a trauma quirúrgico o no quirúrgico y que no queda abolida por enucleación ni evisceración 25. Por tanto, el riesgo no justifica una jerarquía universal entre técnicas ni una amputación automática de un ojo reparable. Tampoco debe omitirse en una persona cuyo otro ojo concentra la visión 26.
La cirugía termina la enfermedad del globo, pero inaugura una etapa funcional y corporal. Una revisión sistemática de 42 estudios y 4.544 pacientes halló deterioro temprano de calidad de vida con recuperación parcial; persistieron dificultades de profundidad, campo periférico y conducción, además de un subgrupo con distrés y preocupación por la apariencia 27. En la cohorte QOLAE1, 35 pacientes no mostraron cambio global entre tres y doce meses, aunque mejoraron algunos dominios; 17,1 % comunicó dolor fantasma y 25,7 %, visión fantasma 28. Entrevistas a usuarios y familiares describen fragmentación asistencial, incertidumbre y necesidades de apoyo prolongado 29. La conversación preoperatoria debe incluir prótesis, implante, revisiones, campo monocular, protección del ojo único, imagen corporal, permiso laboral, conducción y posibilidad de dolor persistente.
El dolor posterior no se llama «fantasma» por descarte apresurado. Se retira y examina la prótesis, se inspeccionan párpados, fórnices, conjuntiva, superficie, implante y cicatriz, se buscan exposición, migración, infección, granuloma, contractura, neuroma, sinusopatía, enfermedad orbitaria o sistémica y cefalea. La cavidad seca es frecuente y multifactorial 30; un implante desplazado puede comprimir ramas de V1 o V2 31, y una granulomatosis con poliangeítis puede presentarse como dolor de cavidad sin signos externos impresionantes 32. Solo después se fenotipa el síndrome de ojo fantasma. El metaanálisis de 2025 estimó cualquier fenómeno fantasma en 58,9 %, visión fantasma en 35,6 %, dolor fantasma en 26,4 % y sensaciones no dolorosas en 19,9 %, con heterogeneidad alta y certeza baja 33. Es frecuente, real y no implica fracaso psicológico ni necesariamente fracaso técnico.
El sistema opioide ocular es un motivo estratégico de la obra y alcanza aquí su frontera más honesta. La búsqueda no identificó ensayo ni cohorte que tratara el ojo ciego doloroso mediante un agonista o antagonista local dirigido a MOP, DOP, KOP o NOP. En ratón, aumentar Oprm1 protegió células ganglionares después de lesión del nervio y en modelos de glaucoma: es neuroprotección retiniana preclínica, no analgesia, no ojo ciego doloroso y no evidencia humana 34. La enucleación modifica unión mu y expresión de encefalinas en núcleos visuales de ratas, demostrando plasticidad por desaferentación 35, 36. No demuestra que esos cambios causen dolor fantasma ni que un fármaco opioide lo prevenga. MOP/OPRM1, DOP/OPRD1, KOP/OPRK1 y NOP/OPRL1 deben conservar su nomenclatura farmacológica 37; OGF–OGFr es un eje distinto de control del crecimiento, relacionado con reparación corneal, no un quinto receptor analgésico. La prescripción sistémica de un opioide puede aliviar a una persona; no prueba que el mecanismo esté en el globo.
Objetivos de aprendizaje
Sección titulada «Objetivos de aprendizaje»Al finalizar el capítulo, el lector podrá:
- Definir el ojo ciego doloroso como síndrome y evitar confundir ceguera con irreversibilidad o seguridad diagnóstica.
- Confirmar función, potencial visual, causa, estado del otro ojo y objetivos del paciente antes de paliar.
- Identificar infección, tumor, trauma, isquemia, presión, exposición y dolor referido que no deben omitirse.
- Fenotipar generadores corneal, ciliar, inflamatorio, hipertensivo, isquémico, neuropático y mixto.
- Diseñar un ensayo farmacológico con objetivo, plazo, vigilancia y criterio de salida.
- Reducir toxicidad por conservantes y polifarmacia sin abandonar tratamiento causal necesario.
- Seleccionar lubricación, corticoide, ciclopléjico, hipotensor, antimicrobiano y analgesia sistémica con seguridad.
- Interpretar críticamente gabapentina, triamcinolona intravítrea y sevoflurano tópico como evidencia limitada.
- Elegir punción estromal, PTK, membrana amniótica o colgajo por enfermedad de superficie y no por etiqueta global.
- Explicar mecanismo, selección y técnica proporcional de ciclofotocoagulación continua y micropulsada.
- Distinguir crioterapia, ultrasonido, ECP y otras modalidades por tejido, energía, eficacia y daño.
- Seleccionar una inyección retrobulbar y explicar diferencias entre alcohol, fenol y clorpromazina.
- Preparar monitorización y rescate para hemorragia, perforación, paresia, inflamación y toxicidad sistémica.
- Comparar enucleación y evisceración por indicación, histología, infección, trauma, implante y preferencias.
- Comunicar el riesgo raro e incierto de oftalmía simpática sin convertirlo en mandato quirúrgico.
- Integrar dolor, cosmesis, rehabilitación, prótesis, autonomía, campo monocular y salud mental en la decisión.
- Reconocer y tratar causas somáticas de dolor de cavidad antes de diagnosticar ojo fantasma.
- Explicar prevalencia, factores asociados y límites terapéuticos del síndrome de ojo fantasma.
- Separar analgesia opioide sistémica de expresión o función de receptores oculares locales.
- Distinguir MOP/DOP/KOP/NOP, plasticidad encefalinérgica y OGF–OGFr por especie, tejido, método y desenlace.
Terminología y marco clínico
Sección titulada «Terminología y marco clínico»Ojo ciego doloroso designa un ojo con deterioro visual grave o pérdida de visión, sin expectativa razonable de recuperación en el contexto concreto, que produce dolor recurrente o persistente y deterioro de calidad de vida. No existe un umbral universal de agudeza ni duración. La definición de cuenta dedos o peor y dolor durante al menos cuatro semanas es una propuesta publicada 1, no un criterio administrativo que reemplace diagnóstico y decisión compartida.
Sin potencial visual significa que, después de evaluar causa, anatomía, tiempo, intervenciones posibles, ojo contralateral, riesgo y valores, no se espera una recuperación funcional que justifique la carga del tratamiento. No es sinónimo de no percepción de luz. Un ojo sin percepción puede requerir tratamiento urgente por infección, tumor o amenaza simpática; uno con percepción puede tener un potencial tan escaso y una carga tan alta que el objetivo razonable sea confort. La conclusión debe atribuirse a una evaluación, no a una cifra aislada.
Ptisis bulbi es la fase atrófica y desorganizada de un ojo gravemente lesionado, a menudo hipotónico, pequeño, calcificado y deformado. Puede ser indolora o dolorosa. Glaucoma absoluto es un término histórico para glaucoma terminal, ciego y doloroso; conviene describir presión, anatomía y causa en lugar de asumir que toda molestia procede de hipertensión. Glaucoma neovascular combina cierre angular por membrana fibrovascular, inflamación e isquemia retiniana; bajar presión puede no abolir el dolor si persisten isquemia, uveítis o bullas.
Paliación ocular no significa abandono. Es una estrategia activa que prioriza confort, función global, carga y dignidad cuando recuperar visión no es un objetivo realista. Puede incluir tratamiento tópico, intervención conservadora, amputación ocular, rehabilitación protésica y atención del dolor persistente. La preservación del globo es un medio, no un desenlace moral superior: puede conservar volumen y apariencia, pero también prolongar dolor, controles y toxicidad. La cirugía ablativa tampoco es un fracaso; puede ser la opción más conservadora respecto de tiempo, medicación y sufrimiento.
Enucleación extrae el globo completo y secciona nervio óptico y músculos, habitualmente con colocación de implante orbitario. Evisceración retira córnea y contenido intraocular conservando esclera y músculos; existen variantes con esclera parcial y diferentes implantes. Exenteración retira contenido orbitario en extensión variable y pertenece a otra categoría oncológica o infecciosa. No deben usarse como sinónimos.
Dolor de cavidad anoftálmica es dolor generado por superficie, párpado, prótesis, implante, cicatriz, nervio, músculo, seno u otra estructura después de la pérdida del globo. Síndrome de ojo fantasma agrupa visión fantasma, sensación no dolorosa y dolor percibido en el ojo ausente. Dolor de ojo fantasma es un diagnóstico positivo de dolor posamputación después de excluir causas tratables y demostrar un fenotipo plausible; puede coexistir con una complicación mecánica.
Bloqueo retrobulbar describe la administración detrás del globo, pero el propósito importa. Un anestésico local produce bloqueo temporal; alcohol y fenol son neurolíticos; clorpromazina produce un efecto prolongado cuyo mecanismo y difusión no son equivalentes. Llamarlos a todos «bloqueos» oculta que difieren en reversibilidad, inflamación, latencia y toxicidad.
Cicloablación reduce función del cuerpo ciliar mediante láser continuo, micropulso, endoscopia, ultrasonido o frío. Ciclofotocoagulación transescleral continua produce lesiones térmicas discretas a través de la esclera; micropulso alterna periodos de energía y reposo; ECP visualiza procesos ciliares desde dentro; ciclocrioterapia congela el cuerpo ciliar; ultrasonido focalizado concentra energía acústica. La palabra común no permite compartir parámetros ni riesgos.
En el sistema opioide, MOP, DOP, KOP y NOP corresponden a OPRM1, OPRD1, OPRK1 y OPRL1 37. «Mu», «delta», «kappa» y «nociceptina» son formas históricas o coloquiales. El factor de crecimiento opioide —[Met5]-encefalina— y OGFr forman un eje de regulación proliferativa; que un ligando tenga origen peptídico opioide no convierte OGFr en receptor clásico acoplado a proteína G ni convierte reparación en analgesia.
CH-23.01 Definición, causas y evaluación
Sección titulada «CH-23.01 Definición, causas y evaluación»Comprobar que la pregunta está bien formulada
Sección titulada «Comprobar que la pregunta está bien formulada»La consulta suele llegar resumida como «ojo ciego que duele», pero el clínico necesita reformularla: ¿la visión es realmente irrecuperable?, ¿qué tejido genera el dolor?, ¿hay una enfermedad que amenaza vida, órbita u otro ojo?, ¿qué ha fallado y por qué?, ¿qué resultado valora el paciente? La respuesta puede cambiar en la primera exploración. Una córnea opaca puede ocultar un desprendimiento antiguo, una masa o un cuerpo extraño; un globo pequeño puede contener inflamación activa; una presión de 55 mmHg puede acompañarse de bullas, y una de 8 mmHg, de ciclitis o tracción ciliar.
La historia reconstruye la pérdida visual y el dolor como dos cronologías. Se pregunta qué ocurrió primero, si existió visión útil reciente, qué diagnósticos y cirugías se documentaron, si hubo trauma penetrante, infección, melanoma, retina isquémica, radiación, aceite de silicona, implante, queratoplastia o glaucoma. Se solicita información previa cuando una decisión irreversible depende de ella. El dolor se caracteriza por localización, cualidad, intensidad habitual y máxima, continuidad, brotes, sueño, tacto, viento, movimiento, luz y respuesta a gotas o anestesia. Una respuesta a ciclopléjico, hipotensor, anestésico o bloqueo aporta información, pero no identifica por sí sola un receptor ni un tejido.
La repercusión se mide más allá de una escala numérica. ¿Puede dormir, leer con el otro ojo, trabajar, conducir, cuidar a otra persona o tolerar la prótesis futura? ¿Cuántas instilaciones, consultas y urgencias requiere? ¿Teme perder el ojo, la apariencia o el ojo contralateral? ¿Existe depresión, trauma, aislamiento o ideación autolesiva? Estas preguntas no psicologizan; reconocen que el objetivo es la persona. La revisión sistemática de anoftalmia muestra que visión periférica, profundidad y conducción permanecen afectadas aun cuando la cirugía y la prótesis sean técnicamente correctas 27.
Exploración y localización del generador
Sección titulada «Exploración y localización del generador»Se mide agudeza en cada ojo con corrección posible, percepción y proyección luminosa cuando corresponda, pupilas si son interpretables y estado del ojo contralateral. Se observa tamaño, posición, hiperemia, secreción, exposición y lagoftalmos. Lámpara con fluoresceína examina epitelio, bullas, úlcera, infiltrado, queratinización, sutura, fuga, adelgazamiento y sensibilidad. La cámara anterior se valora por profundidad, células, fibrina, hipema, hipopion, neovasos y contacto. Se mide presión si el globo está íntegro y la maniobra es segura. Fondo y ecografía buscan retina, coroides, masa, sangre, calcificación y aceite. Motilidad, dolor orbitario, V1/V2, senos, cefalea y examen neurológico completan el diferencial.
La palpación suave puede distinguir globo duro, ptísico o dolor periocular, pero no se comprime un ojo con herida o adelgazamiento extremo. La anestesia tópica puede usarse como prueba breve: una gran reducción apoya una contribución superficial periférica; el dolor residual sugiere componentes profundos o centrales. No es una prueba binaria. Una córnea inflamada puede no anestesiarse por completo y un fenómeno central puede disminuir al reducir entrada periférica. La gonioscopia, OCT, angiografía o imagen se emplean solo si responden una pregunta que cambiará conducta.
| patrón dominante | hallazgos orientadores | no olvidar | objetivo inicial |
|---|---|---|---|
| presión/cuerpo ciliar | globo firme, PIO alta, edema, neovasos, cámara alterada | isquemia, uveítis, cierre del otro ojo | reducir distensión e inflamación con salida definida |
| inflamación uveal | fotofobia consensual, células/fibrina, dolor profundo, hipotonía o hipertensión | infección, tumor, escleritis | tratar causa y espasmo; vigilar presión/infección |
| superficie/edema | bullas, defecto, exposición, dolor con parpadeo, alivio anestésico | infiltrado, fusión, neurotrofia | estabilizar epitelio y reducir fricción |
| isquemia/neovascular | rubeosis, hemorragia, retina isquémica, dolor profundo | tumor, oclusión, diabetes, ojo contralateral | tratar causa si aporta beneficio; controlar presión/inflamación |
| ptisis/hipotonía | globo pequeño, pliegues, calcificación, inflamación crónica | fuga, infección, masa, tracción | confort; considerar cirugía si persiste |
| neuropático/referido | ardor, descargas, alodinia, discordancia, migraña/neuralgia | causa ocular tratable, cavidad, tumor neural | fenotipar y coordinar; no repetir cirugía a ciegas |
TAB-CH23-01 — Generador–hallazgo–tratamiento causal. Tabla original para adultos con pérdida visual grave; no sustituye examen ni revisión por subespecialidad. Procedencia: síntesis de 1, 4, 5 y estudios específicos de este capítulo. Derechos: elaboración original. Estado: borrador de agente, pendiente de revisión clínica humana, 19-08-2026.
Amenazas ocultas y seguridad antes de paliar
Sección titulada «Amenazas ocultas y seguridad antes de paliar»Un infiltrado, hipopion o secreción obliga a tratar queratitis o endoftalmitis según el compartimento, aunque el ojo no tenga potencial visual: infección puede extenderse, perforar o convertir una cirugía diferida en emergencia. El glaucoma neovascular puede ser la primera manifestación de isquemia retiniana por diabetes, oclusión o tumor; el ojo contralateral necesita prevención. Trauma previo exige revisar cuerpo extraño y riesgo simpático. Dolor orbitario, proptosis, hipoestesia o motilidad alterada abren el diferencial de órbita, seno y cavernoso desarrollado en CH-21.
Cuando no se ve el fondo, la ecografía B debe formar parte de la planificación antes de eviscerar si la integridad permite contacto. Los casos de tumor inadvertido comunicados tras evisceración muestran el mecanismo del error: medios opacos, diagnóstico presumido y ausencia de imagen o histología adecuada 3. No permiten estimar incidencia ni obligan a una prueba idéntica en todos, pero establecen una barrera de seguridad. Si la ecografía sugiere masa, desprendimiento exudativo, engrosamiento o calcificación atípica, se completa estudio oncológico y se prefiere extracción íntegra cuando corresponda.
La evaluación final produce una formulación, no una etiqueta: «ojo derecho sin potencial visual por glaucoma neovascular, dolor mixto por PIO elevada, uveítis y queratopatía bullosa; sin señal clínica o ecográfica de masa o infección; ojo izquierdo con retinopatía diabética tratable; objetivo acordado: sueño y retirada de colirios, aceptando cirugía si un ensayo breve falla». Esa frase conecta diagnóstico, seguridad, prevención y valores. También crea un punto de comparación para saber si el plan funciona.
Algoritmo inicial
Sección titulada «Algoritmo inicial»- Confirmar función y estabilidad: agudeza/percepción, pupila, otro ojo, urgencia sistémica u orbitaria.
- Excluir amenaza oculta: infección, trauma/herida, masa, cuerpo extraño, isquemia, exposición grave y dolor referido.
- Localizar generadores: presión, inflamación, superficie, isquemia, nervio y factores centrales, admitiendo mezcla.
- Definir objetivo: recuperación visual si existe, conservación temporal, confort duradero, cosmesis, mínima carga o final de vida.
- Elegir intervención con salida: ensayo farmacológico, superficie, cicloablación, inyección o amputación; fijar revisión y rescate.
- Proteger el futuro: ojo contralateral, rehabilitación, prótesis, salud mental y dolor persistente.
ALG-CH23-01 — Evaluación inicial del ojo ciego doloroso. Población: adultos con pérdida visual grave y dolor; excepciones: trauma agudo, infección invasiva, tumor y pediatría siguen vías específicas. Seguridad: ningún alivio retrasa el tratamiento de amenaza. Incertidumbre: no es un algoritmo validado. Procedencia y derechos: elaboración original a partir de la evidencia de CH-23. Estado: borrador de agente, 19-08-2026.
CH-23.02 Presión, inflamación, superficie e isquemia
Sección titulada «CH-23.02 Presión, inflamación, superficie e isquemia»La presión es un mecanismo, no una explicación completa
Sección titulada «La presión es un mecanismo, no una explicación completa»Una PIO muy elevada distiende córnea, limbo, esclera y cuerpo ciliar y puede producir dolor profundo, náusea, cefalea y edema epitelial. En glaucoma terminal, sin embargo, la cifra se interpreta junto con el tejido. Algunos ojos toleran presiones altas con poca molestia y otros duelen con cifras menores por uveítis, bullas o isquemia. La relación entre descenso de PIO y alivio en la serie de ciclodiodo apoya un componente causal en muchos glaucomas dolorosos 13; no convierte una reducción superior al 30 % en objetivo universal ni excluye generadores coexistentes.
El glaucoma neovascular es el ejemplo de mezcla. La isquemia retiniana induce neovascularización de iris y ángulo, sinequias, cierre, inflamación y hemorragia. El dolor puede persistir después de bajar presión porque continúa la isquemia o la inflamación, y puede aumentar cuando el epitelio desarrolla bullas. En un ojo con alguna posibilidad visual, tratar la causa retiniana y la presión sigue una lógica de preservación. Cuando la visión es irrecuperable, panfotocoagulación o anti-VEGF pueden considerarse si reducen neovascularización, sangrado o inflamación con una carga proporcionada; no se repiten por automatismo para obtener una retina anatómicamente «completa». El anti-VEGF ofrece regresión temporal y no sustituye el control del cuerpo ciliar ni de la isquemia.
El tratamiento tópico hipotensor se simplifica. Los supresores de humor acuoso suelen ser más racionales que añadir múltiples clases irritantes en un ojo sin objetivo de PIO numérico. Un inhibidor de anhidrasa, un beta-bloqueante o un agonista alfa se seleccionan por cardiopulmón, riñón, superficie, alergia y frecuencia. Prostaglandinas pueden aumentar inflamación o molestia en algunos ojos y su beneficio se juzga, no se presupone. Los mióticos rara vez aportan confort en un ángulo cerrado y pueden intensificar espasmo. Las combinaciones reducen frascos, pero no necesariamente conservantes. Tras un plazo breve se pregunta si duerme mejor y usa menos rescate; una PIO menor sin mejor experiencia no basta para mantener cinco instilaciones diarias.
La hipotonía también duele. Ciclitis, fuga, desprendimiento ciliar, tracción, pliegues coroideos, desprendimientos y ptisis pueden generar dolor sordo. Aquí añadir hipotensores es contraproducente. Se busca fuga, inflamación, infección, desprendimiento y cirugía previa. Un ciclopléjico y el control de inflamación pueden reducir espasmo y estabilizar barrera; una fuga necesita sellado o reparación; un ojo atrófico estable se trata por confort. La presión se convierte así en parte del fenotipo, no en sinónimo de glaucoma.
Inflamación: tratar sin enmascarar infección
Sección titulada «Inflamación: tratar sin enmascarar infección»Dolor profundo, fotofobia consensual, células, fibrina, sinequias o sensibilidad ciliar apoyan inflamación uveal. El corticoide tópico es una herramienta central cuando la causa es inflamatoria y la infección es improbable o está cubierta de forma apropiada. Su concentración y frecuencia dependen de intensidad, penetración, superficie y respuesta; una pauta representativa publicada no sustituye la evaluación individual. Se vigilan presión, epitelio, herpes, hongo y adherencia. En un ojo con visión nula, el objetivo no es necesariamente eliminar cada célula, sino reducir dolor y evitar complicación con la menor exposición eficaz.
Atropina u otro ciclopléjico de acción suficiente relaja el músculo ciliar, estabiliza iris y reduce sinequias y fotofobia. Se explica visión cercana irrelevante en el ojo ciego, fotofobia posible, boca seca o confusión rara por absorción, especialmente en niños o mayores frágiles. Un ojo con cámara estrecha o anatomía contraria requiere juicio. La combinación corticoide-ciclopléjico es muy utilizada y poco ensayada específicamente; debe presentarse como práctica razonada, no como protocolo demostrado 1.
El reto es no llamar «uveítis terminal» a una infección crónica, un tumor necrótico o una reacción a lente, aceite o material. Hipopion, infiltrado, secreción, adelgazamiento, antecedente de cirugía o inyección, inmunosupresión y progresión exigen muestras y tratamiento causal. Un esteroide puede aliviar transitoriamente linfoma o infección; la respuesta no valida el diagnóstico. Si el ojo se aproxima a amputación por infección, el plan microbiológico, antibiótico y patológico se coordina con la técnica. En endoftalmitis grave, factores de huésped, organismo, integridad escleral y respuesta influyen en la necesidad de eviscerar o enuclear 38.
Superficie, edema y exposición
Sección titulada «Superficie, edema y exposición»La queratopatía bullosa causa dolor porque el edema separa epitelio y forma bullas que se rompen, exponen nervios y se infectan. La intensidad fluctúa con parpadeo, humedad y ruptura; un anestésico tópico suele reducirla de forma marcada. Antes de intervenir se pregunta si existe potencial para trasplante endotelial o queratoplastia y si la persona desea esa carga. En un ojo sin potencial, el objetivo cambia de transparencia a una superficie epitelizada, estable y poco sensible.
Lubricante acuoso sin conservantes durante el día y ungüento por la noche reducen fricción. Solución hipertónica puede disminuir edema en algunos casos, pero escuece y no corrige una bomba endotelial destruida. Una lente de vendaje protege bullas seleccionadas, siempre con epitelio e infección bajo vigilancia. La tarsorrafia, toxina botulínica o corrección palpebral ayudan cuando exposición y cierre son dominantes. Repetir antibiótico tópico indefinido por una bulla no infectada añade toxicidad y resistencia sin analgesia demostrada.
La punción estromal anterior crea adherencias entre epitelio, membrana basal y estroma anterior. Es más apropiada fuera del eje visual cuando todavía importa alguna visión; en un ojo ciego esa limitación óptica pesa menos, pero persisten riesgo de cicatriz, infección, defecto y recurrencia. La serie de 27 pacientes mostró reducción significativa de dolor, sensibilidad y formación de bullas a corto plazo 9. La electrocauterización superficial persigue una cicatrización similar y aparece en la cohorte de escalada, pero la técnica y evidencia son menos estandarizadas 5.
La PTK desepiteliza y ablaciona estroma anterior para reducir edema superficial, crear fibrosis y favorecer adherencia. Una ablación profunda pareció más eficaz que superficial o intermedia en el estudio de Maini, a costa de complicaciones epiteliales e infecciosas 10. El seguimiento de 64 ojos confirmó que el alivio puede durar, pero la recurrencia aumenta con los años 12. Por ello se ofrece como paliación renovable o puente, no como garantía definitiva.
La membrana amniótica cubre la superficie, favorece epitelización y reduce inflamación. Distintas series y un ensayo de técnicas de sutura muestran alivio frecuente 39, 40. El ECA de PTK frente a membrana no demostró diferencia a seis meses 11. La selección depende de estroma, conjuntiva, anestesia, acceso al tejido, coste y seguimiento. La membrana intrastromal se ha utilizado en 10 ojos de mal pronóstico 39; sigue siendo una técnica de centro, no una superioridad establecida. El colgajo conjuntival aporta vascularización y cobertura robusta en superficies crónicamente enfermas, pero cambia apariencia, dificulta examen y puede limitar procedimientos posteriores 41.
Isquemia, degeneración y dolor mixto
Sección titulada «Isquemia, degeneración y dolor mixto»La isquemia puede generar dolor por inflamación, acidosis, neovascularización y activación de nervios profundos. Se investiga diabetes, oclusión vascular, síndrome isquémico ocular, radiación, tumor y enfermedad carotídea. Tratar el origen puede proteger el otro ojo, cerebro o vida aunque no recupere el globo. En síndrome isquémico ocular, por ejemplo, la evaluación vascular no se omite porque la visión esté perdida. El objetivo ocular puede ser paliativo y el sistémico preventivo.
Degeneración cálcica, banda queratopática, suturas, aceite de silicona, lente luxada o fragmentos pueden añadir generadores mecánicos. Retirar una sutura o tratar una banda superficial puede aportar más que intensificar analgésicos. Por el contrario, una nueva vitrectomía, queratoplastia o procedimiento retiniano en un ojo sin potencial puede imponer más inflamación que confort. Cada opción se somete a la pregunta de proporcionalidad: ¿reduce el generador relevante, durante cuánto tiempo y a qué coste biológico y asistencial?
Controversia: ¿tratar la causa isquémica en un ojo sin visión?
Sección titulada «Controversia: ¿tratar la causa isquémica en un ojo sin visión?»No existe una respuesta universal. El anti-VEGF y la ablación retiniana pueden disminuir neovasos y facilitar otro procedimiento, pero su efecto sobre dolor no está bien cuantificado y requieren acceso, inyección o láser. Pueden ser razonables cuando existe hemorragia, inflamación activa, riesgo quirúrgico reducible o un objetivo anatómico temporal. Son menos razonables como ritual repetido en un globo doloroso que ya ha fracasado a múltiples tratamientos y cuyo paciente prefiere una solución definitiva. La decisión se documenta como balance entre alivio esperado, latencia, duración, carga y plan de rescate.
CH-23.03 Tratamiento farmacológico
Sección titulada «CH-23.03 Tratamiento farmacológico»Una escalera con puertas de salida
Sección titulada «Una escalera con puertas de salida»El tratamiento farmacológico no es un prólogo obligatorio a la cirugía. Es una intervención completa cuando logra confort con poca carga; un puente cuando permite preparar láser, inyección o amputación; y un retraso dañino cuando se renueva sin objetivo. La consulta inicial acuerda un desenlace —por ejemplo, dormir seis horas, abandonar analgésico oral o reducir crisis—, un plazo y un umbral de escalada. En la cohorte de 99 ojos, 39 % obtuvo alivio con esteroide, ciclopléjico y/o hipotensor, por lo que un intento razonable tiene valor; el 61 % restante recuerda que fracasar no es culpa del paciente 5.
| intervención | generador/objetivo | prueba razonable | vigilancia y salida |
|---|---|---|---|
| lubricante/ungüento sin conservantes | fricción, exposición, epitelio | alivio con parpadeo y sueño | tinción, visión del otro ojo, contaminación; escalar superficie si persiste |
| hipertónico o lente de vendaje | edema/bullas | reducción de episodios y rupturas | escozor, hipoxia, infiltrado; retirar ante infección o fracaso |
| corticoide tópico | inflamación superficial/uveal | menos células, fotofobia y dolor | infección, herpes/hongo, PIO, epitelio; reducir o cambiar diagnóstico |
| ciclopléjico | espasmo ciliar, sinequias | menos dolor profundo/fotofobia | efectos sistémicos, anatomía; suspender si no aporta |
| supresor de humor | distensión hipertensiva | confort con mínima carga | pulso, bronquio, riñón, alergia, superficie; pasar a cicloablación si insuficiente |
| antimicrobiano/antiviral | infección demostrada/probable | respuesta clínica y microbiológica | toxicidad, resistencia, penetración; cirugía si extensión o fracaso |
| paracetamol/AINE sistémico | dolor nociceptivo de apoyo | rescate breve y función | hígado, riñón, GI, anticoagulación; no renovar sin reevaluación |
| neuromodulador | dolor neuropático probable | titulación lenta con objetivo funcional | sedación, caídas, ánimo, riñón; retirar si no hay beneficio clínico |
| opioide sistémico | dolor intenso como puente/paliación | dosis mínima y duración definida | respiración, sedantes, estreñimiento, dependencia; plan de retirada y solución causal |
TAB-CH23-02 — Escalera farmacológica con salida. Tabla original; población adulta, adaptación pediátrica y por órgano obligatoria. No proporciona dosis universales. Procedencia: 1, 5, 6, 7. Seguridad: infección, comorbilidad y toxicidad de superficie prevalecen. Estado: borrador de agente, pendiente de revisión humana, 19-08-2026.
Tratamiento tópico racional
Sección titulada «Tratamiento tópico racional»Se empieza por reducir iatrogenia. Se revisa cada frasco, conservante, frecuencia, destreza y disponibilidad. Si dos fármacos no han mejorado dolor, añadir un tercero de la misma lógica puede empeorar superficie. Se favorecen formulaciones sin conservantes cuando la carga es alta y se combinan principios solo si la simplificación mantiene seguridad. Se enseña oclusión nasolagrimal para reducir absorción sistémica cuando es pertinente.
El corticoide se titula por inflamación, no por dolor solo. Un ojo con infiltrado, secreción o antecedente herpético necesita reconsideración antes de intensificarlo. La retirada abrupta puede reactivar uveítis; la pauta desciende al alcanzar el objetivo. El ciclopléjico se emplea a la menor frecuencia que controle espasmo y se evita convertir la pupila dilatada en señal de «tratamiento completo». Los hipotensores se eligen por producción acuosa y tolerancia. La presión se sigue porque hipotonía y toxicidad también duelen, pero la cifra no desplaza el desenlace informado por el paciente.
Antibióticos y antivirales pertenecen a una indicación. Una lente de vendaje o un defecto epitelial puede justificar profilaxis según riesgo y práctica, pero la pauta no se prolonga sin control. En un ojo infectado y ciego, preservar la vida y limitar extensión pueden requerir tratamiento intensivo o cirugía aun si la visión no puede salvarse. La analgesia no debe hacer ambulatorio a quien necesita muestras, intravítreo, ingreso o intervención.
Analgesia sistémica y neuromodulación
Sección titulada «Analgesia sistémica y neuromodulación»Paracetamol y AINE sistémico pueden aliviar exacerbaciones nociceptivas, siempre después de revisar hígado, riñón, úlcera, anticoagulación, cardiopatía y otros fármacos. No se combina más de un AINE ni se asume que «tópico» carece de absorción. La utilidad de un analgésico oral se mide en función y sueño, no solo en reducción instantánea de escala. Si se necesita a diario durante semanas, se reabre la decisión sobre generador e intervención.
Gabapentina, pregabalina, antidepresivos duales o tricíclicos se consideran cuando existen ardor, descargas, alodinia, dolor facial o persistencia desproporcionada después de controlar tejido. La titulación empieza baja, avanza lentamente y se adapta a edad, riñón, caídas, conducción, ánimo y sedantes. El caso publicado con gabapentina es llamativo, pero un caso no define dosis ni eficacia para la población 7. La ausencia de respuesta tampoco descarta neuropatía. En dolor complejo se coordina con neurología, anestesia o unidad de dolor y se evita superponer fármacos sin deprescripción.
Un opioide sistémico puede ser compasivo como rescate agudo, puente a una intervención o paliación al final de vida. Se prefiere liberación inmediata, dosis eficaz mínima, cantidad limitada y seguimiento cercano; se revisan opioides previos, apnea, fragilidad, embarazo, enfermedad renal/hepática, benzodiacepinas, alcohol, naloxona de rescate según contexto, estreñimiento, almacenamiento y descarte. La necesidad de renovarlo activa una revisión del plan definitivo. Esta farmacología sistémica se desarrolla en CH-35; aquí importa no confundirla con el sistema opioide local.
Intervenciones farmacológicas no convencionales
Sección titulada «Intervenciones farmacológicas no convencionales»La triamcinolona intravítrea fue estudiada en 31 pacientes con ptisis unilateral. El grupo activo recibió 0,3 mL con 12,5 mg y el control, igual volumen de solución balanceada tras anestesia retrobulbar; dos pacientes activos necesitaron retratamiento y todos los controles pasaron a triamcinolona por persistencia 6. El resultado sugiere que la inflamación intraocular puede ser un blanco paliativo. Sin embargo, el ensayo es antiguo, pequeño, el bloqueo puede alterar dolor temprano, no conserva un comparador a largo plazo y la inyección introduce endoftalmitis, hemorragia, presión y exposición a un preparado de alta dosis. No es una alternativa rutinaria a tratamiento tópico o cirugía.
El sevoflurano es un anestésico volátil que se ha aplicado tópicamente fuera de indicación en úlceras y heridas. En la serie de 11 ojos ciegos refractarios, menos de 0,5 mL en la primera aplicación produjo analgesia rápida en 10; seis continuaban durante meses, cuatro abandonaron por insuficiencia o rebote y tres presentaron prurito 8. Faltan formulación farmacéutica ocular, estabilidad, esterilidad, toxicidad endotelial/epitelial prolongada, absorción, comparador y replicación. No se debe improvisar un envase ni convertir la serie en instrucción domiciliaria.
El sistema opioide: clínica sistémica, receptor local y reparación
Sección titulada «El sistema opioide: clínica sistémica, receptor local y reparación»Hay cuatro preguntas distintas. Primera: ¿un opioide sistémico puede aliviar dolor? Sí, como analgésico general, con riesgos conocidos. Segunda: ¿existen receptores opioides clásicos en tejidos oculares y pueden modular nocicepción? Los capítulos CH-06 a CH-10 reúnen evidencia por córnea, retina y otras estructuras, pero su distribución no prueba eficacia en un globo terminal. Tercera: ¿existe un tratamiento receptor-dirigido probado para este síndrome? La búsqueda específica no identificó ninguno. Cuarta: ¿el eje OGF–OGFr influye en reparación? Sí, sobre todo en modelos corneales; esa función no es analgesia.
La señal de Oprm1 en retina de ratón requiere especial precisión. Qian y colaboradores construyeron un atlas de comunicación celular y observaron neuroprotección de células ganglionares al aumentar Oprm1 en modelos de lesión del nervio y glaucoma 34. No midieron dolor ocular humano, un ojo ciego doloroso ni una formulación analgésica. Una terapia que preserva neuronas antes de la ceguera podría ser estratégicamente importante y seguir siendo irrelevante para el dolor de un globo terminal. Confundir esos momentos del proceso sería un error de traslación.
Después de enucleación, modelos antiguos de rata mostraron pérdida o redistribución de unión mu en núcleos del sistema óptico accesorio 35 y aumento de inmunorreactividad encefalinérgica en colículo superior 36. Son pruebas de plasticidad por desaferentación visual central. No establecen que el cambio sea pronociceptivo o antinociceptivo, que ocurra igual en seres humanos ni que explique el síndrome de ojo fantasma. Mucho menos indican si un agonista, antagonista o naltrexona ayudaría. La conclusión correcta es una agenda experimental: estudiar fenotipo clínico humano, tejido y neuroimagen, no prescribir a partir de una tinción de roedor.
| nivel | evidencia identificada | desenlace real | inferencia no permitida |
|---|---|---|---|
| analgesia sistémica | farmacología general y práctica paliativa | dolor global, sedación y daño sistémico | que el receptor relevante esté en el ojo |
| MOP/DOP/KOP/NOP ocular | evidencia preclínica por tejidos; Oprm1 retiniano murino | señal molecular/neuroprotección | eficacia clínica en PBE o ojo fantasma |
| posenucleación | unión mu y encefalinas en núcleos visuales de rata | plasticidad por desaferentación | mecanismo causal humano o elección de fármaco |
| OGF–OGFr | regulación de crecimiento y reparación corneal | proliferación/reepitelización | analgesia, receptor clásico o tratamiento de cavidad |
FIG-CH23-01 — Frontera opioide del ojo ciego doloroso. Esquema original que separa vía, receptor, especie, tejido y desenlace. Fuentes: 34–37 y CH-06–CH-10. Derechos: elaboración original. Seguridad: no contiene recomendación de uso receptor-dirigido. Estado: borrador de agente, 19-08-2026.
CH-23.04 Bloqueos e inyecciones retrobulbares
Sección titulada «CH-23.04 Bloqueos e inyecciones retrobulbares»Por qué siguen existiendo
Sección titulada «Por qué siguen existiendo»La extracción del ojo es definitiva, pero no siempre es aceptada, posible o proporcional. Algunas personas necesitan tiempo para asumirla; otras tienen un riesgo anestésico alto, expectativa vital corta, acceso protésico limitado o una cavidad cuya cirugía sería compleja. Una inyección retrobulbar puede ofrecer semanas, meses o años de alivio conservando el contorno del globo. También puede fracasar, producir una órbita inflamada y dificultar una cirugía posterior. Por eso se presenta como opción con rescate, no como gesto menor ni como peldaño obligatorio.
La selección empieza por excluir infección, tumor, herida, coagulopatía no controlada y otra causa que requiera tratamiento distinto. Se documentan visión residual, porque una inyección neurotóxica puede reducirla; motilidad y párpado basales; sensibilidad corneal; anticoagulación; alergia; cardiopatía, hipotensión, sedantes y soporte domiciliario. Se revisa anatomía: globo largo, estafiloma, cirugía escleral, implante, miopía alta o distorsión aumentan riesgo de perforación. Una ecografía o imagen no se pide por rutina, pero sí cuando la anatomía o el diagnóstico no están claros.
El consentimiento compara cuatro resultados: alivio completo, alivio parcial, duración limitada y fracaso que requiere repetir o amputar. Incluye dolor durante y después, edema, hematoma, diplopía, ptosis, oftalmoplejía, hipoestesia, queratitis neurotrófica, lesión de retina o nervio, perforación, inflamación orbitaria, necrosis y toxicidad sistémica. También explica que el globo puede seguir cambiando de tamaño o apariencia y que conservarlo no garantiza una cosmesis estable.
Anestésico diagnóstico y preparación
Sección titulada «Anestésico diagnóstico y preparación»Un bloqueo con anestésico local puede producir alivio temporal y ayudar a comprobar que la entrada aferente ocular/orbitaria participa. No es una prueba perfecta de respuesta al alcohol, la clorpromazina o la cirugía. Un resultado positivo puede reflejar anestesia de varios tejidos y uno negativo, colocación incompleta, sensibilización central o dolor referido. Si se usa, se registra dolor antes y después, intervalo, motilidad y efectos sistémicos.
El procedimiento se realiza por un operador entrenado en anestesia oftálmica y manejo de complicaciones orbitarias. Se confirma lado, indicación, fármaco, concentración, volumen, caducidad y ausencia de partículas; se prepara reanimación y monitorización proporcional. La vía intravenosa se individualiza, pero es prudente cuando se usa clorpromazina, sedación o existe fragilidad. Se evita una sedación que impida reconocer dolor lancinante, pérdida de conciencia o toxicidad. Presión arterial, pulso y saturación se registran antes y durante; la vigilancia continúa después hasta estabilidad y acompañamiento seguro.
La técnica exacta depende de anatomía, experiencia, aguja y agente. En líneas generales, se coloca al paciente en decúbito, mirada primaria, asepsia periocular y anestesia local superficial. Se elige una entrada inferotemporal o alternativa que reduzca contacto con globo y vasos; la aguja se avanza con control de dirección y profundidad, sin forzar. Dolor eléctrico, resistencia anómala, movimiento del globo, sangre o líquido claro obligan a detenerse. Se aspira según protocolo y se inyecta lentamente. El globo no se comprime de forma indiscriminada después de un neurolítico. Se reevalúan presión, párpado, motilidad, proptosis, dolor, estado neurológico y hemodinámico. Estos son principios de seguridad, no una instrucción para un profesional no entrenado.
Alcohol
Sección titulada «Alcohol»El alcohol absoluto desnaturaliza proteínas y destruye fibras nerviosas; el alivio puede comenzar pronto y durar meses. Esa misma inespecificidad explica inflamación, fibrosis y daño de músculo o grasa. En el ensayo de Galindo-Ferreiro, 16 ojos recibieron 1,5 mL de alcohol absoluto y 16, clorpromazina 25 mg/mL en igual volumen. El éxito completo con alcohol fue 43,7 %, y aproximadamente dos tercios obtuvieron alguna reducción 16. No hubo una superioridad concluyente que permita elegir solo por eficacia.
Una serie ambulatoria de siete pacientes comunicó que seis estaban sin dolor a la semana; el séptimo necesitó evisceración 17. El pequeño tamaño y seguimiento impiden estimar duración o riesgo. La literatura histórica describe paresia extraocular, ptosis, celulitis, neurotrofia y edema. En el estudio clinicopatológico, un paciente sometido a alcohol mostró necrosis grasa e inflamación granulomatosa; el modelo de rata reprodujo una reacción más intensa que clorpromazina en ese experimento 20. No es una tasa de complicación ni una comparación humana fiable, pero invalida la idea de que el agente desaparece sin dejar huella.
La dosis publicada de 1,5 mL no se copia automáticamente. El volumen orbitario, el globo, la difusión y la preparación varían; mayores volúmenes pueden aumentar presión y extensión. Algunos protocolos preceden el neurolítico con anestésico local para tolerancia, lo que cambia volumen y evaluación. El plan especifica qué producto, por qué, quién lo prepara y qué signos obligan a observar o intervenir.
Clorpromazina
Sección titulada «Clorpromazina»La clorpromazina retrobulbar se ha empleado por su efecto prolongado sobre aferencias y tejidos locales. En el ensayo recibió 1,5 mL a 25 mg/mL; el éxito completo fue 37,5 %, con edema palpebral transitorio más frecuente que con alcohol 16. Una serie retrospectiva de 33 pacientes informó control del dolor en 90 % durante un seguimiento medio de 2,1 años 18. Doce conservaban alguna visión y siete perdieron parte de ella, un recordatorio para no llamar «ciego» a todo ojo de baja visión ni ofrecer una intervención destructiva sin medir función.
Aunque se administre detrás del globo, puede alcanzar circulación sistémica. Una mujer con glaucoma neovascular desarrolló sedación marcada e hipotensión inmediatamente después de la inyección; otros sedantes dificultan atribuir causalidad, pero el cuadro obligó a observación prolongada 21. La clorpromazina sistémica puede producir hipotensión, sedación, efectos anticolinérgicos y alteración del QT, entre otros. La inyección no elimina esa farmacología. Se revisan fármacos concomitantes y reserva hemodinámica, y se evita un alta basada únicamente en que el ojo duele menos.
Fenol y elección del agente
Sección titulada «Fenol y elección del agente»El fenol acuoso al 6,7 % se describió en 1993 en 10 ojos, con 1,5 mL por procedimiento. Siete obtuvieron alivio completo y uno parcial; la duración osciló entre 4,5 y 48 meses 19. Es una serie histórica sin comparador y no basta para definir seguridad contemporánea. Su menor uso refleja disponibilidad, preparación y preocupación por toxicidad, no una comparación robusta que demuestre inferioridad.
La elección entre agentes se realiza por experiencia institucional, evidencia, preparación farmacéutica, comorbilidad, visión residual y capacidad de rescate. Alcohol ofrece una neuroablación conceptualmente directa y una reacción inflamatoria potencialmente intensa. Clorpromazina puede producir alivio prolongado, edema y toxicidad sistémica. Fenol tiene evidencia muy escasa. Ninguno ofrece la previsibilidad de eliminar el globo ni evita dolor fantasma futuro si finalmente se opera.
| opción | evidencia directa | ventaja posible | daños y límite | rescate |
|---|---|---|---|---|
| anestésico local | respuesta breve, diagnóstica o puente | reversible, informa contribución periférica | duración corta, falso positivo/negativo, toxicidad | reevaluar generador y plan definitivo |
| alcohol absoluto | ECA pequeño y series | inicio rápido, disponibilidad | inflamación, fibrosis, paresia, neurotrofia, lesión orbitaria | tratar complicación; repetir con cautela o amputar |
| clorpromazina 25 mg/mL | ECA pequeño y serie de 33 | alivio potencialmente prolongado | edema, pérdida de visión residual, sedación e hipotensión | monitorizar; soporte sistémico; cirugía si fracaso |
| fenol 6,7 % | serie histórica de 10 | alivio prolongado en algunos | evidencia y preparación limitadas, neurotoxicidad | alternativa definitiva según objetivo |
| radiofrecuencia ganglio estrellado | serie seleccionada de 20 | no entra en órbita ni destruye globo | experimental, selección por bloqueo, Horner/hipotensión | unidad de dolor; no retrasa tratamiento ocular |
TAB-CH23-03 — Procedimientos neurointervencionistas conservadores. Concentraciones y volúmenes reproducen estudios 16, 19, no instrucciones universales. Población: adultos seleccionados sin amenaza que exija otra cirugía. Seguridad: asepsia, anatomía, monitorización y rescate. Derechos: elaboración original. Estado: borrador de agente, 19-08-2026.
Complicaciones: reconocerlas antes de que el alivio las oculte
Sección titulada «Complicaciones: reconocerlas antes de que el alivio las oculte»Dolor súbito, pérdida de visión residual, globo duro, proptosis o náusea durante la aguja sugieren perforación, hemorragia o aumento de presión. Se detiene, se examina pupila, fondo y presión cuando sea seguro y se obtiene imagen o intervención según el síndrome. Una hemorragia que produce compartimento orbitario exige descompresión; el anestésico no debe retrasarla. Disminución de conciencia, hipoventilación, convulsión, arritmia o hipotensión activan soporte vital y evaluación de toxicidad o extensión central.
Durante días pueden aparecer edema, quemosis, ptosis, paresia, inflamación, infección y epitelio neurotrófico. Se programa una revisión, no solo una llamada «si duele». La córnea anestésica puede ulcerarse sin dolor, de modo que la ausencia de dolor no equivale a seguridad. A semanas o meses, fibrosis y alteración muscular pueden afectar cosmesis o dificultar evisceración/enucleación. El registro operatorio debe quedar disponible para quien realice la cirugía posterior.
Radiofrecuencia pulsada del ganglio estrellado
Sección titulada «Radiofrecuencia pulsada del ganglio estrellado»En 2026 se publicó una serie prospectiva de 20 pacientes con dolor refractario. Solo entraron quienes habían obtenido al menos 50 % de alivio con un bloqueo diagnóstico; después recibieron radiofrecuencia pulsada ecoguiada del ganglio estrellado. La mediana de dolor descendió aproximadamente de 8,7 a 2,1 al año, sin amputación ni inyección retrobulbar durante el seguimiento; se comunicaron Horner, congestión ocular, hipotensión y congestión nasal 42. La señal es interesante para anestesia y dolor, pero el diseño enriquece respondedores, carece de control, el bloqueo incluyó dexametasona y no hubo una medida basal estandarizada inmediatamente antes de la radiofrecuencia.
No debe presentarse como alternativa equivalente a cirugía. Puede investigarse o considerarse en centros expertos cuando un componente simpático es plausible, la persona rechaza procedimientos oculares y existe un plan de seguimiento. La cadena de inferencia —bloqueo positivo, modulación simpática, alivio— es una hipótesis clínica, no prueba de que el ganglio sea el generador ni de que la técnica prevenga cronificación.
Selección práctica y punto de abandono
Sección titulada «Selección práctica y punto de abandono»Una inyección es razonable cuando el diagnóstico está cerrado, la visión no puede recuperarse, el paciente desea conservar el globo o no tolera cirugía, y acepta una respuesta incierta y posiblemente temporal. Es menos razonable con infección, sospecha de tumor, anatomía de alto riesgo, coagulopatía, visión residual valiosa, incapacidad de seguimiento o necesidad de una solución durable. El dolor intenso, los múltiples fracasos y la carga oral alta favorecen discutir cirugía desde el principio, porque el dolor basal alto predijo fracaso no quirúrgico en la cohorte de escalada 5.
El punto de abandono se decide antes: ausencia de beneficio clínicamente importante al plazo acordado, recurrencia temprana, complicación orbitaria, intolerancia o preferencia modificada. Repetir una inyección puede ser apropiado si la primera produjo meses de alivio sin daño; repetirla cada pocas semanas mientras se deteriora superficie o función prolonga un plan fallido. La conversación sobre enucleación o evisceración no es una amenaza, sino el rescate previsto.
CH-23.05 Cicloablación, evisceración y enucleación
Sección titulada «CH-23.05 Cicloablación, evisceración y enucleación»Cicloablación: destruir lo necesario, no aplicar una receta
Sección titulada «Cicloablación: destruir lo necesario, no aplicar una receta»La cicloablación tiene mayor lógica cuando la hipertensión y el cuerpo ciliar participan de forma sustancial y el paciente desea conservar el globo. Puede ser más rápida y menos transformadora que una amputación, pero no es inocua ni necesariamente definitiva. El objetivo debe escribirse: aliviar dolor y reducir carga hipotensora, no alcanzar una PIO de 15 mmHg a cualquier precio. La selección considera presión, tamaño y grosor escleral, inflamación, cirugía previa, aceite de silicona, cristalino, visión residual, anestesia, acceso a seguimiento y disposición a repetir.
La serie directamente centrada en 30 ojos ciegos glaucomatosos es la referencia clínica más útil. La PIO media descendió de 51 a 26 mmHg tras un tratamiento y 22 de 30 ojos dejaron de doler; con un segundo tratamiento, 29 de 30 obtuvieron alivio. Una reducción superior al 30 % predijo respuesta 13. La cohorte prospectiva de 100 glaucomas refractarios añadió una señal de alivio del 84,8 % entre 33 ojos con visión muy baja o ceguera y dolor, con necesidad frecuente de repetir 14. Ambas pertenecen a una época y plataformas concretas; no miden igual el dolor ni comparan con cirugía.
Onda continua transescleral
Sección titulada «Onda continua transescleral»La ciclofotocoagulación de onda continua aplica láser diodo a través de la esclera sobre procesos ciliares. El operador identifica limbo, cuerpo ciliar, áreas de adelgazamiento, tubos, ampollas e incisiones; selecciona sonda compatible con plataforma y evita tratar a ciegas sobre hardware o esclera comprometida. Los protocolos históricos distribuyen impactos alrededor del limbo y omiten meridianos de arterias ciliares largas. Potencia, duración, número y arco varían. En algunos sistemas se aumenta energía hasta un «pop» audible y se reduce después; el objetivo moderno es una titulación que evite explosión tisular repetida, no coleccionar sonidos.
La anestesia puede ser peribulbar, retrobulbar, sub-Tenon o general según cooperación, inflamación y contexto. Un ojo muy doloroso puede requerir más que anestésico tópico. La sedación se coordina sin perder vía aérea ni capacidad de detectar toxicidad. Se añade corticoide y ciclopléjico posoperatorios según inflamación, analgesia sistémica y control temprano de presión. Se anticipa que el dolor puede aumentar durante los primeros días antes de mejorar; una exacerbación intensa, pérdida anatómica, hipema, cámara alterada o inflamación desproporcionada requiere examen.
La dosis total no se importa entre sondas. Pigmentación, grosor escleral, localización, contacto, acoplamiento, tamaño del globo y tratamientos previos cambian absorción. Un ojo ptísico o con escleromalacia puede perforarse o inflamarse con parámetros ordinarios. Un ojo con visión residual merece una estrategia más conservadora y un consentimiento distinto. El retratamiento se decide por dolor, presión y daño previo después de dejar evolucionar la respuesta, no por una cifra aislada al día siguiente.
Micropulso
Sección titulada «Micropulso»Micropulso alterna periodos de láser y reposo y suele desplazar la sonda en barrido sobre arcos definidos. Pretende modular el cuerpo ciliar y vías uveoesclerales con menos necrosis continua. El ECA exploratorio de 48 glaucomas terminales comparó micropulso y onda continua y sugirió eficacia con un perfil de complicaciones diferente 43. La revisión contemporánea subraya que ciclo de trabajo, potencia, duración y velocidad de barrido determinan exposición total y han cambiado con generaciones de sonda 44.
La cohorte prospectiva de 2026 observó dolor ≥4/10 el primer día en 20,83 % de micropulso y 56,52 % de onda continua; inflamación prolongada en 8,33 % y 34,78 %, respectivamente 15. La comparación está limitada por anestesia diferente y pocos pacientes. El micropulso puede ser atractivo cuando importa minimizar inflamación o queda visión, pero puede necesitar repetición. En un ojo ciego con dolor extremo, una técnica más suave que fracasa varias veces no es automáticamente más compasiva que una onda continua bien titulada o una cirugía definitiva.
Endoscopia, ultrasonido y crioterapia
Sección titulada «Endoscopia, ultrasonido y crioterapia»La ECP visualiza procesos ciliares desde dentro y permite tratar bajo visión, pero exige entrada intraocular y suele integrarse en otra cirugía. En un ojo ciego doloroso con córnea opaca, anatomía desorganizada o infección, esa ventaja puede desaparecer. Su evidencia específica de alivio es limitada; la reducción de PIO en glaucoma no se equipara automáticamente a analgesia. El ultrasonido focalizado trata sectores ciliares sin entrar en el ojo y ofrece una entrega geométrica reproducible; dispositivos y anillos dependen de tamaño ocular. La literatura se concentra en PIO y no define su lugar frente a diodo en PBE 45.
La ciclocrioterapia aplica frío intenso a través de esclera y produce necrosis ciliar, inflamación y atrofia. En ECA pequeños redujo presión, a veces más que el diodo, con molestias y complicaciones que reflejan una lesión más destructiva 46, 47. Una serie de 20 ojos ciegos utilizó −80 °C durante 60 segundos por aplicación, incluso en meridianos de las tres y nueve, y redujo PIO de aproximadamente 51 a 14 mmHg; un ojo evolucionó a ptisis 48. Es un protocolo histórico agresivo que no debe reproducirse como plantilla. La crioterapia conserva un papel donde el láser no está disponible o en anatomías seleccionadas, con consentimiento explícito sobre inflamación, hipotonía y pérdida del globo.
Seguridad y fracaso de cicloablación
Sección titulada «Seguridad y fracaso de cicloablación»Los daños incluyen dolor e inflamación agudos, uveítis persistente, hipema, hemorragia, quemadura conjuntival, escleritis o necrosis, catarata, pérdida de visión, hipotonía, desprendimiento coroideo o retiniano, edema macular, ptisis y, raramente, oftalmía simpática. El riesgo aumenta con energía total, repetición, esclera enferma, cirugía previa y reserva tisular; la incidencia exacta es heterogénea 44, 45. La posibilidad de ptisis puede ser aceptable para quien prioriza dolor, pero debe describirse junto con el cambio cosmético y la posibilidad de prótesis escleral o amputación posterior.
El fracaso puede significar que no bajó presión, que bajó sin aliviar, que el alivio duró poco o que el daño superó el beneficio. La primera situación permite revisar localización, energía y tecnología; la segunda obliga a buscar superficie, inflamación, isquemia o neuropatía; la tercera plantea retratamiento o solución definitiva; la cuarta, rescate. Repetir CPC sobre un dolor no hipertensivo es una forma de escalada sin diagnóstico.
| modalidad | tejido/entrega | ventaja posible | límites y daños | cuándo abandonar |
|---|---|---|---|---|
| diodo continuo | coagulación transescleral focal | mayor evidencia directa de alivio en PBE glaucomatoso | inflamación, hipotonía, ptisis, lesión escleral | descenso sin confort, daño acumulado o repetición desproporcionada |
| micropulso | energía fraccionada en barrido | menos dolor/inflamación tempranos en estudios pequeños | parámetros dependientes, posible retratamiento | múltiples sesiones sin objetivo funcional |
| ECP | visualización intraocular del proceso | tratamiento dirigido durante otra cirugía | entrada intraocular, visualización y evidencia de dolor escasa | anatomía/infección que hacen desproporcionada la entrada |
| ultrasonido focalizado | sectores acústicos externos | geometría reproducible, no incisión | disponibilidad y evidencia PBE limitadas | falta de respuesta o incompatibilidad anatómica |
| ciclocrioterapia | congelación transescleral | disponibilidad y potente reducción | lesión/inflamación mayores, hipotonía/ptisis | daño, fracaso temprano o alternativa definitiva preferible |
TAB-CH23-04 — Procedimientos conservadores del globo. Tabla original; parámetros no incluidos porque dependen de plataforma, sonda y anatomía. Población: glaucoma refractario con dolor y bajo potencial. Excepciones: tumor, infección y superficie dominante. Fuentes: 13–45. Estado: borrador de agente, 19-08-2026.
Decidir que ha llegado el momento de retirar el globo
Sección titulada «Decidir que ha llegado el momento de retirar el globo»La amputación se propone cuando el globo es el generador y no existe una recuperación visual proporcionada; cuando tratamiento médico, superficie, inyección o cicloablación han fallado o son inaceptables; cuando hay infección destructiva, tumor o trauma que lo requieren; o cuando el paciente prefiere una solución duradera desde el principio. No es necesario demostrar fracaso de todos los escalones. La cohorte de Idowu muestra que mayor dolor basal se asocia con fracaso no quirúrgico y que la cirugía permitió suspender analgésicos orales con más frecuencia 5. Esperar puede consumir meses, dinero y confianza.
La conversación comienza antes de elegir técnica. Se muestra qué parte se retira, dónde queda el implante, cuándo se adapta la prótesis, qué aspecto tendrá sin ella, cuánto dura la inflamación, qué revisiones y cirugías pueden necesitarse y qué dolor puede persistir. Se pregunta por prioridad entre durabilidad, anatomía patológica, recuperación, motilidad, volumen, cosmesis, anestesia y riesgo. Fotografías o contacto con un ocularista pueden ayudar si se ofrecen con sensibilidad. La decisión no debe tomarse durante una crisis analgésica sin capacidad de deliberar, salvo urgencia infecciosa, oncológica o traumática.
Enucleación: indicaciones y principios técnicos
Sección titulada «Enucleación: indicaciones y principios técnicos»Enucleación es preferible cuando existe o no puede excluirse un tumor intraocular, se necesita globo íntegro para anatomía patológica, la esclera está gravemente dañada o la anatomía e infección hacen inapropiada una evisceración. También puede elegirse por experiencia, trauma con contenido uveal expuesto o necesidad de resecar nervio óptico con una longitud determinada. No toda infección obliga a enucleación ni todo trauma la prefiere; el microorganismo, extensión escleral/orbitaria, tumor diferencial y tejido disponible deciden 38.
Tras confirmar lateralidad, indicación, imagen e histología requerida, se planifica anestesia general o local con sedación según paciente y urgencia. La preparación preserva tejido para microbiología si hay infección y coordina patología si se sospecha tumor. En términos técnicos, se abre conjuntiva, se identifican y controlan músculos rectos, se liberan oblicuos y adherencias, se moviliza el globo sin comprimir una masa, se pinza o controla el nervio según técnica y se secciona bajo visión y hemostasia. La tracción excesiva puede activar reflejo oculocardíaco, lesionar ápice o causar hemorragia. El globo se orienta y se envía íntegro con información clínica suficiente.
El implante repone volumen. Su tamaño, material y posición se adaptan a órbita, edad, infección, trauma y tejidos. Un implante demasiado grande tensiona cierre y aumenta exposición; uno pequeño favorece enoftalmos y surco. Puede ser integrado o no, envuelto o no según material y práctica. Los músculos se fijan directa o indirectamente si el plan de motilidad lo contempla. Se cierra Tenon sin tensión y conjuntiva, se coloca conformador y se maneja volumen, edema y dolor. La analgesia regional complementaria no elimina la vigilancia de hemorragia.
Las complicaciones tempranas son hemorragia, infección, dehiscencia, exposición, pérdida de conformador, edema, náusea, dolor y alteración palpebral. Tardíamente aparecen migración, extrusión, exposición, déficit de volumen, ptosis, retracción de párpado inferior, fórnix corto, quiste, granuloma, secreción, dolor y mala motilidad. La extracción del globo no obliga a que toda molestia posterior sea fantasma; el implante y la cavidad son nuevos órganos clínicos.
Evisceración: indicaciones y principios técnicos
Sección titulada «Evisceración: indicaciones y principios técnicos»Evisceración elimina contenido intraocular y conserva esclera y inserciones musculares. Suele ser más rápida y puede facilitar motilidad del implante, con menos disección apical. Es una opción frecuente para ojo ciego doloroso, endoftalmitis seleccionada, trauma no tumoral y ptisis. Está contraindicada o desaconsejada cuando se sospecha neoplasia intraocular, no puede evaluarse el contenido de forma fiable o se necesita globo íntegro. La sospecha no se resuelve observando una córnea opaca; los casos de tumor oculto justifican ecografía y umbral bajo para enucleación 3.
La técnica abre o retira córnea según variante, extrae todo tejido uveal y contenido hasta dejar una esclera limpia, inspecciona interior y controla sangrado. Si existe infección se obtienen muestras antes de irrigar y se evita diseminar contenido. Las esclerotomías o relajaciones permiten introducir un implante adecuado y reducir tensión; su orientación protege músculos y nervios. El implante se coloca dentro de la copa escleral, se cierra esclera sin tensión y después Tenon y conjuntiva. Una evisceración incompleta que deja uvea puede mantener inflamación y dificulta histología.
El menor tiempo o mejor motilidad teórica no debe prometerse como superioridad universal. La anatomía previa, implante, cirujano, infección y seguimiento condicionan más que el nombre. La cohorte australiana de 73 procedimientos comunicó complicaciones en 35,7 % de enucleaciones y 15,6 % de evisceraciones, con exposición/extrusión de 21,7 % y 3,1 % 49. Los grupos no eran equivalentes, hubo pérdida de seguimiento y los casos más complejos podían concentrarse en enucleación. Es una señal para mejorar selección y cierre, no una prueba causal para preferir siempre evisceración.
Oftalmía simpática y el problema de los eventos raros
Sección titulada «Oftalmía simpática y el problema de los eventos raros»La oftalmía simpática es una panuveítis granulomatosa bilateral después de lesión uveal quirúrgica o no quirúrgica. Históricamente, el temor llevó a recomendar enucleación temprana de todo ojo traumatizado sin visión y a evitar evisceración. Los datos actuales exigen más matiz. El metaanálisis de Patterson incluyó ocho estudios observacionales, 7.620 globos abiertos y 21 eventos. La frecuencia agrupada fue 0,12 %; no se observaron casos entre 779 extracciones primarias, pero el intervalo de confianza incluyó ausencia de beneficio y la certeza fue baja 24. No existe evidencia de que la extracción primaria reduzca el riesgo frente a reparación de forma demostrable.
El análisis de tres laboratorios encontró oftalmía simpática en 0,2 % de 9.092 muestras de enucleación/evisceración durante 36 años; en IRIS, su frecuencia global fue aproximadamente 0,01 % y la mayoría de casos no estuvo asociada a extracción del ojo 25. Las denominaciones, selección y codificación impiden comparar directamente cifras, pero coinciden en rareza. La enfermedad también se ha descrito después de múltiples cirugías vitreorretinianas y, raramente, después de enucleación, porque el evento sensibilizante puede haber ocurrido antes 26.
La consecuencia práctica es triple. Primero, se intenta reparar un ojo con potencial sin sacrificarlo por una prevención no demostrada. Segundo, cuando el ojo es irreparable y doloroso, la elección entre enucleación y evisceración integra tumor, infección, anatomía, experiencia y valores; la oftalmía simpática es un riesgo material, no el único decisor. Tercero, el paciente aprende síntomas de uveítis en el ojo contralateral y dispone de acceso urgente. La ausencia de ensayo no permite declarar riesgo cero ni equivalencia absoluta.
Anatomía patológica, microbiología y trazabilidad
Sección titulada «Anatomía patológica, microbiología y trazabilidad»Todo tejido ocular extraído debe seguir la política local de anatomía patológica. Cuando hay sospecha tumoral, se avisa antes para orientar globo, márgenes, nervio y estudios moleculares. En infección, parte del material se obtiene estéril para microbiología antes de fijar; formalina destruye cultivos. En trauma se documentan herida, cuerpo extraño y material. La solicitud no puede decir solo «ojo ciego doloroso»: incluye duración, cirugías, imagen, sospechas, inmunosupresión y tratamiento.
El hallazgo inesperado cambia seguimiento sistémico, asesoramiento familiar y manejo del otro ojo. Los dos casos de tumor oculto tras evisceración no convierten una señal en incidencia 3, pero explican por qué la trazabilidad es una barrera de seguridad. Un globo no es un residuo quirúrgico. El informe final se revisa y se comunica, y cualquier discordancia entre diagnóstico clínico e histología se registra.
Comparación para decisión compartida
Sección titulada «Comparación para decisión compartida»| dimensión | enucleación | evisceración | incertidumbre/condicionante |
|---|---|---|---|
| tejido retirado | globo íntegro | contenido intraocular, conserva esclera | variantes técnicas y trauma alteran anatomía |
| tumor/histología | preferida si sospecha o globo íntegro necesario | inapropiada si tumor no excluido | imagen puede ser limitada; umbral oncológico individual |
| infección | útil si extensión escleral/orbitaria o tumor diferencial | frecuente en endoftalmitis seleccionada | microorganismo, esclera, inmunidad y órbita |
| disección/tiempo | mayor disección y trabajo apical | suele ser más breve y extraocular limitada | adherencias y cirugías previas pueden invertirlo |
| implante/motilidad | depende de fijación muscular, volumen y prótesis | conservación escleral/muscular puede favorecer | no hay superioridad universal de resultado informado |
| complicaciones | hemorragia, exposición, migración, déficit de volumen | exposición, infección residual, escleritis, implante | cohortes con confusión por indicación |
| oftalmía simpática | riesgo muy raro, no cero | riesgo muy raro, posible | evidencia observacional de baja certeza |
| dolor | alivio habitual, a veces demorado; puede aparecer dolor de cavidad/fantasma | alivio habitual, a veces demorado; puede aparecer dolor de cavidad/fantasma | no prometer 100 % ni confundir síndromes |
TAB-CH23-05 — Enucleación frente a evisceración. Tabla original para decisión compartida, no regla de preferencia. Fuentes: 22–38. Seguridad: tumor sospechado favorece globo íntegro; microbiología e histología se planifican. Estado: borrador de agente, pendiente de revisión humana, 19-08-2026.
Alivio, tiempo y dolor posoperatorio
Sección titulada «Alivio, tiempo y dolor posoperatorio»La cirugía produce dolor agudo de conjuntiva, Tenon, músculos, periostio y nervio. Se anticipa analgesia multimodal, náusea y riesgo de reflejo oculocardíaco. Un bloqueo regional o infiltración puede reducir dolor, pero no debe ocultar hemorragia. El dolor esperado disminuye durante días; proptosis, tensión, sangrado, fiebre, secreción, pérdida del conformador o dolor creciente requieren exploración. La persona no se va con la promesa de que «al despertar ya no dolerá».
En la serie de Shah-Desai, los 24 pacientes alcanzaron alivio completo, con media de tres meses y rango de uno a quince; siete necesitaron tratamiento adicional por complicaciones o causas de cavidad 22. En la serie de 58 enucleaciones, 93 % obtuvo alivio completo; parestesia facial atribuida a alcohol retrobulbar previo persistió en un paciente 23. La lección es que eliminar el globo suele ser muy eficaz para el dolor generado allí, pero el sistema sensorial y la órbita tienen memoria y anatomía propias.
El seguimiento temprano comprueba herida, volumen, implante, infección y analgesia. Después se adapta conformador y prótesis cuando tejidos lo permiten, se pulen bordes y se educa en higiene. La rehabilitación no debe esperar a que el paciente pregunte. El ocularista, oculoplástica, enfermería, psicología y baja visión forman un circuito, no referencias aisladas.
Algoritmo de escalada y rescate
Sección titulada «Algoritmo de escalada y rescate»- Generador tratable y visión potencial: tratar causa y preservar función.
- Sin potencial, baja carga y dolor controlable: simplificar tópico con revisión programada.
- Superficie dominante: ASP, PTK, membrana, colgajo o corrección palpebral según anatomía.
- Presión dominante: cicloablación por tecnología y tejido, con criterio de retratamiento y abandono.
- Cirugía no aceptada o desproporcionada: inyección retrobulbar seleccionada, monitorizada y con rescate.
- Dolor intenso, múltiples fracasos, infección/tumor o preferencia definitiva: enucleación/evisceración según indicación.
- Dolor después: buscar herida, superficie, implante, prótesis, infección, neuroma y dolor referido antes de ojo fantasma.
ALG-CH23-02 — Escalada proporcional del ojo ciego doloroso. Población: adultos con diagnóstico cerrado. Excepciones: tumor, infección invasiva y trauma urgente pueden saltar pasos. Seguridad: no obliga a fracasar cada escalón. Incertidumbre: cohortes no aleatorizadas. Derechos: elaboración original. Estado: borrador de agente, 19-08-2026.
CH-23.06 Selección, apoyo y dolor persistente posterior
Sección titulada «CH-23.06 Selección, apoyo y dolor persistente posterior»Selección no es solo anatomía
Sección titulada «Selección no es solo anatomía»La mejor intervención es la que ofrece el equilibrio aceptado entre alivio, durabilidad, carga, riesgo y significado personal. Se presentan desde el inicio tres familias: conservar y tratar, intervenir conservando el globo y retirar el globo. El lenguaje importa. «Salvar el ojo» puede insinuar que conservar un globo doloroso es siempre virtuoso; «sacarlo» puede sonar violento; «ojo inútil» deshumaniza. Se explica con dibujos y palabras neutras y se pide al paciente que repita lo comprendido.
Las variables clínicas incluyen causa, intensidad, visión, ojo contralateral, infección, tumor, presión, superficie, número de cirugías, anestesia y expectativa vital. Las variables personales incluyen apariencia, contacto físico con la cara, trabajo, deporte, cuidado familiar, creencias, experiencia previa, soporte, distancia al centro y acceso a prótesis. Un tratamiento con 12 colirios al día puede ser menos conservador que una cirugía para alguien con artritis y baja visión contralateral. Una solución temporal puede ser óptima para quien necesita semanas para decidir o tiene vida limitada.
La decisión compartida no elimina una recomendación profesional. El médico puede decir: «Dado el dolor diario, los fracasos y la sospecha de que el globo es el generador, considero que la enucleación ofrece la mayor probabilidad de alivio duradero; la inyección puede evitar cirugía ahora, pero es menos predecible y puede inflamar la órbita». La incertidumbre se hace explícita sin abandonar al paciente ante un menú plano.
Preparación para la pérdida del globo
Sección titulada «Preparación para la pérdida del globo»La preparación incluye el aspecto inmediato —edema, vendaje, ausencia temporal de prótesis—, el implante interno, el conformador y la prótesis externa. Se explica el calendario aproximado sin prometer una fecha fija, porque cicatrización, infección y adyuvancia oncológica cambian tiempos. Se muestra cómo retirar y limpiar una prótesis solo cuando sea apropiado y quién la ajustará. La revisión sistemática de calidad de vida respalda asesoramiento anticipatorio y rehabilitación integrada, porque la recuperación global puede coexistir con limitaciones visuales y distrés persistentes 27.
La visión monocular cambia profundidad y campo. El cerebro adapta pistas de tamaño, movimiento, sombras y perspectiva, pero conducir, verter líquidos, bajar escaleras y deportes requieren entrenamiento. Las normas de conducción varían por país. Se aconseja protección del ojo único con gafas apropiadas durante actividades de riesgo y control de su enfermedad. Baja visión y terapia ocupacional no se reservan para ceguera bilateral; pueden acelerar autonomía.
La apariencia no es superficial. En 208 usuarios de prótesis, 29,5 % mostró ansiedad y 8,4 % depresión en los instrumentos utilizados; afrontamiento y percepción de enfermedad se asociaron con esos resultados 50. Otro estudio relacionó prótesis con problemas de interacción, imagen corporal y autoestima en un subgrupo 51. Una cohorte administrativa de más de 20.000 amputaciones encontró mayor morbilidad psiquiátrica asociada a indicación traumática que a otras causas, pero codificación y confusión impiden atribuirla a la operación 52. Trauma, cáncer y dolor crónico aportan su propia carga.
Se pregunta por sueño, evitación social, miedo, depresión, síntomas postraumáticos y riesgo autolesivo antes y después. Derivar a psicología o psiquiatría no significa que el dolor sea imaginario; significa que pérdida corporal y dolor merecen atención completa. Las entrevistas a 12 usuarios y cinco familiares mostraron que el apoyo familiar puede ser protector y también cargar de incertidumbre a la pareja; la continuidad fragmentada empeora la experiencia 29. Se ofrece incluir a una persona de confianza con permiso del paciente.
Seguimiento y resultados informados por el paciente
Sección titulada «Seguimiento y resultados informados por el paciente»El seguimiento temprano evalúa herida, implante, infección, párpados y volumen. El seguimiento tardío pregunta comodidad, secreción, uso de prótesis, apariencia, función y dolor. El instrumento específico para usuarios de prótesis desarrollado en 100 personas intenta medir calidad de atención y vida, no solo complicaciones 53. Mientras se valida en idioma y contexto, pueden combinarse una escala de dolor, interferencia, sueño, satisfacción protésica y un cuestionario visual. Lo importante es que una cavidad «bonita» no se declare éxito si la persona no puede usar la prótesis o vive con dolor.
QOLAE1 siguió 35 pacientes entre tres y doce meses. No encontró cambio global significativo, aunque mejoraron algunos dominios de dependencia y visión periférica; no tuvo medida preoperatoria y procede de un centro 28. Estos datos desaconsejan dos promesas opuestas: ni la amputación destruye inevitablemente la calidad de vida ni la prótesis la normaliza. El recorrido es individual y los puntos de apoyo cambian.
Dolor de cavidad: comenzar por lo tratable
Sección titulada «Dolor de cavidad: comenzar por lo tratable»El paciente con dolor posterior necesita una exploración sin la prótesis. Se pregunta desde cuándo, relación con colocación, parpadeo, mirada, postura, presión digital, resfriado, cefalea y estrés; se distingue ardor superficial, punto focal, descarga, dolor profundo y dolor «dentro del ojo ausente». Se revisan borde y pulido de la prótesis, depósitos, tamaño, motilidad, conformidad y tiempo de uso. Párpados, pestañas, lagoftalmos, entropión, ptosis, fórnices, conjuntiva, granulomas, quistes, suturas y exposición del implante se examinan con tinción y palpación suave. Las revisiones de dolor de cavidad y síndrome anoftálmico ordenan este diferencial en superficie disfuncional, prótesis/implante, anatomía de la cavidad, fenómeno fantasma y factores sistémicos 54, 55.
La cavidad seca combina película alterada, blefaritis, disfunción meibomiana, inflamación, exposición y depósitos. La revisión de 2025 estima que afecta aproximadamente a la mitad de portadores, pero las definiciones no son uniformes 30. El tratamiento incluye higiene, lubricación sin conservantes, ajuste/pulido de prótesis, control palpebral y terapia antiinflamatoria seleccionada; la evidencia comparativa es escasa. Antibiótico crónico para toda secreción puede perpetuar disbiosis y toxicidad. Se cultiva cuando hay infección clínicamente significativa o fracaso.
El implante se inspecciona por exposición, migración, extrusión, déficit de volumen y dolor focal. Un caso de implante desplazado hacia posterior produjo dolor en territorios V1 y V2 que cedió al retirarlo y colocar injerto dermograso 31. Un caso no define frecuencia, pero muestra por qué la imagen se dirige a una hipótesis mecánica. La RM dinámica y biopsia en 10 pacientes dolorosos frente a 10 controles hallaron menor movilidad y neuroma en cuatro de cinco biopsias 56; la selección extrema impide convertir el neuroma en explicación rutinaria.
La imagen se solicita si hay proptosis, masa, dolor profundo, motilidad alterada, hipoestesia, implante no localizable, enfermedad sinusal o exploración inconcluyente. TC responde hueso, seno e implante; RM, tejidos blandos, nervio y ápice cuando el material es compatible. Dolor nuevo en un paciente oncológico necesita descartar recurrencia. La granulomatosis con poliangeítis puede manifestarse como dolor de cavidad aun sin inflamación externa llamativa 32. Cefalea trigeminoautonómica, migraña, neuralgia, dolor dental y cervical conservan su lugar en el diferencial.
Síndrome de ojo fantasma
Sección titulada «Síndrome de ojo fantasma»El síndrome no es raro, pero su prevalencia depende de definición y participación. El metaanálisis de siete estudios y 775 personas estimó cualquier fenómeno en 58,9 %, visión fantasma en 35,6 %, dolor fantasma en 26,4 % y sensación no dolorosa en 19,9 %; la heterogeneidad fue alta y la certeza, baja 33. Un estudio multicéntrico de 100 respondedores halló dolor en 47 %, cifra probablemente enriquecida por autoselección 57. En una cohorte longitudinal de 105 enucleados por melanoma, el dolor se mantuvo alrededor de 16–18 % entre seis y 24 meses y no solía ser intenso, aunque podía persistir 58. La cohorte transversal oncológica comunicó dolor en 23 % y cualquier fenómeno en 60,3 % 59.
Las manifestaciones incluyen presión, pinchazos, ardor, descargas, dolor continuo o la sensación de que el ojo está en una posición incómoda; la visión fantasma puede ser luz, forma o escena. Se normaliza el fenómeno sin trivializarlo. Explicar que el sistema visual y somatosensorial conserva representaciones después de la amputación reduce miedo a enfermedad mental. Al mismo tiempo, un síntoma nuevo o cambiante se reevalúa y no se atribuye automáticamente a esa representación.
Dolor preoperatorio y ansiedad aparecen como asociaciones. La tesis de Rasmussen encontró dolor fantasma en alrededor de 23 % y continuidad del dolor en un tercio de quienes se operaron por PBE 60. En el estudio multicéntrico, ansiedad fue el correlato que permaneció en el modelo 57. La cohorte longitudinal relacionó ansiedad basal con fenómenos posteriores 58. No puede concluirse que ansiedad cause dolor ni que tratarla lo prevenga; puede ser marcador de amenaza, sensibilización o carga de enfermedad.
Tratamiento del dolor persistente
Sección titulada «Tratamiento del dolor persistente»Primero se corrige superficie, prótesis, implante, infección, cicatriz, neuroma, seno o enfermedad sistémica. Después se fenotipa neuropático, nociceptivo y nociplástico y se establece un objetivo funcional. Un punto cicatricial puede responder a infiltración diagnóstica/terapéutica y, si existe neuroma o implante mecánico, a revisión. El dolor difuso con descargas puede justificar gabapentinoide, antidepresivo dual o tricíclico; los riesgos y titulación siguen CH-35. Migraña o cefalea trigeminoautonómica se trata por su vía. Fisioterapia, desensibilización, terapia psicológica orientada a dolor y sueño complementan, no sustituyen, la medicina somática.
La revisión de síndrome fantasma enumera antidepresivos, anticonvulsivantes, opioides, antagonistas NMDA, bloqueos, estimulación y terapias psicológicas, pero la literatura ocular está formada por casos y extrapolación de otras amputaciones 61. No existe un fármaco aprobado específicamente ni un ensayo que permita una secuencia universal. Se prueba una intervención a la vez, se mide función y se retira si no ayuda. Un opioide crónico rara vez es la respuesta a un síndrome con evidencia tan incierta y debe cumplir criterios generales estrictos.
La repetición quirúrgica sin blanco demostrado puede agravar desaferentación. Del mismo modo, atribuir todo a «centralización» puede dejar un implante expuesto sin tratar. El equipo ideal conecta oculoplástica, oftalmología, ocularista, neurología o dolor, salud mental y atención primaria. Un coordinador y un plan escrito evitan que cada consulta reinicie el diagnóstico.
Algoritmo del dolor después de amputación ocular
Sección titulada «Algoritmo del dolor después de amputación ocular»- Retirar la prótesis y examinar: superficie, párpados, fórnices, secreción, granuloma y exposición.
- Localizar implante y mecánica: volumen, migración, motilidad, cicatriz, punto doloroso; imagen si cambia conducta.
- Excluir enfermedad: infección, tumor, inflamación sistémica, seno, dental, cefalea y neuralgia.
- Probar lo periférico tratable: ajuste/pulido, lubricación, antiinflamatorio seleccionado, reparación o infiltración diagnóstica.
- Fenotipar persistencia: dolor fantasma, neuropático facial, migrañoso o nociplástico; medir función y ánimo.
- Tratar y reevaluar: una intervención por vez, coordinación multidisciplinar, deprescripción y plan ante alarma.
ALG-CH23-03 — Dolor después de amputación ocular. Población: cavidad anoftálmica dolorosa. Seguridad: «fantasma» nunca precede a retirar prótesis y excluir complicación. Incertidumbre: tratamiento farmacológico extrapolado. Fuentes: 32, 33, 54–61. Derechos: elaboración original. Estado: borrador de agente, 19-08-2026.
Controversias
Sección titulada «Controversias»¿Debe exigirse una duración mínima para llamar al síndrome «ojo ciego doloroso»?
Sección titulada «¿Debe exigirse una duración mínima para llamar al síndrome «ojo ciego doloroso»?»El umbral de cuatro semanas facilita investigación y evita incluir una crisis transitoria 1, pero puede retrasar una intervención compasiva si se transforma en requisito. Un glaucoma neovascular con dolor extremo, visión irrecuperable y múltiples fracasos no necesita esperar un mes para discutir cirugía. La definición debe describir cohortes; la decisión clínica responde a gravedad, causa, reversibilidad y preferencia.
¿Es obligatorio agotar tratamiento médico, inyección y cicloablación antes de amputar?
Sección titulada «¿Es obligatorio agotar tratamiento médico, inyección y cicloablación antes de amputar?»No. La cohorte de escalada sugiere mayor eficacia en niveles sucesivos, pero no aleatorizó pacientes 5. Exigir cada peldaño confunde disponibilidad con obligación. Tumor, infección, globo destruido, dolor muy alto, polifarmacia tóxica, anestesias repetidas o preferencia por durabilidad pueden justificar cirugía temprana. En otros pacientes, conservar el globo durante meses es un objetivo legítimo.
¿Micropulso es siempre más seguro y preferible a onda continua?
Sección titulada «¿Micropulso es siempre más seguro y preferible a onda continua?»Micropulso produce menos inflamación y dolor temprano en estudios pequeños 15, pero exposición total, sonda, velocidad y ciclo de trabajo varían y puede requerir repetición. Un perfil más suave en glaucoma refractario no demuestra mayor alivio duradero en PBE. «Más seguro» debe especificar qué daño, en qué ojo y durante cuánto tiempo.
¿Alcohol o clorpromazina?
Sección titulada «¿Alcohol o clorpromazina?»El único ensayo pequeño no mostró una diferencia convincente de éxito completo 16. Alcohol tiene una neurotoxicidad directa y una señal de inflamación/fibrosis; clorpromazina puede producir edema y efectos sistémicos. La elección depende de visión residual, comorbilidad, preparación, experiencia y monitorización. La ausencia de superioridad no significa equivalencia de daño.
¿Evisceración ofrece mejor resultado que enucleación?
Sección titulada «¿Evisceración ofrece mejor resultado que enucleación?»Puede ser más breve y conservar inserciones, pero las cohortes están fuertemente condicionadas por indicación. El estudio australiano favoreció evisceración en complicaciones, sin controlar plenamente que enucleación recibiera casos diferentes 49. Tumor sospechado inclina claramente hacia enucleación; fuera de ese contexto, técnica, volumen, cierre, implante y rehabilitación pesan tanto como el nombre.
¿La oftalmía simpática obliga a enuclear?
Sección titulada «¿La oftalmía simpática obliga a enuclear?»No en forma automática. Es rara y la evidencia observacional no demuestra que extracción primaria reduzca el riesgo frente a reparación 24. Tampoco existe riesgo cero después de enucleación o evisceración 25. Se consiente, se protege el ojo contralateral y se decide por potencial, trauma, tumor, infección y valores.
¿Dolor persistente después de cirugía significa que la amputación fracasó?
Sección titulada «¿Dolor persistente después de cirugía significa que la amputación fracasó?»La cirugía puede haber eliminado con éxito el dolor del globo y aparecer un dolor diferente por superficie, implante, neuroma o representación fantasma. Las series muestran alivio alto y a la vez las cohortes de ojo fantasma muestran persistencia en una minoría relevante 22, 33. Evaluar el nuevo síndrome evita culpar al paciente o repetir cirugía sin blanco.
¿El sistema opioide ofrece ya un tratamiento específico?
Sección titulada «¿El sistema opioide ofrece ya un tratamiento específico?»No. Oprm1 retiniano murino es una señal de neuroprotección 34; los cambios encefalinérgicos posenucleación en rata demuestran plasticidad 35, 36. Ninguno es un ensayo analgésico humano. OGF–OGFr se relaciona con crecimiento y reparación, no con una indicación demostrada para PBE o cavidad. La importancia estratégica consiste en formular la investigación adecuada sin anticipar la prescripción.
Errores frecuentes y cómo evitarlos
Sección titulada «Errores frecuentes y cómo evitarlos»- Escribir «ojo ciego doloroso» como diagnóstico final. Añadir causa, potencial, generadores y amenaza excluida.
- Confundir no percepción de luz con ausencia de interés clínico. Investigar infección, tumor, trauma y otro ojo.
- Atribuir todo dolor a la PIO. Examinar superficie, úvea, isquemia, órbita y nervio.
- Perseguir una cifra de presión con cuatro frascos. Priorizar confort y carga, con plazo de prueba.
- Mantener AINE tópico sobre defecto crónico. Vigilar epitelio y retirar ante retraso o fusión.
- Cubrir bullas con lente sin seguimiento. Excluir infiltrado y revisar epitelio e infección.
- Usar corticoide como prueba diagnóstica. Excluir infección y tumor; medir respuesta objetiva y daño.
- Convertir un caso de gabapentina en protocolo. Fenotipar, titular y retirar si no mejora función.
- Improvisar sevoflurano tópico. Reconocerlo como intervención experimental sin formulación ocular establecida.
- Tratar superficie para un dolor hipertensivo o isquémico. Confirmar el tejido diana.
- Copiar parámetros de CPC entre dispositivos. Documentar plataforma, sonda, arco, energía y titulación.
- Interpretar un «pop» como objetivo. Evitar explosión tisular repetida y ajustar por respuesta.
- Llamar micropulso «no destructivo». Conservar sus riesgos, retratamientos y dependencia técnica.
- Reproducir una pauta histórica de crioterapia. Adaptar o elegir alternativa según tejido y tecnología.
- Considerar la inyección retrobulbar un procedimiento menor. Preparar asepsia, monitorización y rescate.
- Omitir visión residual antes de neuroablación. Medir y consentir pérdida posible.
- Dar de alta tras clorpromazina porque cedió el dolor. Comprobar conciencia, presión y estabilidad.
- Repetir inyección sin discutir cirugía. Comparar durabilidad, fibrosis y carga acumulada.
- Exigir fracaso de todos los escalones. Permitir salto por tumor, infección, dolor alto o preferencia.
- Eviscerar con fondo no visible sin evaluación proporcional. Excluir tumor y conservar histología.
- Prometer alivio inmediato y total tras amputación. Explicar tiempo, tratamiento adicional y dolor posterior.
- Elegir técnica por una cohorte no aleatorizada. Integrar indicación, anatomía, implante y experiencia.
- Usar oftalmía simpática como argumento de miedo. Presentar rareza, incertidumbre y vigilancia del otro ojo.
- Olvidar anatomía patológica y microbiología. Planificar muestras antes de fijar o irrigar.
- Llamar fantasma a toda cavidad dolorosa. Retirar prótesis y revisar superficie, implante, infección y seno.
- Psicologizar el dolor por coexistir con ansiedad. Tratar generadores y salud mental en paralelo.
- Confundir opioide sistémico con receptor ocular. Separar vía, tejido y mecanismo.
- Confundir neuroprotección con analgesia. Exigir desenlace de dolor y población pertinente.
- Confundir OGF–OGFr con MOP/DOP/KOP/NOP. Nombrar receptor, función y método.
- Terminar la atención al cerrar la conjuntiva. Integrar prótesis, función monocular, apoyo y seguimiento.
Productos visuales y algoritmos originales
Sección titulada «Productos visuales y algoritmos originales»- ALG-CH23-01 — Evaluación inicial: función/potencial → amenaza oculta → generadores → objetivo → intervención con salida → protección futura.
- TAB-CH23-01 — Generador–hallazgo–tratamiento: presión, inflamación, superficie, isquemia, ptisis y neuropatía.
- TAB-CH23-02 — Escalera farmacológica con salida: objetivo, prueba, seguridad, carga y criterio de fracaso.
- TAB-CH23-03 — Neurointervención conservadora: anestésico, alcohol, clorpromazina, fenol y ganglio estrellado.
- TAB-CH23-04 — Cicloablación: onda continua, micropulso, ECP, ultrasonido y crioterapia.
- TAB-CH23-05 — Enucleación frente a evisceración: indicación, histología, infección, implante, dolor y controversia.
- ALG-CH23-02 — Escalada proporcional: no obliga a fracasar cada peldaño y conserva rescate.
- ALG-CH23-03 — Dolor después de amputación: cavidad/implante → enfermedad → periferia tratable → fenotipo → equipo.
- FIG-CH23-01 — Frontera opioide: analgesia sistémica, receptor clásico, plasticidad posamputación y OGF–OGFr.
Todos los productos son elaboraciones originales, fechadas el 19 de agosto de 2026. Declaran población, excepciones, seguridad e incertidumbre en el texto. No reproducen figuras, tablas ni algoritmos de fuentes privadas o publicadas. Permanecen como borradores de agente pendientes de validación clínica humana.
Puntos clave
Sección titulada «Puntos clave»- El ojo ciego doloroso es un síndrome; siempre necesita causa, potencial y generadores.
- «Ciego» no excluye infección, tumor, trauma, amenaza sistémica ni beneficio para el otro ojo.
- Presión, inflamación, superficie, isquemia y neuropatía suelen coexistir.
- Una definición temporal ayuda a investigar, pero no debe retrasar una intervención necesaria.
- La evaluación incluye dolor, sueño, función, carga, expectativas y ojo contralateral.
- Opacidad de medios exige una estrategia proporcional para excluir masa y otras causas ocultas.
- El tratamiento médico necesita objetivo, plazo, vigilancia y puerta de salida.
- Simplificar colirios puede aliviar tanto como añadirlos cuando existe toxicidad de superficie.
- Corticoide y ciclopléjico son práctica razonada; infección y presión permanecen vigiladas.
- Gabapentina, triamcinolona intravítrea y sevoflurano tienen evidencia insuficiente para uso rutinario.
- ASP, PTK, membrana y colgajo tratan una superficie dolorosa, no todo el síndrome.
- Cicloablación tiene evidencia directa de alivio en glaucoma ciego doloroso y puede necesitar repetición.
- Onda continua, micropulso, ECP, ultrasonido y crioterapia no comparten parámetros ni perfil de daño.
- Micropulso puede doler e inflamar menos al principio sin demostrar mayor durabilidad.
- Alcohol, fenol y clorpromazina son neurointervenciones químicas con riesgos locales y sistémicos.
- Volúmenes y concentraciones publicados no son recetas universales.
- Enucleación/evisceración suelen aliviar el dolor del globo, a veces durante meses y con tratamiento adicional.
- Tumor sospechado o necesidad de globo íntegro favorecen enucleación.
- La evisceración no es universalmente superior por motilidad, complicaciones o cosmesis.
- Oftalmía simpática es rara y la evidencia no justifica extracción automática de un ojo reparable.
- Anatomía patológica y microbiología son parte del procedimiento, no trámites opcionales.
- Rehabilitación incluye prótesis, campo monocular, profundidad, conducción, trabajo y protección del otro ojo.
- Ansiedad, depresión y trauma se atienden sin psicologizar un dolor somático.
- Dolor de cavidad exige retirar la prótesis y buscar superficie, implante, infección, neuroma y enfermedad referida.
- El síndrome de ojo fantasma es frecuente, real y heterogéneo; su tratamiento se basa en evidencia limitada.
- Opioides sistémicos pueden ser puente o paliación; no demuestran receptor ocular local.
- Oprm1 retiniano murino aporta neuroprotección, no eficacia analgésica humana.
- Plasticidad encefalinérgica tras enucleación en rata no demuestra mecanismo del dolor fantasma humano.
- MOP/DOP/KOP/NOP se separan de OGF–OGFr.
- Conservar el globo y retirarlo son medios; el desenlace es confort, autonomía y seguridad acordados.
Conclusiones
Sección titulada «Conclusiones»El ojo ciego doloroso obliga a reemplazar una lógica centrada exclusivamente en visión por una medicina de función global y confort, sin renunciar al diagnóstico. Antes de paliar se confirma que la pérdida visual no es razonablemente reversible y que infección, tumor, trauma o enfermedad sistémica no exigen otra vía. Después se formula el dolor como mezcla de presión, inflamación, superficie, isquemia y sistema somatosensorial. Esa formulación evita tratar una cifra y permite medir si el paciente duerme, funciona y abandona medicación.
La escalada no es una fila de casillas. Un tratamiento tópico breve y simplificado puede ser suficiente; una intervención de superficie es excelente cuando las bullas dominan; la cicloablación tiene un lugar claro en hipertensión glaucomatosa; una inyección retrobulbar ofrece conservación temporal o alternativa anestésica; y enucleación o evisceración proporcionan el alivio más durable cuando el globo sigue siendo el generador. Selección, técnica, seguridad y salida ante fracaso forman una sola intervención.
Retirar el globo no termina la responsabilidad. La adaptación funcional y corporal, el implante, la prótesis, el otro ojo, la salud mental y el dolor de cavidad necesitan continuidad. El síndrome fantasma muestra que curación anatómica y experiencia sensorial no coinciden siempre. Nombrarlo ayuda; usarlo antes de excluir una causa mecánica o inflamatoria perjudica.
El sistema opioide concentra la justificación estratégica y el límite de la obra. Hay analgesia sistémica, señales receptoras y plasticidad preclínica, pero no una terapia local receptor-dirigida demostrada para el ojo ciego doloroso. Oprm1, encefalinas posenucleación y OGF–OGFr pertenecen a preguntas distintas. Mantenerlas separadas no debilita la hipótesis; construye la base para investigaciones que midan dolor humano, tejido, receptor y función sin saltos semánticos.
Lagunas de conocimiento y agenda de investigación
Sección titulada «Lagunas de conocimiento y agenda de investigación»- Definición consensuada que conserve agudeza, potencial, duración, etiología, carga y objetivo del paciente.
- Conjunto mínimo de desenlaces: dolor, interferencia, sueño, carga tópica/oral, repetición, complicación, cosmesis y calidad de vida.
- Cohortes prospectivas que comparen escalones con ajuste por dolor basal, etiología, fracaso previo y preferencia.
- Ensayos pragmáticos de simplificación tópica y deprescripción de conservantes.
- Comparaciones modernas de corticoide/ciclopléjico, supresores de humor y tratamiento de isquemia con desenlace de confort.
- Ensayos de superficie que comparen ASP, PTK, membrana y colgajo con recurrencia, infección y carga.
- Farmacocinética y toxicología ocular de sevoflurano antes de nuevas series domiciliarias.
- Replicación contemporánea o abandono razonado de triamcinolona intravítrea paliativa.
- Estudios de neuromoduladores sistémicos con fenotipo neuropático definido.
- ECA de CPC continua frente a micropulso específicamente en ojos ciegos dolorosos, con anestesia equivalente.
- Registro de parámetros de plataforma, energía, sonda, arco y retratamiento ligado a dolor y daño.
- Comparaciones de ultrasonido, ECP y crioterapia con desenlaces de confort, no solo presión.
- Estudios multicéntricos de alcohol, clorpromazina y fenol con monitorización, duración y cirugía posterior.
- Evaluación controlada de radiofrecuencia de ganglio estrellado sin enriquecimiento no transparente.
- Cohortes comparativas de enucleación/evisceración ajustadas por indicación, implante, infección y cirujano.
- Registros internacionales de oftalmía simpática con denominadores y cronología quirúrgica fiables.
- Estudios de anatomía patológica inesperada en ojos opacos que permitan una estrategia de imagen proporcionada.
- Trayectorias de calidad de vida desde antes de cirugía hasta prótesis estable, con resultados familiares.
- Validación multilingüe de PROM específicos para cavidad y prótesis.
- Criterios diagnósticos de dolor de cavidad seca y ensayos de lubricación, higiene, ajuste y antiinflamación.
- Cohortes de dolor fantasma que separen indicación, dolor preoperatorio, ansiedad, implante y complicaciones.
- Ensayos oculares de intervenciones para dolor fantasma, en vez de extrapolación exclusiva desde otras amputaciones.
- Estudios humanos de MOP/DOP/KOP/NOP en córnea, úvea, retina, nervio y cavidad con métodos funcionales.
- Biomarcadores o neuroimagen de plasticidad posenucleación relacionados prospectivamente con dolor.
- Experimentos que prueben causalidad de Oprm1 o encefalinas en nocicepción, separados de neuroprotección.
- Investigación OGF–OGFr que mida reparación y dolor como desenlaces independientes.
Fecha y alcance de la búsqueda
Sección titulada «Fecha y alcance de la búsqueda»La búsqueda principal se cerró el 19 de agosto de 2026. Nueve consultas amplias en PubMed/MEDLINE recuperaron 1.808 registros brutos antes de deduplicación y se ejecutaron 22 refinamientos dirigidos. Se verificaron por EFetch 70 registros curados y se consultaron 25 textos completos legalmente accesibles en PubMed Central, además de resúmenes estructurados y la nomenclatura oficial IUPHAR/BPS. La tabla de evidencia sintetizó 61 fuentes y el claim ledger, 95 afirmaciones.
La búsqueda no asumió acceso a Embase, Scopus ni Web of Science. «Ojo ciego doloroso» carece de descriptor estable, la literatura mezcla etiologías y los procedimientos se seleccionan de forma no aleatoria. La calidad de vida y los fenómenos fantasma usan definiciones heterogéneas. Se verificaron PMID, PMCID y DOI en campos autoritativos; cuando el texto completo no fue accesible, no se extrajo más allá del resumen.
El bloque opioide buscó MOP/DOP/KOP/NOP, genes, péptidos, morfina, nociceptina, OGF–OGFr, enucleación y ojo fantasma. No se identificó estudio clínico receptor-dirigido específico del ojo ciego doloroso. Los resultados posenucleación relevantes fueron modelos de desaferentación central en roedores. Esta ausencia está limitada por estrategia y fecha; no demuestra ausencia biológica.
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